Un tratado de libre comercio (TLC) de Uruguay con China, que el gobierno pretende negociar rápidamente, sería un cambio mucho más drástico que el ingreso al Mercosur en 1991. La integración regional, que hasta ahora resultó más un cuento que una realidad, es un mandato histórico del que Uruguay no podrá escapar. Pero un compromiso completo con China, la potencia comercial más pujante del mundo, induciría cambios rápidos y radicales: un auge material y una reacción conservadora de igual magnitud.
Fuga hacia adelante
El libre comercio con China cambiaría a Uruguay como una revolución y provocaría reacciones por izquierda y derecha