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El niño afgano que se hizo famoso por una camiseta casera de Messi ahora vive una pesadilla

Desde su encuentro con el futbolista argentino, la familia de Murtaza ha pasado a tener más miedo porque piensan que Messi les dio dinero

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06 de diciembre de 2018 a las 14:03

Su imagen recorrió el mundo en 2016. Murtaza Ahamdi, un niño afgano de 6 años, vestía una camiseta de fútbol de la selección Argentina hecha con bolsas de plástico. En la espalda tenía el número 10 de su ídolo, Lionel Messi.

Luego de que la imagen se volviera viral y emocionara a todo el mundo, Murtaza pudo conocer al futbolista argentino en un amistoso del Barcelona en Catar. Allí entró de la mano de su ídolo, quien le regaló un uniforme completo del equipo azulgrana, una camiseta de la selección argentina y una pelota.

Pero tras haber cumplido aquel sueño hace dos años, el niño vive en la actualidad la pesadilla de los innumerables desplazados por el conflicto con los talibanes en esa zona de Asia. Murtaza residía junto a su familia en el distrito de Jaghori, en la provincia agana de Ghazni, considerada el área más segura y pacífica de Afganistán en los últimos 17 años.

Sin embargo, esa relativa calma se terminó a principio de noviembre cuando los talibanes irrumpieron en la región y forzaron a la población a huir en busca de refugio. La madre del niño contó que huyeron tras haber escuchado los disparos y que no pudieron llevarse nada, solo salvar sus vidas. Entre las cosas que debieron abandonar, están los regalos de Messi.

El miedo para la familia Ahamdi era mayor porque los talibanes buscaban a Murtaza, a quien “detestan desde que se hizo famoso”. “Dijeron que lo iban a capturar, que lo cortarían a pedazos”, relató su madre aterrada. “Creían que Messi nos había dado mucho dinero y amenazaban con secuestrarlo”, agregó. Después de su repentina fama, el chico dejó de ir a la escuela durante dos años porque su familia temía que lo secuestraran.  

Ahora Murtaza su madre y cuatro hermanos viven en una pequeña habitación en un edificio compartido de Kabul. “Extraño nuestra casa en Jaghori, aquí no tengo una pelota y no puedo jugar al fútbol o salir afuera”, se lamentó Murtaza.

Desde ese encuentro en 2016, el niño no tuvo contacto con el futbolista. 

Murtaza forma parte de los más de 300.000 desplazados, de los cuales el 58% tiene menos de 18 años, pero él sigue con su sueño para cuando sea grande: ser como Messi.

Basado en AFP y EFE. 

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