Analía Pereira Plaza de Sandías en la UAM. En la Plaza de Sandías los productores y changadores (ayudan con la carga y descarga en los puestos y forman grupos de trabajo llamados pandillas) se conocen muy bien, el trabajo los ha hecho casi como una familia, comentó uno de los productores.
Andrés es el único dentro de esa plaza que no llega desde Rivera. Si bien sus cultivos están en Minas de Corrales, comercializa frutas y hortalizas en Tacuarembó, donde vive y trabaja.
Para esta zafra, produjo en 40 hectáreas sandías y en 25 zapallo calabacín. Se dedica especialmente a la venta, dado que las granjas están a cargo de otras personas, siempre de la familia, “porque es importante que las chacras se trabajen entre familiares”, comentó a El Observador.
Analía Pereira Que se les permitiera vender zapallos fue uno de los pedidos que los productores le hicieron a las autoridades de la UAM.
Hace más de 25 años trabaja en el rubro, aunque, contó, terminó en el sector “por casualidad”. Era tornero, pero tiene tradición de familia chacrera, sobre todo de productores de papa. Cuando incursionó en la venta de frutas y verduras, le interesó la producción. Hace más de 11 años comenzó su trabajo en el viejo Mercado Modelo, luego dejó de ir un tiempo para desarrollar su trabajo solo en Tacuarembó, y hace dos años retomó la actividad en la capital.
Del nuevo centro de ventas destaca la comodidad y la seguridad. “Comparado con el otro mercado es una diferencia muy grande, hay mucha más comodidad, seguridad y tranquilidad. Antes todo era una trancadera y acá el mercado te vigila, es un buen servicio que dan”, expresó.
Sobre las 9 de la mañana la actividad en la Plaza de Sandías es fluida, aunque el pico de trabajo se da más temprano, en la madrugada, sobre la hora 4. Las tareas se desarrollan hasta el mediodía y luego “esto queda vacío”, destacó.
Allí trabaja con un grupo de cinco personas, cuatro changadores de la UAM y su hijo Juan Andrés, de 21 años, que se encarga de cargar y descargar, pesar y llenar bins para la venta.
Analía Pereira Andrés Latour (short celeste) trabaja en la UAM junto a su hijo Juan Andrés, parado a su izquierda. Manos jóvenes
Juan Andrés no es el único joven que trabaja en la Plaza de Sandías. Braian Callero tiene 24 años y desde los 15 acompaña a su padre y a su abuelo al mercado. La familia Callero tiene plantación de sandías y zapallos en Tranqueras y en esta zafra plantaron 30 hectáreas con sandía y nueve con zapallo calabacín.
El abuelo de Braian hace 40 años que vende sandías en el mercado mayorista, y su padre hace 15. A pocos días de cumplir los 74 años, el abuelo sigue en actividad: carga sandías, habla con los camioneros que llegan con su producción y se ocupa de la parte comercial. Según contó su nieto, después de cuatro décadas, extraña un poco el viejo mercado.
Analía Pereira Braian y su abuelo trabajan juntos en la UAM. Braian acompaña a su familia en la parte logística y de administración del negocio. Le gusta el rubro y todo lo comercial, por eso tiene planeado comenzar a estudiar administración, para seguir en la actividad pero fuera del campo, ya que eso no es lo que más le atrae.
“Acá tenemos todos una tradición familiar. Los grandes tienen 15 o 20 años vendiendo y empiezan a venir los hijos y después los nietos”, resaltó el joven.
Luego de haber trabajado en el antiguo Mercado Modelo, prefiere la nueva sede de ventas que, dijo, “mejoró 10 veces”.
Algo bueno es que los clientes visitan más la Plaza de Sandías, comentó. “Adentro (en las naves de venta de frutas y verduras) se pierden unos pesos porque hay que vender un poco más barato”, señaló.
Una buena zafra
Según los comerciantes, esta zafra se viene desarrollando bien. La sandía está escaseando un poco, debido al déficit hídrico que sufre el país, lo que ha hecho que la oferta caiga y los precios suban.
El precio por kilo que reciben los productores a nivel mayorista es $ 13, informó Andrés. Según detalló, por cada kilo deben pagar $ 1,30 de flete y $ 0,40 por la descarga. Los camiones cargados con 30 mil kilos llegan a la UAM desde Rivera y Tacuarembó diariamente o día por medio, dependiendo de la demanda. Por cada viaje los productores deben pagar, aproximadamente, $ 30.000, explicó un camionero.
Andrés dijo: “Cuando la sandía llega a Montevideo tiene $ 3 de gastos por kilo, más o menos, si se vende a $ 4 o $ 5 como el año pasado, cuando el precio fue $ 4,50 en promedio, perdemos plata. Esta zafra viene muy bien, intentó caer, pero ahora el precio está tendiendo a subir”.
Analía Pereira La mayoría de la sandía se trae desde Tranqueras. A nivel minorista, el kilo se paga de $ 15 a $ 20 en las ferias y fruterías, según un relevamiento realizado por El Observador, existiendo una gran disparidad de valores.
La sandía de esta zafra tiene una buena calidad y en enero está en el momento más óptimo de su dulzura. Para que esté en buenas condiciones y el clima no la afecte se toman precauciones y una de ellas es pintar cada fruta con cal para que el sol no las queme.
Analía Pereira En las chacras algunos productores pintan la sandía con cal para evitar quemaduras por el sol. Mucho calor puede ser un problema para esta fruta, sobre todo por las quemaduras, aunque la falta de agua incide en el sabor positivamente, porque la dulzura se concentra. Por otro lado, mucha agua puede ser contraproducente, ya que es más probable que se generen hongos por la humedad.
Por el momento, en un enero con tantos cambios en el estado del tiempo, la fruta no ha sufrido grandes problemas, indicaron.
Tradición chacrera
En la Plaza de Sandías la familia Lovatto desarrolla las tareas en varios puestos. Son cuatro los hermanos productores y comerciantes que llegan a la UAM desde Rivera y con la misma producción, defendiendo una tradición familiar sandiera.
Airton Lovatto trabaja en este rubro hace 17 años, con su emprendimiento familiar vendió sandías y zapallos durante 16 años en el Mercado Modelo y ahora, en la UAM, valora el cambio: “Este año la zafra viene bien. En el otro mercado se complicaba, siempre por falta de seguridad y de todo un poco, acá es otra cosa”.
Su familia se dedica, todo el año, a la producción y a la venta de la cosecha hortifrutícola. Cuando la zafra termine volverán a Rivera, descansarán unas semanas y en abril volverán a las chacras para comenzar con la preparación de la tierra. Sobre los últimos días de agosto comenzarán a sembrar, para tener el próximo diciembre una nueva cosecha, detalló.
Analía Pereira La familia Lovatto tiene una tradición en la producción de sandías. Para esta zafra plantaron cinco hectáreas de zapallo calabacín y kabutiá, y 25 hectáreas de sandía, en Tranqueras. Según contó, la venta de ambos productos “viene bien”, principalmente por los precios, aunque resaltó que algunos costos productivos aumentaron.
En la Plaza de Sandías los comerciantes llegan a un acuerdo y el precio se regula entre todos, explicó Airton.
Analía Pereira En esta zafra los productores pudieron vender sandías y zapallos. Destaque para la seguridad
La seguridad es una de las mejoras que los comerciantes de sandía destacan de la UAM en comparación con el viejo Mercado Modelo.
La Plaza de Sandías se puso oficialmente en marcha en diciembre de 2021, tras varios reclamos de los usuarios por elementos que necesitaban, por ejemplo un techo para sombra.
Ya en uso, los comerciantes disfrutan del lugar y los servicios y destacan, entre otras cosas, que mejoró mucho la seguridad.
En el viejo mercado era necesario un sereno para cuidar la producción por las noches, pero para eso en la UAM cuentan con cámaras de seguridad, destacaron.
Maneco, un personaje
El 80% de la producción nacional de sandía se desarrolla en la zona de Tranqueras, conocida como la capital de la sandía.
Otro comerciante que llega a la UAM desde allí es Yocemar Lovatto, apodado “Maneco”, quien en 2019 se hizo popular en el ámbito político al participar en las elecciones municipales como candidato a alcalde y cuando un jingle con su nombre se viralizó.
Hace 15 años que trabaja en el mercado hortifrutícola. Sus padres llegaron desde Brasil a Rivera y siempre desarrollaron tareas rurales. Su padre plantaba tabaco y luego comenzó con la producción de sandías y él siguió sus pasos.
Las primeras plantaciones de Maneco se desarrollaron en dos hectáreas, pero con el tiempo fue creciendo y, según recordó, un año llegó a plantar 100 hectáreas. “Llegué a traer al mercado 3 millones de kilos de sandía en una zafra, pero después mermé”, sostuvo.
Para la zafra pasada plantó 45 hectáreas y para la actual 25, todo en la zona de Buena Unión. Según dijo, la producción ha bajado tras la llegada de la pandemia al país, principalmente porque en la venta de sandías influye mucho la demanda de los turistas. “La mayoría de la sandía se mueve mucho por el turismo y eso influyó”, explicó.
El año pasado su producción fue menor y no llegó a completar la zafra en la UAM, que se desarrolló unos días, después de haber comenzado en el viejo mercado. No logró completar la zafra porque su chacra, así como “la de una cantidad de otros productores”, se vio afectada por los temporales de lluvia.
Analía Pereira Maneco junto a los bins que llevan su nombre. Este año, para él, la zafra comenzó bien, el inicio de la plantación fue muy bueno, aunque con el paso de los días las altas temperaturas y el déficit hídrico se hicieron sentir.
“Normalmente una hectárea de sandía anda más o menos en 50 mil kilos y este año va a andar en 20 mil, por la poca agua y esos soles de más de 40 °C que hay en Rivera. El sol fue muy fuerte y quemó la hoja de la planta, y por eso la fruta se quedó sola, con la hoja caída, y el sol la quemó”, detalló, y agregó que se le quemaron 400 mil kilos por la ola de calor.
Pese a que la pérdida de producción es una mala noticia para los granjeros, esa situación trajo consigo un faltante de oferta y un aumento en los precios, lo que Maneco valora.
“Estamos vendiendo a $ 13 el kilo, a $ 15 y hasta se ha visto sandía a $ 18”, comentó.
El pico de precios se dio en diciembre, cuando arrancó la zafra, cuando llegó a cobrar hasta $ 30 el kilo, recordó.
Las perspectivas son buenas para lo que resta de la zafra y los productores esperan que el clima ayude para continuar la comercialización de esta fruta típica del verano, con sandías que llegan desde el norte y se venden desde la capital para todo el país.
Analía Pereira Son 14 los productores de sandías que están haciendo la zafra en la UAM. Sandía, un Viagra natural
La sandía, además de ser un alimento hidratante, diurético y un antioxidante natural, tiene ingredientes que actúan sobre los vasos sanguíneos y –
según un artículo de la BBC– una rebanada podría tener efectos similares a los del Viagra, fármaco usado para tratar la disfunción eréctil. Incluso se indica que podría elevar la libido. Entre los fitonutrientes que contiene están el licopeno, el betacaroteno y el principal (según los científicos de la Universidad de Texas A&M), la citrulina, que relaja los vasos sanguíneos, como el viagra.
Analía Pereira Hay una menor oferta de sandía y por eso el precio ha subido.