El juez civil Pablo Benítez concedió el pedido de cinco ahorristas de la corredora de bolsa Durán y De Baeremaecker de embargar por 940 mil dólares a sus dueños, Carlos Perera y Carlos de Baeremaecker, y a una empleada que es la principal señalada por la presunta estafa, de acuerdo a la sentencia a la que accedió El Observador. A nivel penal, el caso está siendo investigado por el fiscal de Delitos Complejos Gilberto Rodríguez desde diciembre del año pasado y citó para este viernes a declarar a Perera en calidad de indagado.
Sin embargo, el grupo de ahorristas inició un camino por la vía civil y en esta instancia logró asegurarse el embargo por esa cifra para que, en caso de ganar el juicio, haya certeza de que hay dinero con el que pagarles. Por dos de los clientes, se embargaron las sumas más grandes. Por el primero, $16.231.441, US$ 15.500 y 1.000 euros, mientras que por el segundo, $16.275.855, US$ 11.452 y 1.700 euros. Por los otros tres, se cubrió la suma de US$ 33.000, US$66.500 Y US$ 64.617 respectivamente. Los ahorristas intentaron que el embargo también recayera sobre la hija de la empleada y su exmarido, pero la Justicia lo negó.
Si bien el embargo cae sobre Perera y de Baeremaecker como personas físicas y sobre la corredora, esto no afecta las cuentas de los clientes de la empresa. Así lo transmitió la empresa en una nota que enviaron al Banco Central del Uruguay, que expresa: "Dejamos expresa constancia que los fondos y valores pertenecientes a clientes de la Institución (en cuya cuenta y orden se actúa en nuestra calidad de Corredores de Bolsa) NO se encuentran comprendidos en el referido embargo, en virtud de lo cual no sufrirán afectación alguna, manteniéndose plenamente disponibles frente a los mismos a todos los efectos".
El escrutinio penal comenzó afines del año pasado, varios clientes de la corredora De Baeremaecker & Perera presentaron una denuncia por estafa, por un monto que va entre los US$ 3 millones y los US$ 10 millones. Por su parte, la compañía responsabilizó por las maniobras a una "empleada infiel", a la que acusó de haberse llevado el dinero de los ahorristas en "beneficio propio".
Según supo El Observador, el fiscal Rodríguez está cerca de llegar a un quiebre en la causa: el fiscal debe decidir si llevar esos delitos y bajo qué tipificación. Tomarle declaración a los dueños de la corredora era una de las diligencias que estaban pendientes para decidirlo, Perera lo hará este viernes.
La empleada acusada de la maniobra declaró en Fiscalía a mediados de setiembre y si bien admitió su participación, dijo que lo hacía a pedido de sus jefes, principalmente Perera.
¿Cómo era la maniobra?
Si bien la "empleada infiel" trabajaba en De Baeremaecker y Perera desde hacía 16 años, los corredores de bolsa manifestaron en un comunicado que ella no era empleada sino que oficiaba de introducing broker. En el mundo de las finanzas, esa figura describe al intermediario que deriva clientes a una empresa de corredores de bolsa, con las que firma un contrato. Si bien la compañía es quien opera la cuenta, las ganancias se dividen.
El abogado Carlos Balbi, que defiende a la acusada, dijo a El Observador a principios de este año que ella era empleada de la empresa, al punto que cobraba sueldo, salario vacacional y marcaba horario.
De acuerdo a la denuncia que presentaron los abogados Jorge Díaz y Leonardo Costa –los abogados de la corredora–, la empleada se quedaba con el dinero de inversionistas de diferentes formas.
Por ejemplo, señalaron que retiraba dinero (en efectivo o cheques) sin una orden de los ahorristas ni comprobantes firmados. También que había armado una suerte de "calesita" en la que, por ejemplo, cuando debía depositar un cheque de la empresa para pagar a algún cliente en otro país, ella retiraba el dinero y saldaba deudas con clientes uruguayos que esperaban los intereses producto de la inversión que habían hecho.
Por otro lado, sostuvieron que hubo clientes que realizaron depósitos en la cuenta de un cambio —que funcionaba como intermediario entre De Baeremaecker y Perera y sus clientes— pero eso nunca llegó a la cuenta de los corredores de bolsa. En algunas oportunidades, según la denuncia, la involucrada recibió cheques y letras de cambio de clientes pero, en lugar de ingresarlos a las arcas de la empresa, los cobró para ella en el cambio.
A su vez, —según Díaz y Costa— la mujer retiró dinero de transferencias que se hicieron desde el Banco Central a la cuenta en el cambio, pero a nombre de clientes de la corredora.