El suizo Roger Federer arrolló al ruso Nikolay Davydenko (7-5, 6-1 y 7-5), el único que llegó a semifinales sin perder un set pero que salió sonrojado por el número uno del mundo, que enfila su cuarta final en el Abierto de los Estados Unidos para sumar su duodécimo Grand Slam.
Federer se queda sin alicientes. Da la sensación de que afronta los choques como trámites. Los objetivos se le agotan. Sólo Roland Garros y el récord del estadounidense Pete Sampras barruntan entre sus expectativas.
Federer no se alteró cuando Davydenko tomó una ventaja clara después de arrebatarle el servicio. Ya superó contratiempos mayores contra el estadounidense John Isner y el español Feliciano López, que le arrebataron el set de entrada. El suizo equilibró la situación en cuanto quiso.
Fue lo que le sucedió en Flusing Meadows. Tras perder su renta y mantener el pulso con Federer, se hundió en cuanto el parcial fue a parar a su rival. No ofreció lucha en el segundo, del que se abstuvo.