18 de enero 2021 - 5:00hs

En el Instituto Benigno Paiva Irisarri, mejor conocido como “El Paiva” estudian 60 jóvenes de la campaña del departamento de Durazno con edad para cursar ciclo básico o bachillerato.

El Paiva “no es una escuela agraria ni un centro de formación agrícola, es un internado gratuito de gurises de nuestra campaña. Porque esto es para los gurises más pobres del campo que por razones geográficas no podrían cursar secundaria”, explicó a El Observador el padre Ruben, director de la institución que está a cargo de los Padres Salesianos.

La novedad para la formación de este año es que los jóvenes desarrollaran una cabaña de ganado Shorthorn, y se presentarán a competir en la Expo Prado 2021.

Cada mañana los jóvenes viajan a la ciudad de Sarandí del Yí para cursar sus estudios de educación media y por la tarde vuelven al instituto para desarrollar dos horas de “área formativa”, en la que realizan diversas tareas.

En el instituto hay siete áreas formativas, algunas de ellas son campo, servicio y parque, en la que hacen tareas como trabajo con ganados ovinos, bovinos o suinos, cría de aves, huerta, carpintería rural, limpieza, mecánica o cocina. 

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Cada mes los jóvenes cambian de área de formación, de esta manera culminan el año escolar sabiendo trabajar en diferentes disciplinas. Todo lo que se produce en el instituto, como los alimentos, son para consumo del lugar. 

El padre Ruben destacó que en diciembre de 2020 egresaron siete jóvenes del instituto, y todos comenzarán en los próximos meses la educación terciaria. Según dijo, esta es la primera vez que todos los egresados de una generación cursarán estudios en ese nivel.

Un regalo que aporta educación

La cabaña de Shorthorn que se está formando en el Paiva comenzó en 2020 con dos vaquillonas pedigrí que donó la Sociedad de Criadores de Shorthorn de Uruguay. Hace un tiempo, un vecino del instituto donó dos vaquillonas más de esta raza para contribuir con la formación de los jóvenes.

El presidente de la Sociedad de Criadores de Shorthorn, Rodolfo Lugaro, contó que la idea de la donación surgió después de que un socio de la organización viajara a Australia al Congreso Mundial de Shorthorny viera un colegio agropecuario en el que trabajaban con ganados. “Nos comentaron qué era lo que hacía el Paiva y nos encantó todo el trabajo que hacen. Es imponente la obra que hacen”, comentó.

A la Expo Prado 2021

En la Expo Prado 2020, una delegación de jóvenes del instituto conoció a técnicos de la sociedad de criadores de esta raza bovina que les explicaron detalles sobre la cría y la exposición de los ganados. Además, también se reunieron con la embajadora británica Faye O’Connor, que mostró especial interés en la propuesta del instituto duraznense.

El director del instituto detalló que en el próximo mes de mayo los ganados serán inseminados y los jóvenes aprenderán a criarlos, exhibirlos y cuidarlos antes de la muestra ganadera que se desarrollará como todos los años en la Rural del Prado. Los ganados llegarán a la Expo Prado 2021 preñadas. 

Esta es la primera vez que el instituto participará en esta muestra. En ese sentido, el director indicó que esa será una buena oportunidad para que el país entero conozca “lo que se hace en Durazno por los gurises del campo”.

Por su parte, Lugaro dijo que para los criadores de ganado Shorthorn “es muy reconfortante” haber hecho la donación, “porque tiene una parte social, que tiene que ver con colaborar con una obra que nos parece espectacular; y además, tiene que ver con la difusión del trabajo de mejoramiento genético animal, que no es solamente preparar un animal para exposición”.

El presidente añadió que los estudiantes transitarán todo el proceso de preparar las  vaquillonas, inseminarlas, que tengan las crías , críen los toros y esos toros sean usados en el rodeo comercial que tiene el instituto.

Un plus para la formación

“Para nosotros tener estos dos ejemplares y empezar una cabaña  es un plus para la oferta formativa de los chiquilines, que aprenderán a cuidar un animal de raza para exhibición. Nos jerarquiza la propuesta educativa”, comentó el Padre Ruben.

 Añadió que “muchos jóvenes quedarán en el medio rural después de terminar la educación secundaria y que aprender a trabajar con ganados en una cabaña es una buena oportunidad”.

Por su parte, Lugaro añadió  que es importante apoyar la formación de estos jóvenes porque el trabajo con animales de cabaña puede ser una salida laboral para ellos, “nos pareció que estaba bueno formar gurises que el día de mañana serán capataces o cabañeros”, concluyó.

Raza británica y ayuda inglesa

La embajadora de Reino Unido, Faye O’Connor, comentó a El Observador que se interesó en la propuesta educativa del Instituto Paiva cuando la Sociedad de Criadores de Shorthorn le comunicó la idea de donar los ganados para la cabaña que desarrollarían los estudiantes. La organización que agrupa a criadores de bovinos de esta raza de origen británico le solicitó a la embajadora apoyo para la educación de los jóvenes del Paiva. 

Desde la embajada británica, según informó O’Connor, contactaron al Instituto Anglo y al British Council para que los jóvenes pudieran recibir educación en inglés de forma gratuita en la ciudad de Sarandí del Yí, para complementar de esta manera la formación en el idioma con la que reciben en el liceo o UTU.

Según explicó, el Anglo está buscando la manera de brindarles clases de inglés cuando van a la ciudad en las mañanas y el British Cpuncil está trabajando en buscar la manera de complementar esa oferta educativa con tecnología, por ejemplo software para que las clases puedan ser online, estos apoyos, dijo O’Connor, pueden ayudar a “aumentar las oportunidades de estos niños”. 

“Nos interesó mucho la misión del instituto, porque el proyecto de Paiva tiene que ver con inclusión y le enseñan a estos niños tareas prácticas que les servirán en su vida. En ese contexto la Sociedad de Criadores de Shorthorn ofrece la oportunidad de adquirir otra habilidad, que tiene que ver con algo práctico como criar animales para exposición, que creo que es una actividad muy importante en este país”, indicó la embajadora.

O’Connor destacó la forma de educar que hay en este internado, en el que los jóvenes se forman en diferentes habilidades, y recordó que en la Expo Prado conoció a varios estudiantes con los que habló sobre cómo se desarrollará el proyecto de la cabaña y cuáles serán los pasos para que sea “un proyecto exitoso”.

Estaba previsto que en diciembre la embajadora visitara el instituto, pero por el aumento de casos de covid-19 la visita no se pudo concretar. Según dijo, esperaba con ansias conocer el lugar y no descarta ir en visitas que realizará por el interior del país.

Producción y educación en el medio rural

El Instituto Benigno Paiva Irisarri se encuentra a 15 kilómetros de la ciudad de Sarandí del Yi, en el departamento de Durazno y cuenta con un predio de 1.700 hectáreas, donadas por Benigno Paiva a los Padres Salesianos con el fin de que fuera un centro de formación para jóvenes hijos de peones rurales de la zona que no podían ir al liceo, así lo explicó a El Observador el presidente de la Sociedad de Criadores de Shorthorn que dijo haber quedado “encantado” cuando conoció la oferta educativa del lugar.

En este instituto los estudiantes trabajan con diferentes animales. El director de la institución, el Padre Ruben, detalló que en el establecimiento hay vacunos, también lanares, cerdos y aves.

Además, en el predio del instituto hay una sala de apicultura habilitada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) para la extracción de miel para exportación, en la que varios apicultores de la zona trabajan. Los estudiantes no participan en tareas apícolas por un tema de seguridad, explicó el director.

En el instituto también hay una quesería y dulcería donde los jóvenes producen diferentes alimentos que se consumen en la diaria del internado. Y una huerta en la que trabajan todo el año. “Ahora no hay chiquilines, pero siempre hay jóvenes en la vuelta. Ahora por ejemplo hay jóvenes cosechando toda la papa, y es una producción importante porque en el Paiva están los estudiantes, los educadores y los trabajadores. Los almuerzos son arriba de 80 personas, por eso la huerta es muy importante para la casa”, comentó el director. 

En el predio también hay praderas que son trabajadas  como forraje para el alimento de los animales que se crían en el lugar. 

El instituto mantiene un convenio con el Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) que apoya con el cupo de 20 jóvenes, “porque entienden que ayudamos a los chiquilines más pobres de la campaña”, dijo el director.

Por su parte, Lugaro añadió “el Paiva no es un colegio, yo diría que es un hogar formativo”. 

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