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Damas Gratis hizo que el pueblo se colara en el Lollapalooza

La banda de cumbia villera se presentó en el Lollapalooza y marcó la aceptación de parte del mundo "cool" de un género nacido entre lo marginal

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22 de marzo de 2018 a las 05:00

Pablo Lescano, la voz, el teclado, el fundador y el dueño de Damas Gratis, se acerca al micrófono y grita "somos el pueblo, somos la popular". Agarra firme su instrumento, que tiene dibujado un rifle AK-47 sobre las teclas y toca mientras baila. Dice que el que no salta es un concheto, y lo grita en San Isidro, una zona de Buenos Aires "cheta", asociada al rugby, a las mansiones y al hipódromo donde se realizó el pasado fin de semana el festival Lollapalooza. Ahí, en su segunda jornada, tocó la banda de cumbia villera.

Villera porque el subgénero nació en las villas, los cantegriles bonaerenses. Damas Gratis fue una de las bandas pioneras en tomar la cumbia tradicional, agregarle sonidos electrónicos y cantar la vida cotidiana del mundo marginal. La cárcel, las drogas, el rechazo a la policía y la chica que baila y se le ve la tanga pintaron sus letras y de a poco fueron subiendo en la escala social de los oídos. Gente que nunca pisó una celda gritando: "Ahora nosotros tomamos el control, somos los dueños del pabellón, estamos cansados de tanta represión y vamos a tocar de esta prisión".

El registro del show, de 45 minutos, está en Youtube, y los comentarios dicen mucho de lo que significó a nivel cultural y social. "El barrio fue dando patadas hasta meterse en la elite careta", dice un comentarista. Otro apuntó: "Se coparon los chetitos jajaja". El público agitó y fue uno de los picos del festival, pero lo que llamó la atención fue la adopción definitiva del mundo "cool" y del público acomodado de este subgénero. Lescano al lado de Lana Del Rey y The Killers.


Hace un siglo pasó con el tango en Montevideo y Buenos Aires. En los años de 1980 pasó en Estados Unidos con el rap. De los sectores más pobres, oprimidos, reprimidos y olvidados nace un nuevo género. Usa el lenguaje callejero, del barrio, y cantan las penas cotidianas: dilemas de polleras, enfrentamientos con la policía, odio a la autoridad, anécdotas del gueto y bailanta.

De a poco las clases medias y altas, que lo despreciaban, lo empiezan a mirar mejor. Lo escuchan. Lo adaptan al pop. Lo masifican. Y los que lo empezaron quedan por el camino.

Aunque no siempre. Muchos de los originales desaparecen, o las bandas se separan. Pero siempre queda alguno. Y hoy por hoy Supermerk2, Yerba Brava y Pala Ancha desaparecieron de la masividad. Pero Damas Gratis sigue ahí.

"Damas Gratis estuvo en mi fiesta de egresados", le comentó un integrante de la audiencia a su amigo que lo acompañaba.

Eso marca que la banda no ha tenido problema en tocar para públicos de todo tipo y color (porque sigue recorriendo los bailes más turbios de la capital argentina). Y que el mainstream los adoptó.

"No sé qué hacemos nosotros ahí", dijo Lescano sobre su presencia en el Lollapalooza en una nota del portal argentino La Agenda. Pero sobre el escenario la banda mostró que tiene las cosas claras.

Sin parar en ningún momento, tocando los fragmentos más memorables de sus canciones y arengando al público continuamente, Damas Gratis dio un show de boliche, en el que hasta los vendedores de refresco quebraron las caderas con sus bandejas en la mano, y el equipo de limpieza se sacó los chalecos reflectivos para colarse entre los "chetitos" y disfrutar de la cumbia.

Un show de hits, como El humo de mi fasito, Se te ve la tanga, Mirá como está la vagancia y Quieren bajarme, acompañados por un cover de Quién se ha tomado todo el vino y de Que cara de idiota que tiene tu novio, el éxito del disco más nuevo de la banda, publicado el año pasado.

Fue la cara festiva de Damas Gratis. No es la misma que muestran en las bailantas de la periferia porteña, o en sus discos, el lado más guarro y de crítica social. Sí, se cantó "el que no hace palmas maneja el patrullero", pero poco más. "Este tema lo hice en el 2000, cuando la Argentina se iba al carajo", dijo Lescano después de un olé olé olé, Pablo, Pablo. "Y me censuraron y no toqué por tres años", recordó antes de cantar Industria argentina, un tema dedicado principalmente al exministro de E conomía argentino Domingo Cavallo, y sin dudas la composición más punk de la banda.

Damas Gratis nació en el año 2000 y llamó la atención con sus canciones sobre lo que sucedía en las villas mientras el país se prendía fuego. Una decena de discos publicados, shows en el Luna Park, presencia en el ciclo Encuentro en el estudio, colaboraciones con Andrés Calamaro, Vicentico, Fidel Nadal y el respeto de colegas de distintos géneros hacen que Pablo Lescano y –por extensión– Damas Gratis sean algo más que un grupo musical, y que se hayan ganado el derecho a ser reconocidos como fenómeno musical y cultural.

Y su presencia en el Lollapalooza fue, además de un acto de caretaje de parte de la organización (que hace dos años respondió en Facebook a una consulta de un internauta sobre si se podía incluir a la banda con un "nos confundiste con Pasión de Sábado", en referencia al programa televisivo que difunde la cumbia en Argentina), un reconocimiento al camino recorrido.
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