El origen de la historia es increíble. El hombre tenía un humor muy particular. "Era un tipo increíble, nunca te decía que sí. Le pedías un par de medias y te decía no tengo, pero cuando te dabas vuelta te solucionaba el tema. Primero te ladraba. Siempre ladraba, por eso le pusieron Perra de sobrenombre". La memoria del Pocho Rubens Navarro es envidiable. Era jugador de la Quinta de Bella Vista que dirigía técnicamente Sergio Markarian cuando vio por primera vez en el vestuario a un tal Heber Rodríguez. El botija en aquel entonces, de la misma edad que los jugadores, había llegado al club para ayudar a su suegro Juan José Sosa, "la Perra", en la utilería de los papales.
Historias y anécdotas de la utilería de Nacional
Heber Rodríguez fue como ayudante de su suegro a Bella Vista y no solo heredó el apodo del viejo utilero papal, que se caracterizaba por "ladrar" por todo, sino que se quedó 30 años en la utilería de Nacional, club donde Ruben Sosa lo volvía loco con todo lo que regalaba