Cuando algún político propone medidas punitivas al ritmo del pataleo de la opinión pública en las redes sociales o en los medios de comunicación, se lo suele acusar, no sin razón, de demagogo, de cobrar al grito, de legislar para la tribuna. ¿Qué decir entonces de una Policía que reacciona a golpe de conmociones sociales generadas por videos providenciales y morbosos que muestran la violencia en forma descarnada?
El Kiki escapó a la Policía pero terminó abatido por la presión popular
El asesino cayó gracias a la conmoción pública, reconoció Layera