28 de septiembre de 2020 5:01 hs

La trayectoria política de Daniel Martínez lo tuvo todo. Tras un comienzo como sindicalista, fue presidente de Ancap (2005-2008), ministro de Industria (2008-2009), senador por el Partido Socialista (2010-2015), intendente de Montevideo (2015-2019) y candidato a presidente en 2019. El 2020 lo puso de vuelta en una carrera electoral para el gobierno de la capital, pero las urnas le asestaron un nuevo golpe que lo dejó al filo del nocaut.

La victoria de Carolina Cosse en las elecciones departamentales machacó sobre una figura ya herida por la derrota en 2019 y que había vuelto este año bajo la promesa de sembrarse como una semilla tras perder en el balotaje presidencial contra Luis Lacalle Pou. Después de eso, el camino de Martínez quedó marcado por una sucesión de mojones que minaron su imagen y su posicionamiento tanto en el Frente Amplio como en la opinión pública, al que los votos terminaron por desplazar este domingo del primer plano de la vida política. 

La carrera del dirigente tuvo uno de sus puntos más altos luego de triunfar hace menos de un año y medio en las internas contra Carolina Cosse, Óscar Andrade y Mario Bergara, cuando se posicionó como líder de una izquierda en pleno recambio de líderes. Pero tras las nacionales y departamentales, el derrotero del ciclo electoral le sacó legitimidad a un actor que amagó con quedarse con todo y que ahora deberá volver al llano tras quedar relegado al tercer puesto en la interna frenteamplista. 

Luego de la derrota de noviembre, Martínez se tomó un descanso y optó por el silencio durante varios meses, sabiendo que aguardaba un proceso de evaluación y autocrítica dentro de la coalición de izquierda. Fueron dos meses en los que aprovechó a descansar, leer y hasta hacer un parrillero con sus propias manos, que prevé terminar de soldar en los próximos días. 

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En medio de ese proceso y las discusiones sobre cuándo debía hacerse la discusión interna, el calendario electoral empezó a correr y los sectores fueron moviendo sus fichas para encontrar un candidato a la intendencia al que apoyar.

Martínez, que en la campaña por las nacionales había dicho que se dedicaría a cuidar a sus nietos si perdía, empezó a recibir consultas por parte de sus allegados. Primero la respuesta fue negativa: no iría por la reelección como intendente de Montevideo. Incluso su partido, el Socialista, se lo preguntó. Y, una vez más, el excandidato presidenciable dijo no. 

Movimiento a movimiento, en el Frente Amplio Martínez quedó acorralado. En una elección departamental que tiene como fundamental el peso del aparato partidario y que además se retrasó por la pandemia, el postulante, parado desde 2015 en la vereda opuesta al MPP y al Partido Comunista, se quedó también para estos comicios sin el apoyo del Partido Socialista que integra. Y así empezó un camino que lo llevó a replegarse.

Diego Battiste

Pese a todo, tras idas y vueltas el 21 de enero hizo oficial su candidatura. “Somos semilla, que sembramos y crecemos. Nos volvemos a levantar y a luchar, pase lo que pase, para apostar a la construcción de un futuro más decoroso para todos en este país”, dijo desde la Huella de Seregni, escoltado por Danilo Astori, Pablo Ferreri y Cristina Lustemberg. 

Para el día en el que decidió competir, el Partido Socialista ya se había inclinado por la candidatura de Carolina Cosse, quien sumó también el apoyo del Partido Comunista. 

Martínez se quedó sin grandes grupos apoyándolo y por eso dijo que su candidatura respondía a un pedido de generar una alternativa con una “oferta electoral mucho más variada y que fortaleciera las posibilidades electorales del Frente Amplio”. “Así de sencillo”, dijo también el 21 de enero. 

Las encuestas rápidamente lo mostraron como el favorito para la contienda que hasta entonces estaba prevista para el 10 de mayo. El 11 de marzo de 2020, dos días antes de que se decretara la emergencia sanitaria por el coronavirus, Equipos divulgó su primera encuesta de cara a las elecciones. 

Martínez lideraba la interna del Frente Amplio con 25% de la intención de voto, seguido de Carolina Cosse (17%) y Álvaro Villar (10%). 

La adhesión al exintendente se desplomó con la suspensión de la campaña electoral y la postergación de las departamentales hasta el 27 de setiembre. Con el diario del lunes, Martínez es consciente que el parate de la campaña lo perjudicó. 

Mientras Cosse se posicionaba desde el Senado con un discurso fuerte contra el gobierno y la Ley de Urgente Consideración, Villar volvió a ejercer la medicina y a actuar como neurocirujano.

Martínez, en tanto, eligió el bajo perfil. Recorrió ollas populares sin medios de comunicación a la vista y cuando la situación sanitaria empezó a mejorar empezó a recorrer obras en curso de la Intendencia de Montevideo, aunque sólo acompañado de sus suplentes y sin grandes despliegues. 

Fue el último en relanzar la campaña, a comienzos de agosto, y eso lo perjudicó. Porque en ese tiempo Cosse se había posicionado como una candidata fuerte para canalizar el enojo de muchos frenteamplistas disconformes con el gobierno de Luis Lacalle Pou.

“Nunca miro mucho para atrás. Lo que no hiciste, no lo hiciste. No puedo volver al 1° de julio y decir: empiezo ahora. No puedo. Soy muy ingeniero, muy práctico. Se hizo una evaluación colectiva y se entendió que tenía que ser esa fecha. Y fue esa fecha”, dijo en una entrevista con El Observador. 

En la noche de este domingo, al salir de la Huella de Seregni y recibir algunos abrazos se despidió de los militantes con una frase, mitad advertencia, mitad resignación: "Hay orden de no aflojar".
 

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