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Luis Suárez en el partido de este martes en Goiás

Fútbol > EL ANÁLISIS

El sueño se transformó en pesadilla: la primera frustración de Luis Suárez

Los tricolores recibieron en dos partidos cuatro goles, perdieron su encanto y se quedaron sin el sueño de la Sudamericana

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09 de agosto de 2022 a las 23:28

La imagen de Luis Suárez, que devuelve el televisor, representa los sueños frustrados y un golpe tan bajo que no entraba en el radar del más pesimista hincha de Nacional, en la serie de cuartos de final ante Atlético Goianiense, que dejó a los tricolores fuera del segundo torneo de Conmebol este martes de noche en Goiás.

El impacto de lo ocurrido lo profundiza la forma en que Nacional se despidió del torneo, con el que Suárez había ilusionado al llegar a Montevideo y anunciar, desde su convencimiento, que iba por un título internacional que para los equipos uruguayos acumula ya 33 años sin levantarlo.

Lo que quedó claro este martes es que Nacional perdió su encanto futbolístico, el que tenía hasta hace dos semanas, y que el Pistolero no puede cargar con la responsabilidad de la eliminación, porque sufrió todo el primer tiempo desde el banco de suplentes, con la impotencia de saber que poco le quedaba por hacer cuando saltara a la cancha a jugar el segundo tiempo debido a que sus compañeros habían hipotecado todo.

Lo que sí había generado Suárez, y eso es solo producto de todo lo que contagia el goleador históricos de la selección, fue un exagerado entusiasmo que había posicionado las ilusiones en un lugar que no era habitual. Eso había llevado las expectativas a niveles en los que quedaba lugar para todo.

Sin embargo, Suárez, quien es dueño de las más grandes proezas y hazañas, esta vez se dio de frente con una realidad. Necesita un equipo que lo respalde en un aspecto del juego que es excluyente: el correcto funcionamiento del sistema defensivo. En ese rubro, este martes, Nacional ofreció su peor expresión en el año. Nunca con Repetto perdió por tres goles, y lleva seis goles en contra en los últimos cuatro encuentros.

Esta eliminación de Nacional desnuda las debilidades del nuevo equipo tricolor: la fortaleza que construyó Nacional en la era previa a la llegada de Suárez, fue la que destruyó la chance de los tricolores de avanzar entre los cuatro mejores la Sudamericana.

No es menor que haya ocurrido eso, y en este aspecto empiezan a tallar otros asuntos, como la presión que implicó la llegada de Suárez, el tsunami de emociones que se coló en Los Céspedes y la necesidad de resolver en ocho días la clasificación a semifinales de un torneo internacional, en medio de todo eso, que no es fácil gestionar.

Porque a Repetto le pusieron al goleador histórico de la selección en el plantel, con el plus que significa esa presencia, pero también con  a presión de tener que hacer funcionar al equipo con un jugador tan importante y sin margen para fallar. Todo eso junto se transforma en un combo difícil conducir, y en este caso el resultado fue la eliminación con goleada.

Lo que más impacta en esta llave de Nacional y Goianiense, más allá del 0-4 que golpea duro, fue la forma en que se va el tricolor del torneo: un gol de lateral, otro luego de una pérdida en la mitad de la cancha cuando se apagaba el primer tiempo y Nacional estaba totalmente desbalanceado y, finalmente, el tercero luego de un error de Leo Coelho (el mejor defensa del Apertura) en el inicio del segundo tiempo.

Para llegar a semifinales y levantar el 0-1 de local, Nacional tenía que jugar el partido perfecto, con Suárez en el banco en el primer período y esperar que en el segundo tiempo ocurriera lo que suele hacer el Pistolero. ¿Qué aconteció en el Serra Dourada? Lo opuesto, y todo empezó bien temprano con el mal cálculo de Camilo Cándido, responsable del 0-1. Aunque en ese momento no puso la lápida a la clasificación, condicionó el resto del plan. Así quedó representado en la reacción de Suárez, quien desde el banco de suplentes no daba crédito a lo que ocurría en la cancha. Después, con el 0-2 en los descuentos del primer tiempo, no había goleador histórico que diera vuelta el marcador.

Nacional se despidió de la peor forma de la Copa Sudamericana, 0-4 en dos partidos y un golpe a la confianza que había construido Repetto en este mismo equipo de Nacional.

Ahora, el tiempo develará si esto que ocurrió en ocho días con el plantel tricolor es pasajero y el Repetto puede recuperar el encanto que tenía su propuesta futbolística, o si tiene efectos secundarios en el torneo local.

De lo que no quedan dudas es que antes de Suárez, Nacional jugaba el mejor fútbol en Uruguay a partir de una consolidación defensiva y la construcción de un equipo que mostraba tener todo, y que en ocho días, con el terremoto de la llegada del histórico goleador, a Repetto se le desmoronó el plan.

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