Campo, el proyecto liderado por Juan Campodónico, se inspira en varias cosas a la vez. Toma las tendencias más modernas y les inserta candombe. Hace cumbia pero con acento anglo. Con su primer disco marcaron esta visión de la música cosmopolita vista a través de unos lentes color celeste. Ahora, con su Remixes & Rarezas, un álbum que aglomera versiones en vivo y de estudio de varios de sus temas, confirman, según contó el grupo, varios caminos a seguir.
En entrevista con El Observador, Campodónico y Pablo Bonilla hablaron del disco que presentarán el jueves en La Trastienda, las inspiraciones y las tendencias hasta en la feria de frutas y verduras.
Según contaron, Remixes & Rarezas fue el primer disco que salió en el año. Sin embargo recién lo presentan ahora, en octubre.
Juan Campodónico: No hicimos mucha promoción cuando salió. Estábamos de vacaciones y no hicimos video ni nada. Este es el momento de darle difusión, no solo a los shows que son la presentación sino también al trabajo.
Pablo Bonilla: No era un álbum nuevo, sino un apéndice del disco. Pero con el tiempo nos fuimos copando con él.
JC: El disco abre muchas puntas. Hay ideas que pueden indicar un camino para el próximo. Esto fue como un experimento. Y muestra también lo que es Campo en vivo, con temas como El Mareo o Tuve sol, que salieron de armar una banda para salir a tocar. Campo originalmente era un proyecto de estudio donde participó pila de gente, pero cuando salimos a tocar es otra cosa.
¿Cómo va a sonar en vivo?
JC: No vamos a tocar todo. Va a ser un show de Campo que va a tener cosas de ese disco. Como Heartbreaks, que hicimos una versión más candombera. El original tiene un ritmo más contemporáneo. Y ahora lo hicimos más al estilo de los años de 1960 como Manolo Guardia.
PB: Nosotros decimos que hicimos un “desmix”, en vez de sumarle beats le sacamos. Lo dejamos más crudo.
JC: algo más de raíz que el original. O más folclórico. El estilo que tiene este tema, que tiene a Gillespi en trompeta y tambores. Era lo que quería hacer la vanguardia del candombe en los 60.
Como fue el camino de los remixes?
JC: se fueron juntando. Algunos remixes los hicimos en el momento de hacer el disco. De hecho iban a salir juntos.
PB: algunos salieron en el corte de Cumbio. Con todo el material que iba saliendo fuimos armando piezas de un rompecabezas. En un momento nos dimos cuenta que teníamos un disco de remixes.
JC: y rarezas como 1987 Roundabouts, que es el demo antes de colaborar con Jorge Drexler, que le puso la letra y la melodía. tiene otra letra que la hicimos con Martín Rivero en inglés, no tiene nada que ver.
PB: ese fue uno de los primeros temas que cantó Martin.
JC: ahí empezamos a ver que la colaboración estaba buena y a desarrollar el concepto del disco. Otra rareza es Fobal, que la hicimos con Bonilla para la película Jugadores con patente, que colaboramos con Jaime Roos. Esa es la rareza, si no la publicábamos acá no iba a salir (risas). Fue un trabajo que tenía que ver con Campo porque jugaba con un poco de música electrónica, con algo más contemporáneo y este era el lugar donde podía entrar.
Campo desde sus comienzos trata a la música tropical sin prejuicios. Pero acá en Uruguay hubo prejuicios hasta con el pop, que recién ahora están siendo olvidados.
PB: Creo que todas esas cosas son resabios de los años de 1980.
JC: Pensá que los rockeros de 1980 tuvieron que luchar contra los cantopopu, que los rechazaban. Era la nueva generación. Y ahora esos rockeros crecieron. Igualmente creo que Uruguay tiene un prejuicio mayor con lo latino. Directamente contra el resto del continente y su cultura. Lo más colonialista del mundo.
¿Tomar música de esa raíz y reversionarla hacia algo que suene más contemporáneo no es una forma de hacerlo más digerible para ese tipo de público?
JC: Creo que es una manera de integrar. Lo que está bueno es no discriminar. Si vivís en Uruguay estás expuesto a un montón de cosas. Pasás por el dial de la radio y va apareciendo de todo un poco. Rock y pop anglosajón, folklore uruguayo, cumbia, música latinoamericana. Es el paisaje. La cumbia en Uruguay es una cosa que está instaurada hace muchísimos años y es de las músicas más populares. Lo que pasa es que ha estado circunscripta a ciertos estratos sociales o culturales. Y eso es una manera de segregación. Por ejemplo, cuando surge el hip hop en los guetos de Estados Unidos rápidamente se convierte en hit de MTV. Como que la sociedad absorbe los fenómenos culturales de otra manera. El poder real de Estados Unidos es su cultura. Conquistaron el planeta sin tener que poner tanques ni misiles. Lo hicieron con el rock, con el hip hop, el cine. Y es una cultura de mezcla. Han valorado muchísimo su amalgama de culturas. Y acá parece que solo estamos mirando para afuera y no te das cuenta que la cultura en la que vivís es muy rica y llena de mezclas particulares. Y que eso puede ser interesante. Creo que el disco de Campo tiene un montón de comentarios sobre ese tema. ¿Qué es nuestra cultura? Es todo eso. Y tratamos de hacer arte, algo bello y expresivo con todos esos elementos culturales sin prejuicios y sin embanderarse.
¿A la hora de salir a otros países, esa mezcla que solo es uruguaya se hace evidente?
JC: No creo que Campo sea totalmente uruguayo. Cuando hablás del tango hablás de una zona geográfica. Cuando hablás de la música de Campo es uruguayo, pero es una visión desde esta zona. Soy uruguayo pero viví ocho años en México, uno en Buenos Aires, paso viajando todo el tiempo, me considero influenciado por la cultura uruguaya pero por otras cosas al mismo tiempo. No lo convierto en algo territorial o nacional. Me parece que cada vez el mundo es así. Es una visión desde esta zona del mundo.
Este disco, aún más que el anterior, denota más lo cosmopolita. Hay folclore, temas en inglés, candombe y aspectos más electrónicos. Es más ecléctico, podría salir de cualquier lado.
JC: Creo que esa es parte de la idea de Campo. Si tuvieras que definirlo rápido es un grupo indie pop pero con raíces sudamericanas, rioplatenses o uruguayas, según como quieras hacer foco. Pero es algo totalmente contemporáneo. Pretende con toda esa visión crear una propuesta propia. Campo quiere parecerse a sí mismo en realidad. A pesar de que se parece a otras cosas y el estilo es muy ecléctico.
¿Dónde encuentran la tendencia?
PB: De muchos lados. Me pasa a veces que miro una película y me inspira. Veo muchas películas contemporáneas y veo lo que está pasando, qué se está escuchando. Es muy de aquí y ahora. Y también cosas viejas. A veces un disco de jazz viejo puede ser super inspirador. Después en tu cabeza vas mezclando con algo que escuchaste hace poco.
JC: Podés tomar inspiración de cualquier cosa. A mí me pasa que voy a la feria de frutas y verduras y de repente me pongo a reflexionar con lo cool que son. En otros países no hay. En los supermercados hay un solo tipo de tomate. Vas a la feria y hay 14, recién arrancados de la chacra. Es lo máximo de lo cool en alimentación: poder elegir. Algo que podría haber sido visto como un atraso tecnológico, que se mantengan las ferias vecinales, en realidad es un aspecto de la vida y de la relación con los alimentos que es súper linda y que es algo de tendencia. Y llegamos a lo trendy por el atraso. Pasa con Uruguay, que se está poniendo trendy porque algunas cosas no están tan modernizadas. Por no tener cadenas, o Starbucks.
¿El ciclo de consumo ya dio toda la vuelta y estamos en camino de lo que está de nuevo de moda?
JC: Nos reenganchamos en el ciclo. Y eso es bien interesante. A nivel internacional, se refleja en la atención que ha tenido la figura de (José) Mujica. El presidente que va en su Volkswagen de hace 25 años. Es de no creer. Nos enganchamos en una sensibilidad que en otro momento podría ser un bajón. La sensibilidad de la mirada de las cosas que te rodea no es menor. Y eso tiene Campo: cómo podemos ver a la cumbia de otra manera. Y la mirada puede cambiar muy rápidamente. Pensá que hace seis, siete años Montevideo estaba muy asustado. Ha habido un cambio que ha tenido que ver con políticas de la ciudad. La gente recuperó espacios públicos, de convivencia que estaban abandonados. Se pudo avanzar mucho y en eso está buena la figura de Mujica, porque se ha avanzado en cuestiones que tienen que ver con valores. Si salís de tu casa y no estás asustado, eso te puede cambiar mucho la vida. No cuesta tanto dinero sino que es una construcción sensible. Creo que en ese sentido Campo aporta. Lo que es distinto, lo que viene de otros lados se puede integrar. Puedo ser cool, cheto y que me guste la cumbia. Ver las cosas desde un lugar más integrador, ser más abierto.
¿Cómo ven la cultura hoy?
JC: En este momento que venimos de muchos años de crecimiento económico y de evolución, la cultura tomó un papel más importante. Se gasta más dinero, pasan más cosas, viene más gente a tocar.
PB: Más artistas tienen más apoyos para tocar afuera.
JC: Es una expresión de una evolución del país quizás más fuerte que los números de la soja, por decir algo. Y todos estos comentarios sobre la mezcla de géneros que tienen que ver con lo sensible son aportes interesantes a la sociedad. Me pasó que me llamaron de cosas políticas y me cuestioné por qué no quería participar. Creo que como grupo ya hacemos un aporte a lo social importantísimo, que va por otro carril. Es otra dimensión que no tiene nada que ver con la política o se cruzará en algún punto. Y eso es lo relevante de nuestra actividad y no de figurar en una lista para que te usen de bandera política. Me lo tuve que cuestionar para no sentirme apartado del quehacer.