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Las Corea, China y Japón quieren el Mundial de 2030

Uruguay, Argentina y Paraguay tiene nuevos rivales para el torneo del centenario

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19 de septiembre de 2018 a las 12:18

La candidatura de Uruguay, Argentina y Paraguay para postularse de forma conjunta al Mundial 2030 de fútbol cada vez tiene más rivales y más pesados.

Luego de que en los últimos días España hiciera pública su intención de postularse, de que Inglaterra manejara la opción de una candidatura británica, y de que Marruecos también confirmara que insistirá por tener la Copa del Mundo ese año, Corea del Sur volvió a manifestar su interés en esa cita y en forma de un bloque asiático junto a las principales potencias de ese continente.

El ministro surcoreano de Deportes, Do Jong-hwan, citado por la agencia Yonhap, anunció días atrás que pretenden llevar adelante una candidatura conjunta junto a China, Japón y Corea del Norte.

"De esta forma, podremos mantener el impulso actual por la paz y ampliar la paz en curso sobre la península coreana a toda la región", había declarado el ministro.

Juntas por los Juegos 2032

Las dos Coreas anunciaron este miércoles una candidatura conjunta a los Juegos Olímpicos de verano de 2032, un proyecto ambicioso, en una nueva ilustración de la diplomacia con base en el deporte tras los Juegos de invierno de 2018, que habían servido de catalizador al espectacular deshielo en curso.

Este proyecto, que exigiría un nivel de cooperación y de confianza mutuos sin precedentes entre los dos países, figura en una declaración común publicada al término de la cumbre intercoreana de Pyongyang entre los dirigentes norcoreano Kim Jong Un y surcoreano Moon Jae-in.

"El Sur y el Norte han convenido participar conjuntamente y activamente en las competiciones internacionales, incluidos los Juegos Olímpicos de 2020 y cooperar con vistas a una candidatura común para albergar juntos los Juegos de 2032", señala el texto, sin aportar ninguna otra precisión.

La decisión del Norte de participar en los Juegos de invierno organizados en febrero en Pyeongchang, en Corea del Sur, fueron un remarcable cambio de rumbo en la península dividida.

El año precedente, las tensiones habían alcanzado cotas altas cuando Corea del Norte multiplicaba los lanzamientos de misiles y realizaba su sexto ensayo nuclear. Kim Jong Un y el presidente estadounidense Donald Trump intercambiaron entonces insultos personales y amenazas apocalípticas.

Los Juegos de invierno fueron la ocasión para los atletas de las dos Coreas para desfilar juntos durante la ceremonia de apertura, detrás de una bandera de la unificación mostrando una península unida y sin fronteras.

Norte y Sur también formaron su primer equipo olímpico unificado, en hockey sobre hielo femenino. En el Sur, esta iniciativa había sido criticada, con la oposición reprochando a su gobierno que privara a sus deportistas de la oportunidad de luchar por un mejor puesto en el torneo.

Kim Jong Un envió a su hermana pequeña Kim Yo Jong a Pyeongchang como emisaria personal. Desde entonces, los dirigentes de las dos Coreas se han reunido en tres ocasiones.

Momento decisivo

Después, la diplomacia deportiva continuó, con la  constitución de equipos comunes para los campeonatos del mundo de tenis de mesa y varias competiciones de los Juegos Asiáticos en Indonesia. Estos equipos lograron una medalla de oro, una de plata y dos de bronce.

Las dos Coreas también organizaron partidos amistosos de básquetbol.

El presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, hizo saber recientemente que estaba abierto a conversaciones entre los dos países para un desfile y equipos comunes en los Juegos de 2020 de Tokio.

El contraste es grande respecto a la situación que había existido en los Juegos de Seúl en 1988, que Pyongyang había boicoteado.

Una eventual participación norcoreana en la organización de los Juegos, donde participan miles de atletas todo el mundo y un mayor número de espectadores, constituiría algo totalmente inédito.

Ello exigiría a una Corea del Norte, cerrada y minada por la pobreza, una capacidad de apertura y de poder financiero que no tiene en este momento.

Organizar juntos los Juegos Olímpicos de verano exigiría también un nivel de cooperación extraordinario entre dos enemigos de la guerra fría que están todavía técnicamente en conflicto, ya que la guerra de Corea (1950-1953) se terminó con un armisticio y no con su tratado de paz correspondiente.

El primer índice sobre una candidatura común fue dado la semana pasada cuando el ministro surcoreano de Deportes, Do Jong-hwan, citado por la agencia Yonhap, anunció que Seúl planeaba someter la idea a Pyongyang con ocasión de la tercera cumbre entre ambos.

Con base en AFP

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