Los expertos señalan que esta región, fronteriza con Polonia, es una de las peores en Alemania para las personas de raza negra y los homosexuales.

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Dos profesores debieron abandonar su pueblo alemán acosados por la extrema derecha

En la pequeña ciudad turística de Burg muchos alumnos asumen posturas racistas y homofóbicas. Los docentes advierten que hay estudiantes que utilizan símbolos nazis.
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29 de julio de 2023 a las 13:10

Situada en la región alemana de Lusacia, Burg puede recorrerse en bicicleta o llegar en canoa. Pero detrás de la fachada turística de este pueblo, el ambiente creado por la extrema derecha obligó a dos profesores acosados a escaparse de allí.

Todo empezó en abril cuando Laura Nickel y Max Teske, profesores de 34 y 31 años del colegio Mina Witkojc, denunciaron la ideología racista y homofóbica de algunos alumnos en una carta anónima enviada a la prensa local, según consigna un despacho de la agencia de noticias AFP.

“El extremismo de derecha se exhibe sin complejos en la escuela. Desde saludos hitlerianos hasta cruces gamadas dibujadas en diccionarios y en las taquillas de los alumnos, pasando por palabras racistas”, explicó Nickel a AFP.

“Lo que era impactante en Burg, es que eran los alumnos más ruidosos. No se escondían”, constató esta profesora de inglés y de historia que creció cerca de esta ciudad de 4.200 habitantes.

“Esta región del sur de Brandeburgo, fronteriza con Polonia, es una de las peores en Alemania para las personas de color y los homosexuales”, apuntó Timo Reinfrank, de la fundación antirracista Amadeu Antonio.

Añadió que “entre Burg y Cottbus, la gran ciudad vecina, prosperó una mezcla de neonazis, hooligans, criminalidad organizada y empresas de extrema derecha”. Según él, “la Policía sufre intimidaciones y la justicia actúa con clemencia hacia este grupo”.

Tras la publicación de la carta de los dos profesores, otras escuelas del este de Alemania señalaron comportamientos similares. El asunto generó mucho ruido a nivel nacional. En las regiones de la antigua Alemania del Este comunista, el arraigo de la democracia es menos profundo que en el oeste, reveló recientemente un estudio de la Universidad de Leipzig.

Muchos se acercaron al partido de extrema derecha, Alternativa para Alemania (AfD), que se encuentra en pleno auge y este fin de semana celebra un congreso. En Burg, “algunos compañeros nos apoyaban, otros no. La dirección de la escuela estuvo pasiva”, dijo Nickel.

Al fin del curso escolar, una carta anónima en nombre de algunos padres de alumnos dirigida a la dirección de la escuela exigió la dimisión de los dos profesores. Un centenar de pegatinas, con la fotografía de ambos y la mención “marchen a Berlín”, aparecen por todo el pueblo.

Incluso una cuenta de Instagram lanzó un llamado a perseguirlos, aunque el mensaje fue retirado después. Nickel y Teske pidieron su traslado. Una decisión que el partido AfD aplaudió: “No son capaces de enfrentar el viento en contra”, dijo a AFP Lena Kotré, diputada en el parlamento regional de Brandeburgo, que trató a los docentes de “cobardes”.

La política resta importancia a los saludos hitlerianos de los alumnos, que se vieron en fotografías. En Alemania es un delito punible con tres años de cárcel. “No querían hacer apología del Tercer Reich, sino provocar, como lo hacen los adolescentes en plena pubertad”, dijeron algunos funcionarios.

En el curso en que estudiaban la quincena de alumnos implicados en estos actos, el nazismo es el tema principal de la asignatura de historia.

El ministro regional de Educación, Steffen Freiberg, condenó los ataques. Y en Burg, la resistencia contra la extrema derecha toma forma. El director administrativo del pueblo, Tobias Hentschel, lamentó que la escuela “pierda dos jóvenes profesores comprometidos que pusieron el dedo donde hace daño”.

El turismo es la principal fuente de ingresos de este balneario en Lusacia, famosa por sus pepinos y pepinillos y hogar de una pequeña minoría de habla eslava. “En la gastronomía y la hostelería, no hay casi empresas que salgan adelante sin trabajadores de origen extranjero”, señala Jessica Zibert, responsable en Burg de este sector.

En un video de cinco minutos, visible en la web del pueblo, seis habitantes, entre ellos el alcalde, toman posición “contra toda forma de extremismo, racismo y discriminación”.

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