Como en muchas aglomeraciones urbanas, el robo de celulares en las ciudades de Brasil es uno de los delitos más frecuentes. Desde el hurto en medio de una multitud hasta el asalto a mano armada. La que está más en uso de los delincuentes ahora es romper la ventanilla de un vehículo desde una moto y arrancar el teléfono de las manos del dueño en segundos.
El problema que encaró el gobierno, a través del Ministerio de Seguridad Pública y Derechos Humanos, es el instante después, para evitar las penosas gestiones y, en muchos casos, el costo del uso abusivo en los momentos siguientes por parte de los ladrones.
El año pasado, se robaron en Brasil 999.223 celulares, según datos del Anuario de la Seguridad Pública, lo que supone un crecimiento del 16% respecto a 2021. La cifra real puede que sea mucho mayor, ya que la falta de denuncias de este tipo de delito es muy alta.
Este martes las autoridades presentaron un proyecto para facilitar la vida a las víctimas y disminuir los robos. Se llama “Celular seguro” y es una aplicación sencilla que empieza a funcionar esta semana. Basta con registrar el número de celular, aunque también se puede guardar el número de una persona de confianza, que estará autorizada a hacer la gestión de aviso desde su celular.
Cuando ocurre el robo, es necesario activar el botón de aviso que automáticamente llega a la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel), la cual cancela el funcionamiento del aparato.
Hasta ahora, esto ya se podía hacer, pero demoraba minutos al teléfono hablando con un robot que daba opciones y, en muchos casos, ni siquiera registraba la denuncia por derivaciones de la app.
La novedad es que ahora, además de agilizar el proceso, el sistema también avisa automáticamente al banco del que sea cliente el usuario, para que bloquee la aplicación del móvil y el ladrón no pueda usarlo.
Los bancos se comprometieron a un plazo de entre 10 y 30 minutos para cancelar las aplicaciones. Se asociaron prácticamente todas las entidades financieras que operan en Brasil, así que la cobertura será bastante amplia.
A medio plazo, el Gobierno también espera que se unan al proyecto las propias operadoras de telefonía móvil, para poder bloquear el chip, no solo el celular, y de esta forma impedir que el ladrón reciba mensajes de SMS con los que pueda recuperar contraseñas.
En caso de que la persona cancele un celular perdido que luego aparece, por ejemplo, habrá mecanismos para que vuelva a funcionar.
Según el secretario ejecutivo del ministerio, Ricardo Cappelli, la aplicación tiene dos objetivos: agilizar las gestiones de las víctimas y hacer que el robo de celulares no valga tanto la pena. “Estamos construyendo un botón de emergencia, para que cuando la persona lo active, rápidamente las operaciones se bloqueen y la persona pueda reorganizarse con más calma, sin la agonía de tener que parar su vida para hacer 300 llamadas nuestro objetivo es transformar el aparato robado en un pedazo de metal inútil”, dijo Cappelli en rueda de prensa.
La aplicación no impide que la víctima del robo presente una denuncia en comisaría. El responsable del ministerio afirmó que la aplicación es el resultado de seis meses de trabajo. “Es un problema estructural de la seguridad pública brasileña, y no es fácil resolverlo”, resumió.
Las app de uso frecuente, como Uber o Mercado Libre, también firmaron un protocolo de intenciones para adherirse al programa antes del 9 de febrero de 2024.
(Con información de agencias)