El miércoles 29 se publicó la primera encuesta sobre gestión humana y motivación [1] de los funcionarios públicos. Se realizó a través de un panel donde participó el director de la ONSC Conrado Ramos.
Quienes venimos trabajando en temas que atañen a la administración pública podemos advertir que la situación actual de la organización del Estado es muy diversa, dependiendo del nivel donde uno esté parado. En su concepción más amplia la organización del Estado uruguayo abarca diversos anillos, cada uno con sus reglas de juego y sus propias dinámicas: Administración Central, Empresas públicas, organismos descentralizados, intendencias, Personas Públicas no Estatales, Sociedades Anónimas de capital estatal. Pero incluso dentro de la propia Administración Central (Presidencia y ministerios) se identifica una gran disparidad. Este análisis apunta hacia allí.
Los niveles de motivación y satisfacción con el trabajo desempeñado son bajos, advierte el informe. Pues bien, cabe preguntarse a qué se debe.
El primer aspecto que “rompe los ojos” se refleja en la inequidad salarial, aspecto que ha concitado la atención de la prensa en las últimas semanas. Estas inequidades se perciben dentro de un mismo escalafón, con diferencias significativas según los incisos que se mire. Según un informe de Búsqueda los promedios de remuneración tienden a ser más bajos en la Administración Central. Sin embargo, para los incisos del artículo 221 de la Constitución (Entes industriales y comerciales) los salarios promedios han sido más altos.
Además, al interior de cada inciso ministerial, se puede encontrar cierta disparidad enmarcada en una compleja trama de compensaciones discrecionales (sean o no justificadas) a nivel de repartición, o incluso compensaciones individuales. De este modo, la estructura salarial dentro de la administración central se asemeja a un caótico rompecabezas donde muchas piezas no encajan. Donde se evidencia discrecionalidad (sea política o personal) en pases en comisión, discrecionalidad en tipos de contrato, discrecionalidad en capacitaciones, discrecionalidad en puestos de asesoría (que muchas veces es una forma de “premiar” con puestos de trabajo con condiciones más favorables por su flexibilidad y porque pueden permitir que se siga trabajando en el ámbito privado).
Desde el gobierno, y particularmente desde ONSC se pretende simplificar y dotar de mayor transparencia a la escala salarial, uno de los aspectos de la encuesta peor valorados por los funcionarios. Por extensión, no se debería esperar otra cosa que no sea el apoyo de COFE a este proyecto que viene siendo largamente anunciado.
Al tema de las compensaciones a los salarios se agrega otro aspecto nebuloso: las encargaturas o designación de funciones de conducción. Si bien se suele hablar de la existencia de un sistema de carrera administrativa, la realidad es que al día de hoy es casi imposible hablar de una carrera si muchas funciones de conducción son provistas discrecionalmente. Y ojo, no estamos hablando de cargos de confianza política, sino, que hablamos de mandos como los encargados de departamento, división, gerencias. El otro riesgo que atañe esto, es que al momento de realizar una reestructura se puede terminar avalando este tipo de inequidades dejando a un lado los activos técnicos de las unidades ejecutoras.
Este es un momento donde el tema está en agenda por la fuerte impronta de ONSC y Presidencia. En la Ley de Presupuesto N° 19.924 sección 2, artículo 8, relativa a los funcionarios públicos, se encomienda a todos los Incisos a presentar proyectos de reformulación de sus estructuras organizativas y puestos de trabajo conforme a la pauta que se establecerá en la reglamentación de dicho artículo (que hasta el día domingo 3/10 en que fue redactada esta nota, no ha sido publicada). Este proyecto comprende también al “Nuevo Sistema de Carrera Administrativa”, uno de los cuatro proyectos estratégicos para la reforma de la gestión humana del Estado promovido desde ONSC, según consta en la Memoria Anual 2020, Tomo I de Presidencia. En esta rendición de cuentas que se encuentra en el Senado, quedó aplazado el contenido de la reforma, pero se manejan algunos artículos que impactan en la dinámica de contratación y funciones de conducción. ONSC ha publicado en su web avances al respecto y una profusa evidencia empírica a través de diversas encuestas a los funcionarios.
Por ello, es oportuno pensar a cabalidad las distorsiones al sistema y reconfigurarlo desde una mirada integral. Teniendo en cuenta particularmente que en la medida que no se extingan los mecanismos legales para asignar funciones discrecionalmente, el mundo de lo político va a encontrarle la vuelta para permear la lógica administrativa con la racionalidad político-partidaria y/o personal, sea del color que sea.
[1] https://www.elobservador.com.uy/nota/mitos-verdades-y-revelaciones-de-la-primera-encuesta-sobre-funcionarios-publicos-202192915307