Además obliga al exportador a hacerse responsable del cumplimiento de la normativa. La nueva regla establece en su artículo 3: “No se introducirán en el mercado, comercializarán ni exportarán materias primas pertinentes y productos pertinentes, excepto si se cumplen todas las condiciones siguientes: a) que estén libres de deforestación; b) que hayan sido producidos de conformidad con la legislación pertinente del país de producción, y c) que estén amparados por una declaración de diligencia debida (due dilligence)”.
Y en el artículo 4 establece que es el operador (es decir el exportador o trader que quiere introducir la mercadería en la Unión Europea el que debe chequear que la normativa se cumpla: “Los operadores ejercerán la diligencia debida de conformidad con el artículo 8 antes de introducir en el mercado productos pertinentes o antes de su exportación, a fin de demostrar que cumplen lo dispuesto en el artículo 3”.
Ese artículo 8 establece que “antes de introducir en el mercado productos pertinentes o antes de exportarlos, los operadores ejercerán la diligencia debida con respecto a todos los productos pertinentes suministrados por cada proveedor".
La diligencia debida incluirá la recopilación de la información, los datos y los documentos necesarios para cumplir los requisitos.
Angus Uruguay. Producción ganadera en Uruguay. ¿Bueno o malo?
Esto representa para Uruguay tanto una amenaza como una oportunidad.
Los mercados europeos demandan cada vez más productos con atributos ambientales, y la carne uruguaya es uno de los alimentos que empieza a explorar las credenciales de carbono neutral, libre de antibióticos, grassfed y certificación de bienestar animal.
En Uruguay salvo el control de espinillo, no suele haber situaciones problemáticas. Pero en los países vecinos esta normativa dejaría fuera de mercado a áreas importantes.
Los gobiernos de la región batallan en dos frentes contra lo que consideran exigencias rígidas que alteran las perspectivas del comercio internacional.
En ese sentido, 17 países –entre ellos Brasil, Argentina y Paraguay– reclamaron en una carta conjunta enviada a las máximas autoridades de la Comunidad Europea que la llamada “ley de deforestación” sea reconsiderada por su “carácter punitivo y discriminatorio”.
Instan a “corregir la legislación o, al menos, tratar de mitigar sus impactos más dañinos”.
“Los pequeños productores pueden terminar excluidos de las cadenas de valor internacionales, no porque hayan deforestado sus tierras, sino por su incapacidad para cumplir con los estrictos requisitos impuestos” por la normativa europea, sostienen.
Por un carril paralelo van las negociaciones muy prolongadas en busca de un acuerdo de libre comercio entre los dos bloques.
Esta semana los negociadores del Mercosur hicieron llegar a la Unión Europea una respuesta a la agenda que el bloque agregó este año a los términos acordados en 2019 para cerrar un acuerdo comercial.
Las nuevas exigencias ambientales plantean la posibilidad de imponer sanciones y restricciones al comercio por el incumplimiento de sus requisitos ambientales.
Los miembros del Mercosur no solo rechazan las sanciones ambientales, sino que señalan que “el acuerdo debería prever financiamiento que permita a los sectores vulnerables aprovechar los beneficios del convenio, ayudar a los productores que deseen cumplir con los requisitos de importación y promover iniciativas productivas sustentables”.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, insistió en el objetivo de tener el acuerdo de asociación para finales de año durante su discurso sobre el Estado de la Unión.
“El comercio inteligente genera buenos empleos y prosperidad", expresó.
Hereford Uruguay. Producción ganadera en Uruguay. Lacalle Pou en la cancha
El presidente uruguayo Luis Lacalle Pou aludió al tema este martes en su discurso en la Asamblea de Naciones Unidas. Se mostró partidario de “premiar a quien tiene procesos amigables con el ambiente" y “no solo de sancionar el incumplimiento”, y mencionó que "hace pocos meses" Uruguay emitió un bono sostenible, que "se basa en premios y castigos según se cumplan parámetros establecidos en el acuerdo de París" de 2015 para combatir el cambio climático.
"Estamos convencidos de que este mismo sistema de premios y castigos debería aplicarse en los préstamos internacionales, el acceso a los mercados, en cuotas y aranceles", expresó Lacalle Pou.
En la Expo Prado el tema estuvo presente. La “poca interacción con los productores locales” en el trabajo ambiental que desarrollan la academia y los gobiernos fue criticada por el presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Patricio Cortabarría, en su discurso de cierre.
El titular de ARU considera que en la normativa ambiental y el tema deforestación “hay muchos puntos intermedios”.
“Hablar de deforestación es alarmante; Estados Unidos habla de deforestación legal contra la ilegal, muchos países tienen su soberanía y sus planes de manejo”, dijo en Tiempo de Cambio de Radio Rural esta semana.
Cortabarría entiende que el agro debe buscar la manera de seguir produciendo con menor impacto ambiental y “obtener certificaciones”.
Advirtió que la norma de la UE es solo el principio porque “los protocolos de Europa son copiados luego por otros países”.
El presidente de ARU es uno de los nueve firmantes del documento que la Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur Ampliado (FARM) produjo tras el ciclo de encuentros en las cuatro grandes ferias agropecuarias de la región.
En la declaración de FARM se expresa preocupación por las “normativas proteccionistas”. El camino a seguir se sostiene en “decisiones en base a la ciencia” y no en “iniciativas de base ideológica o intereses sectoriales”.
"Nuestros países, de base agropecuaria”, argumentan las gremiales, “somos los únicos capaces de capturar carbono bajo nuestros sistemas de producción sostenibles, de base biológica y con potenciales sumideros como nuestros suelos, y sistemas forestales".
Como Lacalle Pou en la ONU, hacen referencia a premios por “los esfuerzos para incorporar tecnología” y transformar sistemas productivos en sistemas sostenibles en la forma de “beneficios de mercado".
Y reclama que “los países desarrollados y economías de base industrial claramente deben de ‘pagar’ este gran desafío de convertirnos en un mundo carbono neutro".
La Comunidad Europea tiene previsto un fondo de 45.000 millones de euros hasta el año 2027 para 136 proyectos que deberán contribuir a reducir la pobreza y la desigualdad en Latinoamérica y el Caribe, incentivar la cooperación para una transición verde y justa, y una transformación digital que aumente las probabilidades de lograr un crecimiento más inclusivo y sostenible.
Contra las etiquetas
La Unión Europea no parece tener mucha disposición de flexibilizar la normativa que acaba de aprobar para proteger los bosques y selvas tropicales. Incluso su agenda ambiental no se agota en esa ley.
“A medida que la sostenibilidad y la atención al medio ambiente empiezan a dar forma a las decisiones de compra de los consumidores, un número cada vez mayor de empresas se están subiendo al carro anunciando sus productos y servicios como ‘climáticamente neutros’. Pero muchas de estas afirmaciones son engañosas y la UE debe tomar medidas”, expresó Roberta Arbinolo, responsable superior de comunicaciones de la Oficina Europea de Medio Ambiente.
Las etiquetas de "neutro en carbono", "cero emisiones", "positivo para el clima" son puestas en tela de juicio porque “neutralizar los impactos climáticos de un producto, servicio o empresa sigue siendo prácticamente imposible, y demasiados planes climáticos corporativos son sólo una fachada”.
La mayoría de las afirmaciones de neutralidad climática no se basan en reducciones reales de emisiones, sino en la compra de créditos de compensación, señala. Y estas “vagas afirmaciones sobre la neutralidad climática” inducen a error a los consumidores “haciéndoles creer que productos, servicios o empresas enteras son respetuosos con el clima cuando no es así”.
Aun cuando Uruguay se suma a los reparos del Mercosur, el país está mejor posicionado que la mayoría de los países de base agropecuaria para insertarse en un mundo más normatizado en prácticas climáticamente amigables, sus certificaciones y etiquetas con fundamentos trazables.
La normativa europea puede encontrarse en https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:32023R1115
Mercados Un mercado mediano y bien pago
La Unión Europea es el tercer mercado para la carne uruguaya y el que paga los mejores precios. En sus mejores años, con exportaciones de 55 mil y 60 mil toneladas anuales, Uruguay representó el 12% de las importaciones del bloque.
El consumo de carne en los países europeos creció hasta el año 2007, cuando llegó a un pico de 8,7 millones de toneladas anuales y comenzó a bajar sostenidamente hasta algo más de 6 millones de toneladas en los últimos cinco años. Y sigue en descenso.
Mercados
Mercados La producción comenzó a decaer antes de que cambiara la trayectoria del consumo, desde 8,8 millones de toneladas en 1999 hasta 6,3 millones de toneladas este año. En ese periodo el stock vacuno cayó de 99 a 74 millones de cabezas.
Mercados