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El precio del petróleo en el sube y baja

Tras el desplome del martes, volvió a perder terreno ayer. El fantasma de la recesión, la reunión extraordinaria de los ministros de Energía europeos y las dudas que plantean las duras sanciones contra Rusia, que entrarán a regir plenamente a fin de año

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07 de julio de 2022 a las 05:01

Los ministros europeos de Energía realizarán el 26 de julio una reunión extraordinaria para discutir la situación en el sector, según anunció el Consejo de la Unión Europea (UE). El objetivo: preparar al bloque de cara al invierno boreal y la drástica reducción del suministro de gas proveniente de Rusia, que ha disparado los precios de la energía en toda Europa.

"El camino que el Consejo quiere tomar es, sobre todo, para trabajar en proyectos europeos comunes que nos liberen de nuestra dependencia de Rusia”, dijo el primer ministro checo, Petr Fiala, durante la sesión del Parlamento Europeo. "Tendremos que fortalecer las fuentes de alternativas. Tendremos que discutir mucho. No será fácil, pero nuestro objetivo es combatir la inflación, los altos precios de la energía y amortiguar el impacto en nuestros ciudadanos", añadió.

Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, apuntó que los países del bloque deben estar preparados "para las nuevas interrupciones del suministro de gas, incluso un corte completo por parte de Rusia".

La convocatoria a la reunión extraordinaria de ministros de energía se conoció horas después que el Parlamento Europeo le concediera el sello "verde" de la UE al gas y a la energía nuclear, “dos fuentes de energía reconocidas como necesarias para enfrentar los efectos del cambio climático”, según la comunicación oficial.

El controvertido texto, que había anticipado en enero la Comisión Europea, considera como "sustentables" las inversiones en centrales nucleares o de gas para la producción de energía eléctrica, siempre que utilicen tecnologías avanzadas. Esta clasificación, según sus impulsores, debería impulsar las inversiones de los fondos privados para alcanzar la neutralidad de carbono para el 2050.

La normativa recibió 328 votos a favor y 278 en contra, y 33 abstenciones. Fue justamente Fiala, cuyo país asumió la presidencia semestral rotativa del Consejo Europeo, quien pidió a los legisladores que apoyaran la controvertida medida. “Les pido que no rechacen este frágil acuerdo, que fue negociado muy cuidadosamente", dijo.

El proyecto, que tuvo en Alemania y Francia a sus dos principales promotores, enfrentó la feroz resistencia de varios países del bloque y de una parte importante de los legisladores. "¿Cómo podemos pedir a otros países que reduzcan su uso de combustibles fósiles y su cantidad de desechos nucleares, si nosotros los clasificamos como verdes?", preguntó en la sesión el eurolegislador holandés Bas Eickhout.

Problemas, de todo tipo

La anunciada reunión extraordinaria de los ministros europeos de Energía y la polémica clasificación del gas y la energía nuclear como “verdes” llegaron en un contexto geopolítico  cada vez más complicado. Ante una inflación desbocada, la prolongación de la guerra en Ucrania y la agresiva suba de tasas ya nadie cree en un aterrizaje suave. El miedo a una recesión pura y dura manda.

El martes, el pánico se adueñó del mercado petrolero y hubo liquidación forzada de contratos a futuro. Ayer, la situación se repitió, aunque con menos intensidad. En solo dos jornadas, el petróleo se desplomó casi 12 dólares por barril. Una dinámica que según el banco de inversiones Goldman Sachs solo se explica por los crecientes temores de recesión, ya que no hay cambios estructurales en la situación de la oferta y la demanda.

Ayer, en un contexto de alta volatilidad, los futuros de Brent para entrega en septiembre bajaron 2,99 dólares (-2,9 %) a 99,78 dólares el barril; mientras que el crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) cayó 3,19 dólares (-3,2 %) a 96,31 dólares. De esta forma, tocaron los niveles más bajos de las últimas 12 semanas.

Al margen de las maniobras especulativas y los cambios de humor del mercado, los problemas abundan y son de todo tipo. Desde los renovados confinamientos ordenados por el gobierno de China para detener nuevas olas del Covid-19 -que limitan las ganancias por la menor demanda, hasta una huelga en el sector petrolero noruego de alta mar, que redujo la producción de petróleo y gas, al punto que obligó al gobierno a intervenir para evitar un empeoramiento de la crisis energética de Europa.

Kazajstán, en tanto, un país con grandes reservas de petróleo y gas natural, confirmó que sigue sin resolver una posible restricción a sus exportaciones a través del estratégico Caspian Pipeline Consortium (CPC), el oleoducto que envía el crudo kazajo a través de Rusia al Mar Negro. El CPC transporta el 1% del petróleo mundial y un tribunal ruso, alegando daños ambientales,  amenaza con suspender su actividad por 30 días. La noticia se conoció el mismo día en que el expresidente de ruso Dmitri Medvedev afirmó que limitar el precio del petróleo de su país supondría menos crudo y llevaría los precios a 300 dólares por barril.

En el corto plazo, los analistas estiman que el precio retomará los niveles previos a las caídas del martes y miércoles, ya que persiste la escasez por el lado de la oferta, situación que compensaría, al menos en lo inmediato, la suba de las tasas de interés y el resurgimiento del dólar, que hace que el petróleo sea más caro en otras monedas. Una menor oferta que también compensaría la ralentización de la economía en la zona euro.

Las perspectivas

Los datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE) sugieren que en el mediano plazo, la producción de petróleo retornará a los niveles previos a la pandemia. Unos 101,6 millones de barriles diarios (mb/d) para 2023. En su último informe, correspondiente a junio, el organismo señala que “si bien los precios más altos y una perspectiva económica más débil están moderando los aumentos del consumo, el resurgimiento de China impulsará la cotización del crudo”.

A diferencia de 2022, cuando la demanda estuvo impulsada por las economías que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), los países que no integran el foro tomarán la posta en 2023. La AIE calcula que explicarán el 80 por ciento de la aceleración de la demanda global de petróleo.

Por lado de la oferta, la AIE estima que serán los países que no pertenecen a la OPEP+ los que liderarán el crecimiento. “En cuanto a la OPEP+, su producción total puede caer a medida que los embargos y las sanciones cierren los volúmenes y afecten a los productores rusos”, señala el informe. Fuera de Oriente Medio, es dable esperar una caída de las reservas. Es el caso de Libia, otro importante jugador. “Suponiendo que se recupere, la producción del bloque podría aumentar”, pero a costa de “erosionar las reservas disponibles”.

El reporte destaca que “después de casi dos años de descensos, los inventarios mundiales aumentaron”. Sin embargo, puntualiza que en el caso de la OCDE, las existencias se ubican por debajo del promedio de 2017-2021.

El análisis puntualiza que “después de siete trimestres consecutivos de considerables retiros de inventarios, la desaceleración de la demanda y el aumento en la oferta mundial deberían ayudar a reequilibrar los mercados mundiales de petróleo”. No obstante, aclara que “la situación (de equilibrio) podría resultar efímera” cuando las sanciones más duras contra Rusia entren en vigor y la demanda China se recupere al dejar atrás los aislamiento por el Covid-19.

En ese contexto, la AIE advierte que si persisten las pérdidas libias y se erosiona el colchón de capacidad de producción excedente de la OPEP+, los precios podrían dispararse. Por ahora, una perspectiva económica más débil continúa moderando las expectativas en un contexto en el que los aumentos de producción de la OPEP+ serán “modestos” y proporcionarán una “compensación parcial”.

Por fuera de la organización de productores, Estados Unidos liderará la mayor oferta, según la AIE. El saldo, sin embargo, sería deficitario. Para evitarlo, el organismo señala que los mayores productores de la OPEP+, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, deberían bombear una mayor cantidad de crudo, reduciendo así a un mínimo histórico su colchón de capacidad, algo que por ahora no parecen dispuestos a concretar, como quedó en claro en la última reunión del G7, según dejó trascender en forma involuntaria el presidente de Francia, Emmanuel Macron.

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