Prácticamente es un mes lo que nos separa de las postergadas elecciones departamentales y municipales. A nivel general, y con encuestas en mano, el panorama no depararía mayores sorpresas en la mayoría de los departamentos, aunque no en todos. Esto porque hay una mayoría de departamentos donde hay un posicionamiento hegemónico de uno de los partidos. Pero también hay otros donde la competencia está abierta, y es allí donde ese centra este análisis.
No es lo mismo, por ejemplo, la dinámica de competencia electoral en Cerro Largo o Rivera, que, en Montevideo, o Salto, por mencionar escenarios bien distintos. Las distintas circunscripciones difieren de manera diversa la dinámica política nacional. En ocasiones con mayor conexión, pero, cada vez más, con estructuras de competencia local muy asentadas.
La separación de las elecciones nacionales y departamentales producto de la reforma constitucional de 1996 (1) ha reforzado en varios casos la existencia de estas lógicas de competencia sub nacional, más allá de las tendencias nacionales. Esto a razón de que hay un claro desincentivo al “efecto arrastre” de la elección nacional que operaba previo a la reforma, en la medida que la vinculación de las hojas de votación a nivel nacional y departamental, sin permitir el “voto cruzado”, terminaba por subordinar la preferencia del votante a nivel departamental a su preferencia para la elección nacional. La separación de los comicios ha dotado de mayor visibilidad al debate sobre las agendas de cada pago, y en especial se ha jerarquizado la figura del intendente, alcaldes y caudillos locales. En este sentido ha sido un paso importante en la descentralización.
Actualmente el Partido Nacional gobierna 12 intendencias. En algunas de ellas con una predominancia histórica. En este conjunto entran Soriano, Tacuarembó, Cerro Largo, Flores, Durazno, Lavalleja, San José y Treinta y Tres (2). En tanto, el Partido Colorado mantiene su bastión histórico, Rivera. Mientras que el Frente Amplio gobierna en las seis intendencias restantes; Montevideo y Canelones, donde también lo hace de forma predominante. Y Rocha, Río Negro, Paysandú y Salto, que entran en lo que podríamos llamar intendencias en disputa (ver cuadro).
Un aspecto llamativo es que si bien hay cinco intendencias donde en el último ciclo electoral cambiaron de color político, no todas estarían en disputa, según los datos de las encuestas. En Maldonado y Artigas, donde triunfó el Partido Nacional, todo indica que se consolida la intención de voto a favor del mismo, ya que supera en ambos el 60% . En particular, son fuertes las candidaturas de los intendentes que van por la reelección, Antía y Caram, respectivamente (3).
En cambio, donde el Frente Amplio desplazó a las anteriores administraciones–Río Negro, Paysandú y Salto- la estructura de competencia marca cierta ventaja para el FA, pero en un escenario de disputa, en virtud de los movimientos que se puedan llegar a dar dentro del bloque de la coalición y los indecisos. En los tres departamentos son los actuales intendentes –Terzaghi, Caraballo y Lima, respectivamente- los que están mejor posicionados en las encuestas.
Pero incluso, a ese escenario de intendencias en disputa se puede agregar Rocha (ver mapa). Si bien el FA ha gobernado desde que ganó en 2005, hoy las encuestas marcan un escenario de competencia donde el intento de reelección de Pereyra no parece fácil.
En definitiva, todo parece indicar que el Partido Nacional corre como favorito para renovar el mandato en las 12 intendencias que gobierna. Es muy probable que el Partido Colorado haga lo mismo en Rivera. En tanto, es probable que el Frente Amplio materialice su favoritismo en Montevideo y Canelones. Las intendencias en disputa son las que abren la interrogante. Allí el Frente Amplio es quien pone más en riesgo. Tiene el desafío de retener y consolidar el apoyo obtenido en las pasadas elecciones. Pero los socios de la coalición tienen un dilema complejo. Si electorado coordina, y quienes a priori pretenden votar terceras y cuartas opciones, terminan haciéndolo por el partido que puede disputar la intendencia, entonces mejoran las chances de desplazar al Frente Amplio. En cambio, si se produce un fallo en esa coordinación el panorama puede ser más auspicioso para la reelección de los candidatos frenteamplistas.
1 Antes de dicha reforma constitucional se votaba en los mismos comicios para la elección nacional y departamental, estando prohibido el voto cruzado.
2 En este último con un breve paréntesis tras el triunfo del Frente Amplio (2005-2010).
3 Datos de intención de voto tomados de Opción Consultores.