Los imponderables: un día los jerarcas chinos decidieron mover un poquito su moneda y el mundo parece derrumbarse. Y para colmo el mismo día aparece el informe de granos del USDA con información bajista. Sobre mojado, llovido. Y el mercado parece no sujetarse en ningún lado.
Por Arturo Vierheller (h), desde Argentina, especial para El ObservadorEl análisis primero de las monedas: hubo una época en la que el comercio mundial se negociaba en el frente multilateral, concretamente en la famosa Institución WTO (Organización Mundial del Comercio), bajo el formato de las famosas "rondas", como lo fue, por ejemplo, la Ronda de Doha. Todos los países que forman parte de la organización mencionada se reunían para negociar un "mandato" a sus ministros en el cual se establecían los objetivos de las negociaciones en todas las disciplinas (alimentos, propiedad intelectual. etcétera). Con ese mandato cerrado, comenzaban las negociaciones para lograr los objetivos de cada país. En síntesis: se negociaban aperturas/protecciones bajo la forma fundamentalmente de aranceles y/o impuestos de distinto tipo, según producto y región. Todo un trabajo sumamente largo, engorroso, pero al fin y al cabo muy profesional y muy serio. Ahora el mundo ha descubierto un sistema mucho más sencillo de conseguir competitividad eludiendo todo este circuito institucional: devaluar la moneda. Los países que pueden, lo hacen. Y este ha sido el caso de China: bienvenido al capitalismo.