Los presidentes de Francia, China, Rusia y Reino Unido, cuatro de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, estarán ausentes.

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En un mundo fragmentado, 140 mandatarios se darán cita en la sede de Naciones Unidas

Las tensiones geopolíticas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030 serán algunos de los temas de una agenda global desbordada por múltiples y simultáneas crisis
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19 de septiembre de 2023 a las 05:01

Se espera que más de 140 mandatarios participen en la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU), ámbito en el que la presencia del presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, pondrá en evidencia la fragmentación de un mundo que lucha contra una avalancha de crisis sin precedentes en la historia.

"Nos vamos a reunir en un momento en que la humanidad se enfrenta a inmensos desafíos, desde el agravamiento de la emergencia climática a la escalada de conflictos, el aumento de las desigualdades y las drásticas perturbaciones tecnológicas", recordó el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en la previa de la cita.

"La gente espera de sus dirigentes una solución para salir de este desastre", recordó el jefe de la ONU, al tiempo que advirtió que la "fragmentación del mundo reduce nuestra capacidad para responder a las crisis”, fragmentación geopolítica que consideró “muy relacionada con la guerra entre Rusia y Ucrania”.

Según los analistas, el conflicto bélico entre Moscú y Kiev, como así también sus múltiples consecuencias, en particular para la seguridad alimentaria mundial, estarán muy presente en una semana diplomática que se prevé intensa, pese a que la prioridad oficial es el desarrollo.

Por lo pronto, será la primera vez que Zelensky subirá al estrado de la Asamblea General, en el contexto de una agenda en la que tiene previsto participar el miércoles en un Consejo de Seguridad de alto nivel consagrado a la guerra.

“Zelensky deberá tener cuidado", advierte Richard Gowan, director de la ONU en el Grupo de Crisis Internacional. "Si adopta una posición dura, repitiendo sus llamados para que sus aliados le suministren más armas, corre el riesgo de transformar esta oportunidad en una crisis diplomática, generado fricciones con los países en desarrollo”, evalúa el diplomático.

Su lectura destaca que existe una brecha cada vez mayor entre el mundo en desarrollo y el desarrollado. “Hay que asegurarse que esta brecha no crezca todavía más", señala Gowan, al tiempo que advierte que la guerra en Ucrania "roba la atención política y económica de problemas mundiales urgentes, como la seguridad alimentaria, las catástrofes climáticas, las desigualdades o el acceso a la financiación".

En este contexto, Guterres tratará de nuevo de convencer a Rusia de volver al acuerdo para la exportación de cereales ucranianos a través del mar Negro, crucial para la seguridad alimentaria mundial.

La ONU y los diplomáticos occidentales insisten también en la importancia de la cumbre para salvar los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030 (ODS), fundamental para los países del Sur y que contará con decenas de mandatarios presentes, entre ellos los presidentes de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, y de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.

Estos objetivos, que están "en peligro", pretenden mejorar la suerte de más de 8.000 millones de personas erradicando la pobreza extrema y el hambre, metas que incluyen el acceso a la salud, al agua potable, a la educación, a la energía y la lucha contra el cambio climático.

Además de la guerra en Ucrania, la semana diplomática en la sede de la ONU abarcará otras cuestiones geopolíticas, como la situación en Irán, con la presencia del presidente Ebrahim Raisi, y la crisis en Haití, en este caso mientras el Consejo de Seguridad sigue analizando enviar una fuerza internacional para ayudar al gobierno a luchar contra las bandas criminales que controlan parte del territorio.

Sin embargo, y pese a la urgencia de los temas que desbordan la agenda internacional, los presidentes de Francia, China, Rusia y Reino Unido, cuatro mandatarios de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, estarán ausentes, lo que algunos diplomáticos ven como una pésima señal.

Sólo el presidente estadounidense Joe Biden, el quinto miembro permanente del foro, acudirá a la cita, como también lo harán los presidente de Chile, Costa Rica, Perú y Colombia, mientras se espera que de la región de América Latina y el Caribe confirmen la asistencia los mandatarios de Venezuela y Cuba.

“Lo importante es el compromiso de los gobiernos, esto no es una feria de vanidades”, respondió Guterres al ser consultado por las ausencias.

Que nadie se quede atrás

Erradicar la pobreza extrema, hambre cero, acceso al agua potable, igualdad de género y salud para todos son algunos de los objetivos globales planteados en la llamada "Agenda 2030", adoptada por los estados miembros de la ONU en 2015 para construir un futuro mejor y más sostenible para la humanidad a finales de esta década.

"Ya no se puede conseguir una economía floreciente en el siglo XXI a expensas de la naturaleza o de las personas dejadas de lado", dice Achim Steiner, titular del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en momentos en que según un balance general publicado por la ONU en julio pasado advierte que "más de la mitad del mundo" se ha quedado atrás.

En un intento por salvar estos objetivos, se espera que los gobiernos se comprometan en la Asamblea General a "actuar con urgencia", según el proyecto de declaración elaborado por los equipos técnicos de la ONU y que será puesto a consideración de las delegaciones.

Los pobres que tienen hambre

En la mayoría de los ODS, los avances son demasiado lentos como para esperar alcanzarlos en 2030. Peor aún, algunos han retrocedido desde 2015 y están "desapareciendo por el retrovisor", advierte la ONU.

Un ejemplo de la situación es la pandemia de Covid-19, que frenó la tendencia a la baja de la pobreza extrema; es decir: de las personas que subsisten con menos de US$ 2,15 al día. Lejos de la esperada erradicación, al ritmo actual 575 millones de personas seguirán viviendo en estas condiciones en 2030, la mayoría en el África subsahariana.

Otra señal que suma preocupación es el aumento de los niveles de hambre, no vistos desde 2005. Según la ONU, 1.100 millones de personas viven en zonas urbanas en condiciones similares a las de los barrios marginales; más de 2.000 millones siguen sin tener acceso al agua potable; 38 de cada 1.000 niños mueren antes de cumplir los 5 años y los efectos del cambio climático son cada vez más devastadores.

El peso de la deuda

A pesar de estos datos aterradores, reforzados por múltiples crisis, muchos países, aplastados bajo el peso de su deuda, no disponen de medios para cambiar de rumbo. "Muchísimas naciones no están hoy en condiciones de perseguir el desarrollo que desean", explica Steiner.

Por el contrario, asfixiados por la deuda, sus gobiernos se ven abocados a un crecimiento "que empuja hacia la dependencia de los combustibles fósiles, hacia una mayor desigualdad, precisamente las causas que han provocado tanta tensión, manifestaciones en las calles, la cólera de los electores y la falta de confianza en el Estado", añade Steiner.

En este contexto, tras difíciles debates, el proyecto de declaración que se examinará "apoya" la "reforma" de las instituciones financieras internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), sobre las que la ONU no tiene ningún control.

Al mismo tiempo, Guterres, propuso un paquete de estímulo de US$ 500.000 millones adicionales al año de aquí a 2030 para alcanzar los ODS, un plan que fue "bien acogido" en la reciente cumbre del G20, según evaluó el jefe de la ONU, pero que depende para su implementación de la voluntad de un puñado de países desarrollados.

Círculo vicioso

En tanto, los expertos destacan que escapar de la pobreza, acceder a la educación, al agua potable o a la energía limpia, como las metas de reforzar y ampliar los sistemas públicos de salud y lograr sociedades pacíficas, son objetivos en gran medida interdependientes.

“El calentamiento global y los fenómenos meteorológicos extremos que provoca socavan la mayoría de los ODS, destruyendo cosechas, infraestructuras y medios de subsistencia. Es imposible elegir un solo ODS para salvar”, insiste Steiner.

A modo de ejemplo, la titular del PNUD asegura que se puede lograr por cada dólar invertido más de un dólar de impacto. “Pero esto sólo es posible si se aborda el problema de la pobreza al mismo tiempo que se aborda el acceso a la electricidad y viceversa. Es necesario que los gobiernos se comprometan a implementar un enfoque multidimensional”, agrega Steiner con relación a la cita diplomática en la sede de la ONU en Nueva York.

(Con información de la agencia de noticias AFP)

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