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Fiscal archivó denuncia de funcionario municipal que dijo haber sido golpeado en una detención

Carlos Negro concluyó que no se pudo acreditar que el hombre haya sido víctima de un ataque

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01 de abril de 2020 a las 16:27

El fiscal de Flagrancia Carlos Negro archivó la denuncia penal realizada por el funcionario municipal Daniel Piñeiro, quien, según su versión, había sido víctima de una detención arbitraria por parte de la policía en la Ruta 1 y la calle Laureles, según informó VTV Noticias y confirmó El Observador.

De acuerdo a la denuncia efectuada por Piñeiro, un grupo de policías lo había insultado en la noche del jueves 5 de marzo, golpeado e incluso disparado en una pierna cuando intentó escapar, pero nada de eso fue probado por Negro, ni quedó registrado en los videos grabados por el Ministerio del Interior, algunos de los cuales se difundieron públicamente días atrás.

Los dos agentes policiales que fueron indagados por el fiscal "no cometieron actos arbitrarios ni sometieron a la persona arrestada o detenida a ningún rigor más allá del necesario para la detención de un individuo en fuga, lo que dio mérito a su inmovilización", dice el dictamen del fiscal al que accedió El Observador.

Negro agregó que "las lesiones provocadas al denunciante no superaron los límites de las propias derivadas de una detención y reducción forzosa en ocasión de fuga".

En un último punto, el fiscal concluyó que "los disparos denunciados como efectuados por el personal policial no han quedado lo suficientemente acreditados, y al no haberse determinado daños ni lesiones concretas, no resulta posible que sean considerados elemento material de una conducta delictiva".

El operativo y las pruebas

El hombre fue detenido en un retén de rutina sobre las 22 del jueves 5 de marzo, cuando Piñeiro llegaba en su moto de trabajar. Los agentes, apostados en la intersección de Laureles y la Ruta 1, le pidieron sus documentos –una práctica que comenzó a hacer la policía en varios puntos del país desde que asumió el nuevo gobierno–, y Piñeiro accedió "en forma casi inmediata". Hasta allí, todo transcurrió con normalidad.

Sin embargo, los policías le pidieron luego para revisar un bolso que llevaba, y eso molestó al detenido. "¿Es para tanto?", preguntó enojado, según reconstruyó el fiscal Negro.

Lo que dijo Piñeiro que ocurrió a continuación fue negado por todos los policías que estuvieron en la escena. La versión del funcionario municipal –que fue reproducida en un audio grabado por él en Radio Sarandí– es que uno de los uniformados advirtió entonces que en su moto había un logo del Frente Amplio, lo que provocó la agresividad de los agentes.

Dijo que uno de ellos le tiró el bolso a unos 15 metros –aunque luego ante el fiscal declaró que fueron 10–, que luego lo insultaron y empujaron y que, al interpretar todo eso como una amenaza, salió corriendo del lugar.

Pero "las cámaras, en este aspecto, no reflejan la versión del denunciado", definió el fiscal Negro, que probó que nadie le tiró el bolso –sino que se lo colocaron "con cierta vehemencia" en el asiento de la moto para revisarlo– y que a continuación Piñeiro intentó agarrar sus pertenencias. Cuando el agente vio que el hombre estiraba su brazo, lo empujó para apartarlo, y entonces Piñeiro comenzó a dar "pequeños saltos y movimientos con las manos". Eso fue percibido por los policías como una actitud "desafiantes y de provocación".

Luego de esos saltos, "Piñeiro emprende una veloz fuga, y a los agentes (...) salen detrás de él, a escasa distancia", detalló Negro, quien agregó: "La versión de Piñeiro hasta aquí adolece de algunas inconsistencias de acuerdo a los registros de las imágenes".

Lo que según el denunciante ocurrió a partir de ese momento tampoco fue probado por el fiscal, quien se basó en las imágenes de las cámaras Go Pro que llevaban un grupo de policías de apoyo que llegaron luego del intento de fuga, así como las que tiene el Ministerio del Interior en el lugar de los hechos. Estas últimas no registran audio, por lo que a pesar de que los hechos narrados por Piñeiro antes de que comenzara a correr adolecen "de algunas inconsistencias", el diálogo entre él y los policías que lo pararon en la calle no pudo reconstruirse con objetividad, estableció Negro.

Cuando Piñeiro decidió correr hacia el cantero de la ruta, lo que sucedió entonces no quedó registrado en ninguna cámara, pero Negro igual recogió elementos que le permitieron decidirse por descartar, nuevamente, la versión del trabajador de la Intendencia.

El denunciante dijo que hubo al menos cuatro disparos –que los últimos dos fueron los que lo resolvieron a detener su huida–, y que cuando lo volvieron a detener le pegaron "hasta que se cansaron". Sin embargo, cuando vuelve a aparecer en el plano de las cámaras que apuntaban a la intersección de Laureles y la Ruta 1, Piñeiro caminando con normalidad, apuntó Negro.

Además, tampoco se notó que hubiera en su pantalón alguna marca del disparo o mancha de sangre, lo que descartó también la denuncia de Piñeiro de que había recibido un disparo en su pierna.

Los policías declararon que no hicieron ningún disparo, pero tras pericias realizadas por la Policía Científica y la Dirección de Asuntos Internos del Ministerio del Interior, se encontró al menos una vaina de pistola Clock en la zona de la persecución, y se estableció con precisión que salió del arma de uno de los policías del operativo. 

Y hubo testigos que, por otra parte, también declararon haber escuchado dos disparos.

Piñeiro fue sometido a un examen forense, que fue realizado el viernes 6, y que concluyó que el denunciante sufrió "lesiones de escasas entidad, propias de una detención en fuga", una de las cuales pudo haberse generado 

Respecto al certificado médico forense agregado a la carpeta y efectuado al otro día de los hechos, con fecha 6 de marzo, en él se hace mención a lesiones de escasa entidad, propias "por rebote de proyectil de arma de fuego", algo que de todos modos no fue probado al 100%.

"La perito establece una probabilidad de la ocurrencia de los hechos relatados. (Pero) no da certezas en este aspecto, sino que plantea la mera posibilidad de que la herida que se le muestra como consecuencia de un disparo de proyectil haya sido efectivamente causada, por un rebote de proyectil. Por tanto, la pequeña herida que presentaba Piñeiro en su pierna derecha no sería la consecuencia necesaria y directa de un disparo de arma de fuego", explicó el fiscal.

"En conclusión, la existencia de disparos y que alguno de ellos hubiera impactado directa o indirectamente en el denunciante, no puede determinarse con el grado de certeza exigible para llevar adelante una imputación con probabilidades de prosperar en juicio", concluyó Negro.

 

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