Opinión > EDITORIAL

Dolores de parto

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21 de febrero de 2020 a las 21:58

Uruguay inicia en pocos días un nuevo período de su vida democrática cuando asuma al frente de una inédita coalición de cinco partidos políticos el gobierno de la República el nacionalista Luis Lacalle Pou.

Luego de 15 años de hegemonía del Frente Amplio (FA) cuyos gobiernos contaron con amplio respaldo popular y político, Uruguay está a horas de iniciar una nueva era con nuevas formas y discursos. La transición entre el gobierno que se va y el que entra no ha sido del todo fluida, así lo testimonian varios jerarcas de los ministerios y los entes que manifiestan su sorpresa ante la indefinición de la coalición multicolor de nombrar directores y mandos medios.

Incluso dentro de la propia coalición multicolor se siente la incomodidad de los dolores de parto. La articulación de la coalición con todo el salpicado de presiones por cargos en un equilibrio que busca ser lo más matemático posible, ha generado incertidumbre.

Recién este viernes, el gobierno de coalición llegó a un acuerdo con el Frente Amplio para que ocupe cargos en entes y empresas pública en nombre de la oposición, y se ahorró el dolor de cabeza de tener que armar un rompecabezas con más piezas de las que estaban previstas de antemano.

Son días complejos, de intensas negociaciones con el 1° de marzo a la vuelta de la esquina, lo que acrecienta la tensión propia de aquellos navegantes que se disponen a zarpar de puerto por cinco años con las bodegas llenas de sueños y proyectos.

Durante la transición el exsenador Álvaro Delgado se ha constituido en un súper ministro de gobierno apagando todos los incendios, hablando hasta tres veces por día con la prensa y encabezando muchísimas negociaciones como –por ejemplo– la que determinó finalmente la candidatura a la intendencia de Montevideo de la economista mediática Laura Raffo por parte de los multicolores.

En ese escenario el expresidente colorado Julio María Sanguinetti y el general Guido Manini Ríos, caudillo al frente del novel partido Cabildo Abierto, se reunieron para exigir una mesa política para hacer más fluidas las decisiones de la coalición que gobernará el Uruguay a partir del 1° de marzo.

Es una señal muy clara que emiten al juntarse el veterano líder colorado y el líder de los cabildantes: hay cosas para mejorar en el diálogo entre los socios de la coalición y con relación a la celeridad de la toma de decisiones clave.

Si hay una cosa que los partidos tradicionales tienen que aprender del FA es su capacidad de coordinar acciones políticas conjuntas pese a las gigantes diferencias que tienen con relación a cientos de temas claves para el país.

La coalición multicolor engendrada durante la campaña electoral por las coincidencias de sus programas de gobierno tiene a partir del domingo 1° de marzo la responsabilidad de mejorar su articulación interna para pararse cuanto antes y empezar a caminar coordinadamente por el bien del país.

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