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Benjamin Netanyahu

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En un libro autobiográfico, Netanyahu cuenta que le pidió a Obama que atacara a Irán

En su autobiografía “Bibi, mi historia”, el ex primer ministro israelí revela aspectos desconocidos de su gestión, de sus actividades políticas y su historial militar

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16 de octubre de 2022 a las 09:09

En 2013 Benjamin Netanyahu le pidió al presidente Barack Obama que ordenara un ataque contra las instalaciones nucleares de Irán durante la primera visita del mandatario estadounidense a Israel, cuenta el ex primer ministro israelí en su autobiografía recientemente editada, “Bibi, mi historia”, según cita el diario Haaretz en una nota sobre la presentación del libro. 

 En el texto Netanyahu parece dar a entender que no era la primera vez que preguntaba y es la confirmación de las acusaciones que pesan sobre “Bibi” en el sentido de querer arrastrar a Estados Unidos a una guerra abierta con Irán. 

Según el texto, Obama se negó a cumplir y dijo: “A nadie le gusta un Goliat. No quiero ser un gorila de 800 libras (362 kilos) pavoneándose en el escenario mundial. Durante demasiado tiempo actuamos de esa manera”.

Netanyahu no menciona si le hizo un pedido similar al sucesor de Obama en la Casa Blanca, Donald Trump, con quien tenía una relación mucho más estrecha.

Pero pese a esa relación, no todo fue fácil con Trump porque según Netanyahu, el presidente norteamericano estaba bajo la influencia de Ron Lauder, presidente del Congreso Judío Mundial, quien supuestamente había convencido a Trump de que el principal obstáculo para negociar un acuerdo de paz con los palestinos era el propio Netanyahu. 

Como también el yerno y principal asesor de Trump, Jared Kushner abogaba por congelar los asentamientos israelíes en los territorios ocupados, Netanyahu relata que tuvo que convencer a Trump, durante su visita a Israel, del doble juego de Mahmoud Abbas, el presidente palestino, mostrándole un video donde pedía la “destrucción de Israel” y “glorificaba los terroristas palestinos”. 

Netanyahu relata que, pese a que Trump se inclinó contra Abbas después de ver el video, la instrumentación de los planes de paz que incluían que el 70% del territorio de Cisjordania sería la base para el estado palestino y el 30 % restante sería anexado por Israel, días antes de la presentación del plan, la Casa Blanca se echó atrás y todo quedó en la nada. En el libro, Bibi declara la sospecha de que Benny Gantz, su archirrival en la política israelí tuviera la culpa por ese fracaso.  

Netanyahu agrega que nueve años antes, Gantz, entonces jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel se había opuesto a otro plan suyo: un ataque aéreo contra un convoy de armas que se dirigía a través de Sudán hacia la Franja de Gaza. La afirmación de Netanyahu es la primera en la que un funcionario israelí reconoce abiertamente que Israel llevó a cabo esa operación en octubre de 2012 y que culminó con la destrucción del convoy en el aeropuerto de Jartum. 

Otro tema del que se ocupa el ex primer ministro se relaciona con su propuesta de atacar a Irán, plan que fue rechazado por los funcionarios de seguridad de ese momento que nos son mencionados por sus nombres, pero resulta indudable que se refiere a los jefes del Mossad, Meir Dagan y Tamir Pardo, y los jefes de las Fuerzas de Defensa, Gabi Ashkenazi y Benny Gantz, a quienes culpa por ser demasiado reacios al riesgo y por temer que eventualmente tengan que enfrentarse a una comisión de investigación.

A pesar de la negación original de su oficina, Netanyahu confirma en el libro un informe de Haaretz de 2018 que propuso a la administración de Obama un intercambio de tierras a tres bandas. Egipto alteraría la frontera con Israel, los palestinos recibirían una franja de tierra para expandir la superpoblada Franja de Gaza e Israel recibiría soberanía sobre parte de Cisjordania. El plan no llegó a ninguna parte ya que los egipcios no estaban interesados.

Netanyahu también confirma en el libro que Israel casi se quedó sin misiles interceptores del sistema Cúpula de Hierro durante las acciones de 2012 en Gaza y estaba considerando interrumpir la operación. En el ataque a Gaza de 2914 ya no hubo problemas ya que Israel aumentó la producción de misiles interceptores con la ayuda de la administración Obama. 

Veinticinco años después, Netanyahu también confirma en el libro que estaba negociando a través de Ron Lauder con el entonces presidente sirio Hafez Assad sobre los Altos del Golán. Netanyahu afirma haber aceptado una retirada israelí de parte del Golán, pero solo si la frontera permanecía en la cordillera, no en la orilla del lago Kinneret, el mar de Galilea. Según Netanyahu, Assad rechazó la oferta bajo la presión del jefe del ejército sirio.

Netanyahu afirma también en su libro tiempo después hizo otra oferta para mantener conversaciones con Siria, esta vez con el hijo y sucesor de Assad, Bashar Assad. Esto fue en 2010 cuando le sugirió a Obama que se relanzaran las conversaciones con los palestinos, y si esas negociaciones fracasaban, las conversaciones con Damasco serían una alternativa. Netanyahu admite que en ambos casos creía que las negociaciones no llevarían a ninguna parte, pero hizo la propuesta con la esperanza de reducir la presión estadounidense para hacer concesiones a los palestinos.

En varios lugares del libro, Netanyahu destaca su estrecha relación con Vladimir Putin, quien solicitó reunirse con Netanyahu ya en 2001, cuando Putin era un nuevo presidente y Netanyahu estaba en un breve descanso de la política. Netanyahu escribe que Putin “había reconstruido el ejército de Rusia a lo que parecía ser una fuerza formidable”, una evaluación que no parece haber revisado cuando completó su libro durante la invasión rusa de Ucrania.

Netanyahu confirma que al final de la presidencia de Obama le pidió a Putin y al presidente electo Trump que ayudaran a evitar las resoluciones de la ONU que condenaban los asentamientos de Israel, al tiempo que establecía los parámetros para un futuro estado palestino.

En el frente interno, el libro de Netanyahu contiene pocas revelaciones. Confirma que derrocó a su propio gobierno a principios de 2014 y disolvió la Knesset debido a que los miembros de la coalición votaron a favor de un proyecto de ley que perjudicaba al Israel Hayom, un tabloide de su familia, como parte de un affaire donde se lo acusó de tratar de comprar la opinión de redactores de un diario opositor en su favor. En medio de las turbulencias del affaire, Netanyahu despidió a los ministros Lapid y Livni, aunque -reconoce en el libro- pese a que estaba seguro de que la información sobre la supuesta intención de los funcionarios era reemplazarlo “no era sólida como una roca”, para él fue suficientemente convincente. 

Durante la pandemia, lideró la respuesta de Israel y reconoce que cometió “un error capital” al responder a la “presión pública” para levantar las restricciones a las reuniones públicas después del primer cierre, un paso que rápidamente condujo a un nuevo pico de infecciones. 

Pero tal vez el golpe más duro del libro es contra el hombre que una vez fue su comandante, mentor y socio de coalición, así como el amigo más cercano de su difunto hermano Yoni, el ex primer ministro Ehud Barak.

Netanyahu ataca a Barak por su desempeño al frente de la operación para liberar a los rehenes en un avión comercial de Sabena en 1972, una misión en la que el propio Netanyahu resultó levemente herido.

Según Netanyahu, Barak “se había asegurado de que los principales periodistas escribieran elogiosos sobre él” y “a lo largo de los años, Barak le dio mucha importancia política al rescate de Sabena, publicando una foto de él mismo desembarcando del avión con un mono blanco, sin molestarse en que la gente sepa que él no asaltó personalmente el avión. Él era un espectador. Su único papel en el asalto al avión fue pararse en la pista y hacer sonar un silbato”.

Netanyahu también trata de romper el mito de que Barak es “el soldado más condecorado de Israel”, y escribe que “sus condecoraciones no se otorgaron por liderazgo bajo fuego, sino por operaciones de recopilación de inteligencia que eran rutinarias cuando me convertí en comandante de equipo en la Unidad”. Netanyahu, quien afirma haber dirigido misiones similares, no recibió ninguna condecoración.

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