Dólar
Compra 37,20 Venta 39,70
24 de junio de 2011 22:34 hs

Después de que corrió las 48 horas de Buenos Aires se enteró que había una carrera de seis días en Francia.

Una semana normal Washington Sauda corre 90 kilómetros. Para la ocasión aumentó lo acostumbrado. Unos 200 kilómetros semanales en doble horario: 20 por la mañana y 15 por la tarde.

Un día se fue hasta Las Toscas y regresó a Montevideo corriendo. Un par de veces trotó 12 horas ininterrumpidas en el parque Rivera.

A comienzos de junio se subió al avión con destino Les 6 Jours de Antibes, una localidad del Mediterráneo francés donde todos los años se realiza uno de los principales festivales de ultramaratón del viejo continente. A su regreso, conversó con El Observador.

¿Le dijeron que estaba loco?
Todo el mundo. Hay gente que hasta el día antes de irme no creía que iba a hacer algo así. Había un sueco que mientras corría me decía: “Nosotros estamos todos locos”.

¿Hay que estar un poco loco?
No. En mi caso es como un objetivo constante. Ir superando metas. Iba compitiendo conmigo para ver si podía lograrlo.

¿Cómo es la competencia?
Se larga, comienza a andar el reloj y se para a las 144 horas. En ese tiempo corrés lo que querés. Cada uno se distribuye sus horas de sueño y cuándo va a parar. Yo dormía siempre después de la cena, en una carpa que llevamos.

¿Nunca durmió más?
Cuatro horas y media lo máximo. Los dos últimos días, menos. El último habré dormido dos horas y media.

¿Cómo era el circuito?
De 1.025 metros, en un club que tenía pista de atletismo.

¿Su objetivo eran los 500 km?
El primero era terminar la carrera. Era el más grande de todos: estar corriendo en la última hora.

¿En qué porcentaje caminó y corrió?
Debo haber caminado el 60% y corrido el 40%.

¿Qué hacía mientras tanto?
Iba chiveando. Me gusta mucho la murga, así que me ponía a cantar Los Curtidores de Hongos o A Contramano. Corro para divertirme. Mas allá de todo, yo voy a divertirme.

¿Mucha camaradería?
Te vas vinculando. Corrés dos o tres horas con el que sale primero y corrés o caminás dos o tres horas con el que sale último. Está muy bueno. Me pasó algo muy lindo. En el 2009 en la maratón de Punta del Este conocí a Alfredo, un vasco, y quedamos conectados por mail. Cuando le dije que iba a ir, me dijo: “Pues voy a ir a apoyarte”. Y se fue desde Bilbao: 1.000 kilómetros.

¿Tomaba mate?
Sí. Mientras caminaba. Me miraban raro porque no sabían lo que era. Todo el mundo iba con su botellita y yo con el mate.

Se comerá muy sano ahí.
No. Comí mucho. Mucha papa frita. Mi plato de la semana fue papas fritas con salamín. En este tipo de carreras hay toda esa comida. Las papas fritas son para retener la sal y el líquido. En el desayuno tomaba tres vasos de jugo de naranja, medio litro de leche con cocoa y me comía una flauta con manteca.

¿Lesiones?
Lo que más hay que cuidar es el estado de los pies y que no aparezcan calambres. En ningún momento me acalambré. Pero en el cuarto día tuve que cortar mis championes de costado, porque los dos dedos más chicos del pie me habían hecho ampollas muy grandes.

¿Es el uruguayo que más ha corrido?
Ja, ja. No sé. En formato de seis días soy el primero.

¿Cómo fue el momento final?
Muy emocionante. Cuando largó la última hora llevaba 492 kilómetros; pensé que no llegaba a los 500. Debe haber sido la hora que corrí más. Tenía previsto que iba a llegar para hacer seis kilómetros pero cuando vi me faltaban ocho. Así que me apuré un poquito. Esa última hora fue un carnaval. Todo el mundo con sus banderas. Yo con una banderita uruguaya. Mucha gente aplaudiendo de afuera y apoyándote por el micrófono. Después de la premiación y de la paella de cierre, hubo baile y nos animamos a bailar.

EO Clips

Más noticias de Referí

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos