Iban 30 minutos del partido ante Plaza Colonia y, de repente, no supo para dónde empezar a correr. Nunca había festejado un gol propio en Primera división y tuvo que aprender de golpe.
Para Nicolás Sosa, hijo de Heberley y a quien no le gusta que le digan Mosquito –como le llaman casi todos, por su padre–, fue un domingo diferente.
El goleador que viaja en bondi
Nicolás Sosa anotó sus primeros tantos en la divisional superior; le costó acostumbrarse a la ciudad y todos los días va a entrenar al Parque Roberto en ómnibus