El amor incondicional a sí mismos suele ser un ingrediente esencial de los grandes futbolistas. Es un amor de una intensidad única: no aman a nadie más de esa manera tan pura; no admiran a nadie más tanto como se admiran a sí mismos.
El superego de Messi
El crack argentino está pisando un terreno desconocido para las estrellas del fútbol: el de la generosidad con sus súbditos