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El dilema de Nacional: ¿Un proyecto por dos años vs dos finales perdidas?

El presidente de Nacional, José Decurnex, resuelve, este jueves, qué hacer con el entrenador en el momento más delicado de la gestión de Gustavo Munúa

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15 de octubre de 2020 a las 12:53

Si hubiera sido en otro momento de la historia de Nacional, Gustavo Munúa dejaba de ser el entrenador del plantel principal el miércoles de noche. Si el público hubiese estado en las tribunas del Estadio Centenario y el equipo no se quedaba con el título, pese al empuje de los hinchas que suele bajar del cemento, el director técnico se hubiera ido en medio de una cortina de silbidos, insultos y los dirigentes adoptaban la decisión apenas concluida la final del Torneo Apertura, que le dio el título a Rentistas tras vencer 1-0 en alargue.

Sin embargo, el entorno en que se disputó el partido (sin público) y que en Nacional operaron muchas transformaciones desde la llegada de José Decurnex, la directiva tricolor está rindiendo la prueba más extrema: adoptar decisiones deportivas de fondo en el momento más difícil de la gestión del actual presidente.

Es por eso que sobre la mesa se presenta el dilema para el presidente, que es quien marca las pautas: seguir adelante con un proyecto por dos años con el que se comprometió con Munúa o interrumpirlo y cesar al entrenador por las dos finales perdidas, ante Liverpool en la Supercopa y Rentistas el miércoles.

El plan de Decurnex

Cuando, en diciembre, el presidente Decurnex le ofreció el cargo a Munúa, a través de una llamada de teléfono, cuando el entrenador dirigía en Cartagena (equipo de Tercera división de España), sabía bien lo que estaba haciendo, lo que le planteaba y los riesgos de asumir ese compromiso.

Decurnex sabía al técnico que iba a buscar, el perfil que tenía y la resistencia que se había ganado tras su primer pasaje por el club, en 2014-2015, luego de perder todo en un gran año futbolístico (desde la propuesta deportiva).

Munúa volvía con el contrapeso de haber dejado escapar la clasificación a semifinales de la Libertadores, por penales ante Boca Juniors.

Munúa regresaba después de empatar (2-2) ante Peñarol, en el último minuto del clásico del Clausura, con un gol (de esos que solo los menos afortunados reciben) de cabeza y de espaldas del volante central del equipo rival y el jugador más pequeño de la cancha -Marcel Novick- con un pelotazo al área cuando con el triunfo quedaba en la puerta de las finales y del título del Campeonato Uruguayo.

Con ese contrapeso, pero con las fortalezas que expresa como entrenador en el estilo de juego y la aspiración de entregarle lo más preciado que tiene la institución, sus juveniles, Nacional le encomendó al técnico el proyecto más importante después de la transformación que con Daniel Enriquez iniciaron en 2000 y que promovió un revulsivo en la promoción de jóvenes valores. De ese trabajo salieron figuras de elite (Luis Suárez, Nicolás Lodeiro, Sebastián Coates, Martín Cauteruccio, entre otros) y al club le dejó millones de dólares en sus cuentas.

Este proyecto de Decurnex apunta a la refundación deportiva con el peso sobre la espalda de un reducido número de futbolistas de trayectoria y la mayoría de juveniles. Por esa razón, Nacional redujo su presupuesto a menos de la mitad de lo que invierte Peñarol en su equipo profesional. Los albos gastan mensualmente US$ 490 mil en su primer equipo.

Así empezó a trabajar Munúa en enero.

El 70% del plantel de Nacional está integrado por juveniles, y en la final de este miércoles, nueve de los 15 jugadores que ingresaron a la cancha son productos propios y muchos, aún en etapa de consolidación y formación.

En julio, en una entrevista con Referí, tras ser consultado sobre hasta dónde el resultado puede condenarlo si se tiene en cuenta que dirige un plantel tan joven, Munúa dijo: “En todo, porque sabemos que vivimos del resultado, pero también te permite mirar con otra proyección. Este tiempo sin fútbol nos vino muy bien. También para entender el proyecto que tiene Nacional, que no es un proyecto normal para un equipo importante y grande como lo es este club. ¿Por qué hago tanto hincapié en esto? Porque es un proyecto muy ambicioso, que lleva tiempo y es muy importante que todos seamos conscientes del rumbo en el que queremos avanzar. Con esto no quiero decir que no podamos conseguir cosas importantes, ni que nos descansemos en eso, pero sí que se necesita una adaptación a muchas situaciones. Los jóvenes se tienen que acostumbrar a jugar en Primera, a las exigencias que tiene el club, a las situaciones extrafutbolísticas que se presentan, como el entorno, que, cuando son jóvenes, plantea todo un desafío aprender a manejarlo. Lo único que no me canso de decir es que venimos muy bien en todo este proceso y que los chicos, a pesar de ser jóvenes, son muy maduros. Estoy convencido que, con tiempo y adaptación, este equipo va a ser muy competitivo. No tengo dudas de eso”.

Munúa está primero en la Tabla Anual y primero en la tabla del grupo de la Copa Libertadores, torneo en el que avanzó entre los 16 mejores.

El peso de las finales perdidas

Este miércoles, Munúa perdió la segunda final en el año, la primera fue ante Liverpool en febrero. El proyecto entra en una fase crítica. Los dirigentes, molestos con la actuación del equipo, no disimularon sus enojos el mismo día del partido y Referí lo reflejó en la crónica que desarrolló el periodista desde el estadio.

También, según le expresaron a Referí esa misma noche, se tomaron un tiempo para reflexionar.

"Si tomamos la decisión ahora ya estaría echado, pero tenemos que tomarnos un tiempo para analizarlo más fríamente", dijo a Referí un dirigente de Nacional.

Por esa razón, este jueves el club está frente a la decisión deportiva más importante y solo Decurnex y Munúa serán quienes resolverán el futuro, porque entre ellos hay un pacto, el de diciembre, de un proyecto a dos años con un cambio histórico en el modelo deportivo (de contratar a viejos futbolistas en edad de retiro) para refundar institucionalmente a Nacional.

Munúa debe resolver si anímicamente está en condiciones de avanzar en sus horas más difíciles, y Decurnex si sigue convencido como en diciembre y está dispuesto a defender lo que entiende es el camino que debe recorrer el club, aunque la lluvia de cuestionamientos hagan más fácil la decisión de cortar y empezar de nuevo con otro DT, una gimnasia tan común en el fútbol, que no sorprendería.

Hoy, en el fútbol uruguayo, la noticia sería la continuidad de un proyecto a dos años y la firmeza de Decurnex en el rumbo que tomó.

En unas horas lo definirán el presidente y el entrenador, y se sabrá si Decurnex es igual a todos los dirigentes del fútbol uruguayo o sí, como demostró en otras áreas (administrativa, económica, obras), inició algo diferente, incluso cuando la mayoría de los socios e hinchas no consigan entenderlo en estos días de impacto por una derrota deportiva.

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