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Guastavino, de los ataques de pánico en Noruega a la angustia por el coronavirus

El futbolista que la pasó mal en Noruega y se tuvo que volver a Uruguay, ahora está en un club peruano que en plena pandemia no les quiere pagar los salarios por 90 días

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24 de abril de 2020 a las 05:03

El aislamiento obligatorio es difícil para cualquiera, pero si te agarra en el extranjero, separado de tu familia y en un país donde hay toque de queda, peor aún. Es más, si llegaste a ese país para trabajar, con un contrato firmado, y de golpe y porrazo la patronal decide ahorrarse los salarios, la situación ya tiende al caos. Y si tu trabajo es entrenar para jugar al fútbol, pero no hay fútbol, vivís en un apartamento sin las herramientas necesarias para llevar a cabo el entrenamiento, la cuestión se transforma en angustia. Todo eso le pasa a Diego Guastavino, delantero uruguayo que en enero de este año fue contratado por el club Carlos Mannucci de Perú, cuyos dirigentes acaban de decretar la suspensión de salarios para los jugadores por un plazo de 90 días.

Una situación tan difícil como la que le tocó vivir en Noruega en 2011, aunque en aquel momento estaba con su esposa y su primer hijo, y era una de las principales figuras del equipo. Aún tenía un año más de contrato con el Brann noruego (antes había jugado en el Lyn Oslo del mismo país), un comentarista de la televisión lo había apodado “Messi noruego” después de un gol fantástico, pero entró en pánico y decidió volverse a Uruguay.

Como en este momento, quisiera estar en Montevideo junto a su esposa y dos hijos, Thiago de 10 años y Bastian de 5. Después de un buen año 2019 en Liverpool y ante la duda de si el club quería renovarle o no el contrato, aprovechó la oportunidad de volver a Perú, aunque no pasaba por su cabeza salir nuevamente de Uruguay. Los buenos recuerdos que le quedaban de su primer ciclo en Universitario cuando fue campeón, hicieron fuerza para aceptar la propuesta de Mannucci e instalarse en Trujillo, 700 kilómetros al norte de Lima. “El coronavirus nos agarró separados. Mis hijos y mi señora están en Uruguay, los extraño, yo debería estar ahí para cuidarlos. Tenemos la ventaja de la tecnología, el WhatsApp y las videollamadas, pero no es lo mismo. Hay que tener paciencia”, admitió el futbolista a Referí.

En Perú las restricciones sanitarias son más fuertes que en Uruguay. Allá hay toque de queda a partir de la hora 16 y hasta hace unos días los varones podían salir a la calle solo lunes, miércoles y viernes. Guastavino vive solo en un apartamento y entretiene sus días escuchando radios uruguayas por internet, leyendo, mirando Netflix, tomando mate y entrenando, más para despejar la cabeza que por otro motivo: “Estamos en contacto con el cuerpo técnico por Zoom, nos mandan el trabajo físico. Trato de hacerlo, pero no tengo materiales adecuados. No pienso porque es desesperante. Hago algo de cardio y zona media, para transpirar un poco y no aumentar de peso, porque es un tema que preocupa a los deportistas; y si me agarra la ansiedad me como una gelatina”.

El campeonato empezó en la primera semana de febrero y después de la sexta fecha se suspendió por la pandemia. En marzo les descontaron el 30% del suelo sin motivos, porque el club cobró hasta ese mes los derechos de televisión y de patrocinio. A partir de abril se complicó. “Hace 10 días que estamos negociando con los dirigentes. Es una postura especial la de ellos porque quieren pagar un monto fijo con un descuento de hasta 80% en algunos casos, lo que nos parece que es un recorte injusto. Es una medida excesiva que están imponiendo” explicó Guastavino.

Los dirigentes del club quieren aplicar una norma dictada por el gobierno este mes, bajo el estado de emergencia sanitaria, que permite a las empresas por un lapso de tres meses dejar impagos a sus trabajadores, pero el fútbol, como en muchos países, tiene situaciones muy especiales. Por ese motivo el plantel está en contacto con el gremio de futbolistas peruanos, según contó el uruguayo: “El deseo es que todo esto pase, se retome el campeonato y no tener después una relación distante con los dirigentes”.

El Mannucci es un club de mucha tradición en Trujillo. Pese a que fuera de Perú no es muy conocido porque ha pasado buena parte de su historia en segunda división, su hinchada es mayor que la del César Vallejo, el otro equipo profesional de la región.

La experiencia nórdica

Guastavino, de 35 años, tiene una extensa trayectoria en el fútbol que abarca varios países, entre ellos Noruega. “Estuve cinco años, pero no pude aprender el idioma y eso con el tiempo me generó problemas. No estaba bien y me fuí, aunque tenía un año más de contrato. Estaba cómodo, un país nórdico que es un ejemplo, pero yo estaba mal anímicamente, con ataques de pánico, angustiado. Hay muchos compañeros y colegas que pasan por lo mismo y se lo guardan, como yo lo hice en su momento. Tenía todo alrededor para estar contento, tenía la chance de nacionalizarme y jugar en la selección, pero no me inserté en la sociedad”.

El club le puso una profesora para enseñarle el idioma y asume como un error propio no haberlo aprendido. Se comunicaba como podía en inglés, pero le costó entablar relaciones, por lo que después de entrenar se encerraba en su casa junto a su señora y su hijo. “Era un lugar para hacer una carrera, lástima que queda tan lejos de Uruguay”, lamentó. Ahora está mirando la serie Vikingos, para recordar aunque sea visualmente aquellos hermosos paisajes nórdicos.

En 2013 fue campeón con Universitario de Perú, donde dejó un gran recuerdo. En 2016 volvió al club crema, pero esta vez su salida no tuvo un final feliz: “Es un club con mucha popularidad, pero debe crecer mucho políticamente. Tantos cambios de administraciones y malas decisiones no le hacen bien. Me queda el recuerdo de la gente”.

Ahora, solo en su apartamento de Trujillo, sin ocasión de tener contactos con otros uruguayos por consejos sanitarios, sin saber cuando volverá el fútbol, lo que desea Guastavino es encontrar la forma de regresar junto a su familia que está en Uruguay, para cambiar la angustia por la felicidad.

Trayectoria

Sud América (2002/2003), Deportivo Maldonado (2004), Lugano (2005/2006), River Plate (2007), Lyn Oslo (2008/2009), Brann Bergen (2009/2011), Querétaro (2013/2015), Universidad Concepción (2014/2016), Universitario (2016/2017), Liverpool (2018), Independiente Santa Fe (2018), Liverpool (2019), Carlos Mannucci (2020)

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