5 de junio de 2013 18:23 hs

La baja productividad y competividad, la escasez de financiamiento y el retraso en la innovación tecnológica, hacen que las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) no logren dar el salto hacia el exterior, diversificar sus mercados y a sumarse a las cadenas de valor productivas, aseguraron expertos ayer en el seminario regional “Competitividad e internacionalización de las Pymes en Iberoamérica” organizado en la Cámara Mercantil.

En Uruguay, como en América Latina, más del 90% de las empresas son Mipymes, ocupan el 60% de la mano de obra privada en el país y representa el 40% del PIB. Sin embargo, solo el 3% de lo producido por este sector se vende como exportación, explicó Adrián Miguez de la Dirección Nacional de Pequeñas y Medianas Empresas (Dinapyme) del Ministerio de Industrias. Añadió que únicamente el 20% le vendió alguna vez al Estado.

Norberto Iannelli, director de la oficina de la Secretaría General Iberoamericana (Segib) en Montevideo, dijo a El Observador que además de los problemas de financiación y diversificación comercial, hay una cuestión cultural detrás, que se traduce en la falta de alicientes para innovar y emprender. “También juegan las políticas públicas, la situación cambiaria y las políticas macroeconómicas”, aseveró.

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Como factores para alentar la internacionalización de las Mipymes, Iannelli enumeró los incentivos tributarios, la formación en recursos humanos, la facilitación de créditos y garantías para el financiamiento. “Muchos trabajan con capital propio y no acceden al crédito”, indicó el representante de la Segib.

A nivel regional, según Pablo García, especialista en integración y comercio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en América Latina y el Caribe hay 3,7 millones de Mipymes, de las cuales apenas 13% realiza exportaciones, mientras que en Estados Unidos y Europa ese porcentaje se eleva a 30%.

García dijo que el BID actúa “en todo el ciclo de vida de la empresa” con la intención de fortalecer a las Mipymes para alcanzar la expansión que buscan. Apoyan, agregó, desde la fase de star-up, con microfinanzas y capital semilla, pasando por la fase de crecimiento, con servicios de desarrollo empresarial, la etapa de internacionalización, la de madurez y consolidación, hasta llegar al último estadio, la reinvención empresarial, en la que se fomenta la innovación y la incorporación en las cadenas de valor.

Por su parte, la venezolana Gladis Genua, representante en Uruguay del Banco de Desarrollo de América Latina-CAF, comentó a El Observador que la labor que realizan con las Mipymes se resume en la asistencia técnica a instituciones que brindan línea de crédito y aportes patrimoniales a esas empresas. Según Genua el inconveniente que tienen estos emprendimientos para crecer, se centra en que tienen carácter familiar, donde muchas veces la producción es escasa y enfrentan dificultades de gestión.

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