19 de febrero 2015 - 16:48hs

El efecto adverso del exceso de lluvias en las majadas “se atemperó al prolongarse los días de sol y sin rocío desde fines de enero, pero no desaparecieron ni las lombrices ni las enfermedades podales”, afirmó a El Observador Agropecuario el jefe del Área de Transferencia de Tecnología del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), Adolfo Casaretto.

Según el informe Sugerencias para mitigar la situación climática, difundido por el SUL el 3 de febrero pasado, las precipitaciones hasta esa fecha fueron “cerca del doble anual”, es decir, 2.400 milímetros, con “periodicidad y frecuencia” .

Como se sabe, el exceso de lluvia y humedad perjudica la salud de los ovinos, que prefieren un clima más seco, y les provoca enfermedades como el pietín en las patas, al mismo tiempo que aumenta la presencia de parásitos gastrointestinales.

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A comienzos de mes, el SUL instó a los productores a persistir en el esfuerzo ante “situaciones tediosas que bajan el ánimo”, como el exceso de lluvias que provoca problemas sanitarios en las majadas, y consultar a los técnicos.

La abundancia de pasto –el exceso de forraje o pastura gruesa– “no es bueno para los ovinos”, explicó Casaretto, y agregó que la oveja “necesita un pasto de calidad, pero de poco volumen”.

El técnico del SUL, que trabaja en el norte del país, donde se concentra la mayor parte de la majada nacional, dijo que “las consultas de los productores – vía telefónica y para visitar los establecimientos– han crecido”.

Casaretto comentó que antes situaciones como la actual, donde abunda el pasto, “la reacción del productor es tener una alta dotación vacuna para bajar la pastura. Salen a comerse todos los potreros, cuando nosotros estamos aconsejando hacer una escalera de forraje –potrero comido, medianamente comido y escasamente comido–para darle entrada a los ovinos”.

El técnico del SUL dijo que “los últimos 20 días sin lluvias han permitido a los productores revisar las majadas, combatir las enfermedades podales y bañar, al tiempo que aflojó la bichera y mermaron los parásitos”, pero advirtió que “el problema estructural aun no desapareció”.

Como las ovejas de cría pasan dos meses secas, luego del destete de corderos de diciembre, Casaretto aseguró que “se vio una buena reacción de las majadas”.

Respecto al inicio de la zafra de reproductores, el técnico del SUL dijo que “esperaba una mayor colocación de carneros”, pero aclaró que quizás los productores todavía están revisando sus majadas para adoptar decisiones de compra.

“El negocio ovino sigue siendo atractivo, pero todavía no se sabe cuántos vientres –ovejas de cría más borregas– que habrá”, concluyó Casaretto.

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