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11 de agosto 2023 - 13:59hs

Según cifras oficiales, cerca de 80.000 personas de África subsahariana residen en Túnez, la mayoría de forma irregular. Las salidas de migrantes africanos se aceleraron desde el 21 de febrero, cuando el presidente tunecino, Kais Saied, denunció la llegada de una "horda de clandestinos" que llegaron, según él, para "desequilibrar la composición demográfica" de su país.

El puerto de Sfax concentra este año los intentos de cruzar el Mediterráneo desde las costas tunecinas, situadas a menos de 130 kilómetros de la isla italiana de Lampedusa. Una embarcación de la Guardia Nacional tunecina se acerca a decenas de migrantes que viajan en una lancha rápida tras localizarlos con un radar, explicó a AFP el comandante Mouhamed Borhen Chamtouri.

"Nuestra prioridad es salvar vidas", afirma Chamtouri, tras 24 horas interceptando y rescatando grupos de migrantes que buscaban llegar a Europa desde Sfax, tras varios naufragios que dejaron decenas de desaparecidos.

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El naufragio de un bote que salió de Sfax el fin de semana pasado dejó al menos 11 muertos y 44 desaparecidos. "No hay ninguna duda sobre ello. Como vieron, realizamos varios rescates durante las últimas 24 horas. Hubo tres lanchas averiadas y las operaciones no fueron sencillas para nosotros", señaló el funcionario a la AFP.

El 20 de junio, la Guardia Nacional de Túnez aseguró haber interceptado 34.290 migrantes de África subsahariana en seis meses, frente a 9.217 durante el mismo periodo en 2022. Acompañados por AFP, los guardacostas de Sfax frenaron a 216 personas que intentaron cruzar el mar.

De los 216, solo 75 eran tunecinos y el resto personas de África subsahariana. Los migrantes zarparon en seis navíos, algunos sobrecargados de mujeres y niños. Cuando se acercó la lancha de los guardacostas, los pasajeros comenzaron a sollozar, implorando a los guardias que los dejasen proseguir la travesía.

Tras la muerte de un tunecino en un altercado entre migrantes y habitantes el 3 de julio, cientos de africanos fueron expulsados de Sfax, la segunda ciudad de Túnez. Muchos decidieron intentar cruzar el Mediterráneo.

En lo que va de año, cerca de 94.000 migrantes llegaron a las costas italianas procedentes de Túnez y Libia, según estadísticas italianas, lo que representa más del doble que en el mismo período de 2022.

Desde principios de agosto, "en solo 10 días", la guardia costera de Sfax interceptó "alrededor de 3.000 migrantes. El 90% son de África subsahariana y el 10% son tunecinos", detalla el comandante Chamtouri.

Túnez, un país confrontado a graves dificultades financieras y a la escasez de varios productos, atraviesa además una profunda crisis política desde el acto de fuerza por el que el presidente Saied tomó plenos poderes en 25 de julio de 2021.

Una veintena de opositores, entre ellos figuras connotadas, fueron encarcelados desde febrero. La Unión Europea, presionada por Italia, gobernada por la primera ministra de extrema derecha Giorgia Meloni, y el gobierno de Túnez realizaron un "acuerdo estratégico" a mediados de julio que contempla, entre otras iniciativas, € 105 millones para ayudar al país a luchar contra la inmigración irregular. La dotación incluye € 15 millones para la financiación del "retorno voluntario" de 6.000 migrantes subsaharianos desde Túnez hacia sus países de origen.

Esto se produjo poco tiempo después de "la expulsión" de Túnez de "más de 2.000 migrantes africanos" hacia zonas desérticas o inhóspitas en las fronteras con Libia y Argelia, según denuncias de fuentes humanitarias.

Tras el acuerdo entre Meloni y Saied, Amnistía Internacional acusó a la Unión Europea de "concentrar sus fondos en la externalización del control de las fronteras en vez de garantizar itinerarios seguros y legales". La organización juzgó a entidad comunitaria de ser "cómplice del sufrimiento" de los migrantes.

 

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