Alegando que los altos costos atentan contra la viabilidad del negocio industrial cárnico, los frigoríficos plantearon la inminente necesidad de comprar haciendas gordas a precios inferiores, y parecen haber empezado a lograr este objetivo. Ahora la incógnita que queda planteada es si los productores aceptarán vender sus ganados a estos precios.
Consultado por El Observador, el consignatario Darío Marrero comentó que la tendencia de valores es a la baja, ya que la industria propone precios que se ubican US$ 0,05 (por kilo de carne) por debajo de la semana anterior. “El novillo anda en el eje de US$ 3,70 y US$ 3,72 y la vaca a US$ 3,50 y US$ 3,52. La intención de la industria es poder bajar algo más este precio y ahí sí generar volúmenes de negocios”, explicó.
Marrero dudó si la industria frigorífica logrará mantener esta baja de precios, ya que hay una importante oferta forrajera y el clima acompaña muy bien a la actividad ganadera, y por lo tanto no hay apremios para vender. “Esto genera resistencia de los productores para vender a los valores que hoy propone la industria”, señaló el empresario. A pesar de esta baja, el consignatario tacuaremboense consideró que los precios siguen siendo muy buenos.
Sobre el mercado de ovinos gordos señaló que es más dinámico, con otra actitud de parte de la industria y con negocios para las categorías adultas –que hasta hace poco tiempo no tenían demanda–. “Esta dinamización de la industria viene en muy buen momento, de la mano de una exportación de ovinos en pie que opera en el mercado”, concluyó.