Con 15 años, Elianne Andam murió acuchillada en la ciudad de Londres cuando se dirigía al centro de enseñanza secundaria en el que estudiaba, uno más de los muchos ataques con armas blancas ocurridos últimamente en Reino Unido, que presenta un balance preocupante en este tipo de delitos, con víctimas y autores a menudo muy jóvenes.
Tras la muerte de la joven, en el distrito de Croydon, al sur de la capital, otro adolescente, en este caso de 17 años, fue inculpado y será juzgado por el asesinato de Taye Faik, de 16 años, que perdió su vida poco después en Edmonton, al norte de la capital británica, convirtiéndose en el decimocuarto adolescente asesinado con un arma blanca desde comienzos de año.
Su muerte y el eco que tuvo en la opinión pública pusieron al gobierno británico conservador del primero ministro Rishi Sunak bajo la presión de tener que actuar con celeridad. Según el Ministerio de Justicia, el número de infracciones cometidas por menores equipados con armas blancas ascendió un 19% en Inglaterra y Gales entre 2012 y 2022.
Si bien la venta de armas de fuego está estrictamente controlada en el Reino Unido, algunos menores consiguen dotarse de impresionantes cuchillos "zombie", inspirados en las películas de terror y populares entre las bandas de delincuentes, armas que se pueden comprar a precios asequibles en TikTok o Snapchat, lo que permite evitar las restricciones.
"No es solo un problema de orden público, es también social", explicó Patrick Green, presidente de la fundación Ben Kinsella, que lleva el nombre de un adolescente asesinado en Londres en 2008.
Esta criminalidad, "más presente" que en otros países europeos, sin que se conozca exactamente la razón, tiene sus orígenes, según Green, en "la miseria social, la pobreza, la falta de movilidad social y la falta de atención a la salud mental de los jóvenes".
La alcaldía de Londres, controlada por la oposición laborista, pone en duda las políticas de austeridad de los gobiernos conservadores en el poder desde hace 13 años, lo que habría contribuido a reducir los servicios para la juventud, con el cierre, por ejemplo, de 130 centros de actividades deportivas y artísticas en la capital.
La alcaldía también destaca que el contexto social se ha deteriorado para los jóvenes debido a la pandemia y la crisis del costo de vida debido a la inflación.
La posesión de cuchillos “zombie” con inscripciones atemorizadoras es ilegal desde 2016, pero algunos fabricantes han logrado eludir la prohibición simplemente cambiando su apariencia.
Sometido a la presión de la opinión pública para endurecer la legislación, el gobierno conservador prometió a finales de agosto prohibir cuchillos y machetes de más de 20 centímetros "diseñados para amenazar sin tener ningún uso práctico".
Los conservadores también quieren ampliar los poderes de la policía para incautar y destruir estas armas, y aumentar de seis meses a dos años la pena máxima de prisión por su fabricación, posesión y venta, especialmente a menores.
Tras la muerte de los dos adolescentes en la capital, el alcalde de Londres, Sadiq Khan, instó al Gobierno a "no perder tiempo", pidiendo que reforzara aún más este proyecto y añadiendo que existen "lagunas que podrían permitir la venta de estas armas", cambiando su apariencia o tamaño.
En espera de medidas, el ayuntamiento recordó a mediados de octubre a los 500 puntos de enseñanza secundaria de la ciudad que podían solicitar la presencia de un agente de seguridad y pedir que el centro se equipe de detectores de metales para impedir la entrada en el establecimiento de estas armas.
El Partido Laborista, que lidera los sondeos de intención de voto, prometió recientemente, en caso de victoria en las elecciones del año que viene, dedicar US$ 121 millones a programas de lucha contra los crímenes con arma blanca y de salud mental de los jóvenes.
(Con información de AFP)