3 de julio 2020 - 13:50hs

A pedido de las Cámaras industriales y los sindicatos de la industria frigorífica, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) analiza autorizar la importación de ganado en pie por primera vez en la historia de Uruguay. Así como un hito histórico del primer gobierno nacionalista fue la inauguración de la exportación de ganado en pie, ahora puede ocurrir la primera importación de ganado en pie de la historia. Quedaría inaugurada la “puerta de vaivén” del mercado ganadero. 

Al mismo tiempo, hay señales de una posible revitalización de las exportaciones en pie en el segundo semestre. Una nueva empresa se sumaría próximamente a las que ya están trabajando principalmente con Turquía.

Entre los productores ganaderos es intenso el debate: ¿Debe permitirse que opere una puerta de vaivén? ¿O debe mantenerse como un club exclusivo que puede exportar, pero que se reserva el derecho de admisión? Hay un riesgo sanitario y comercial de por medio. Pero ese uso del riesgo sanitario como barrera comercial también se sufre en el exterior.

Uruguay no puede colocar carne ovina con hueso en la Unión Europea por un riesgo de aftosa que es casi cero. Sin dudas es una discusión muy relevante.

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Para el país más ganadero y más exportador del mundo importar ganado parece paradojal o revelador de graves desequilibrios. Pero si sucede, no provocará cambios significativos en los precios ganaderos.

Que se llegue a una situación de importación obedece a causas endógenas y exógenas. 

La principal causa endógena es un agudo faltante de materia prima, ganado gordo. La intensa exportación de ganado en pie en años anteriores y una producción de terneros que no creció a la velocidad suficiente como para cubrir ese faltante determinan una fuerte caída de la faena, de más de 20% este semestre respecto a 2019.

Se vuelve difícil de sostener la actividad de la industria y por lo tanto el empleo. En lo que va de este año la faena cae 22%. 

Una importación limitada no incide en el precio de la cría

Problema económico y social

El problema económico es que el faltante de ganado puede llevar a que haya industrias pequeñas y medianas que cierren. Eso también se siente en las cuentas del Banco República. 

Una importación que fortalezca al segmento más débil de la industria frigorífica colabora con  preservar la futura competencia. Una situación de concentración industrial puede tener incidencia en el largo plazo en la formación de precios de la ganadería. Los muy bajos precios del ganado gordo en Paraguay parecen ser una advertencia al respecto. 

Los productores tienen preocupaciones de distinta índole. Importar ganado en pie tiene tres tipos de riesgos. 

El sanitario, el de compradores que cuestionen la medida y el del precio del producto que puede bajar por la oferta adicional. 

Con un precio en Uruguay en torno a US$ 1,80 por kilo vivo de novillo y en Rio Grande del Sur en torno a US$ 1,55, parece poco probable que vaya a darse una corriente comercial demasiado importante como para afectar los precios de Uruguay.

El problema de la escasez de ganado y la posible importación tiene una dimensión social que tiene tres componentes. Por un lado la carne, un alimento muy importante para una mayoría de uruguayos se ha vuelto caro para quienes están afectados por la crisis y en consecuencia su consumo va en fuerte descenso. 

El consumo de carne vacuna bajó 14,5% en los primeros cuatro meses del año. Un descenso que se fue haciendo cada vez más agudo al menos hasta abril, último con datos. En parte ese consumo lo capta la carne de pollo, cuyas ventas crecieron levemente en lo que va de este año. La caída del consumo ya había empezado antes de la pandemia.

Un segundo problema social es el del empleo en la industria, necesariamente disminuido por la escasa faena. La Federación de Obreros de la Industria Frigorífica (Foica) se ha manifestado a favor de la importación. 

Un tercer problema es el de los pequeños y medianos ganaderos, en su mayoría criadores que podrían verse afectados si la importación de ganado en pie bajara el precio de sus productos.

Mientras la importación puede amortiguar los dos primeros factores, puede complicar la situación social rural. Una importación limitada de ganado gordo no incide en el precio de la cría.Un argumento en contra de la importación apunta a las causas exógenas para esa diferencia de precios. 

El desfasaje cambiario con Brasil es muy fuerte y entonces el precio del ganado brasileño en dólares es más bajo. En Argentina, con un mercado interno importante y varios dólares distintos, también se mantiene un precio del gordo muy bajo.

14,5% bajó el consumo de carne vacuna. Eso sucedió en los primeros cuatro meses del año, pero comenzó antes de la pandemia. El descenso se fue haciendo cada vez más agudo al menos hasta abril. En parte ese consumo lo capta la carne de pollo, cuyas ventas crecieron levemente en lo que va de este año. 

Un segundo aspecto de las asimetrías económicas es el mercado de la energía. Brasil tiene petróleo propio, el etanol más eficiente del mundo y competencia entre empresas. 

Uruguay un monopolio que se abastece de petróleo importado y etanol muchísimo más caro que el de Brasil. Es un argumento fuerte pero relativo, la asimetría en energía incide más en rubros como el arroz que en los costos ganaderos.

Hay también lógicas preocupaciones sanitarias. Brasil ha demostrado una gran incoherencia en el tratamiento del covid-19 y ha anunciado que dejará de vacunar contra la aftosa, pero nadie sabe exactamente cuándo lo haría. Este nivel de riesgo puede limitar la importación solo a categorías de faena. 

En comunicación con las gremiales, el MGAP manejó la hipótesis de  la importación exclusivamente para faena y  limitada a frigoríficos pequeños que trabajen exclusivamente con el mercado interno de modo de asegurar a los importadores el origen de la carne y minimizar los riesgos sanitarios, al tiempo de conceder a la industria el concepto de comercio en dos direcciones.

Ese escenario tendría un escaso impacto económico. Permitiría la competencia con la carne importada usando mano de obra uruguaya. No va a ser un volumen importante porque es poco probable que haya una abundancia de disponibilidad y porque los frigoríficos que solo trabajan con el mercado interno tienen una capacidad de faena muy limitada, aproximadamente 5% del total. 

Los costos de cuarentena y aduana establecen cierta protección sumada a los fletes y los diferenciales de calidad de producto. Y podría hacerse de una forma piloto durante un período limitado para evaluar su funcionamiento y los eventuales riesgos.

Riesgos sanitarios

La propuesta de que ingrese ganado en pie que no sea para faena (vacas de cría o terneras) tiene un mayor riesgo sanitario o comercial. Permitiría una recomposición más veloz del rodeo si se tratase de hembras y, por lo tanto, una anticipada normalización de la oferta para la industria frigorífica y tal vez una oportunidad para productores que buscan reponer ganado a precios más accesibles. El riesgo sanitario y comercial es demasiado elevado, no ocurrirá.

Hay un riesgo de pérdida de mercados si el ganado ingresado se mezclara con el ganado local, trazado. Eso lleva a que se importe solo ganado para faena inmediata, o que  permite garantizar a los mercados que solo recibirán carne proveniente de ganado que ha pastoreado en Uruguay. De modo que, en caso de aprobarse la importación en pie, este ganado debería ir solo a plantas que trabajen exclusivamente con el mercado interno. Eso limita el volumen a ser importado de tal forma que tendría muy pocas posibilidades de incidir sobre el precio del ganado. Las plantas de faena solo para el abasto no llegan a 5% de la faena total.

La oposición a la importación de ganado de Brasil tiene que superar dos contradicciones: por un lado, cuando se reclama libertad para exportar se debería aceptar que la puerta sea de vaivén. Por otro lado, la argumentación desde el punto de vista sanitario tiene que apuntar a los riesgos reales determinados por los servicios oficiales y no a los subjetivamente percibidos por quienes se sienten perjudicados por la importación.

El hecho de que sea viable la importación de ganado en pie muestra que los problemas de competitividad son de primera magnitud. Pero también muestra un país tan orientado a la exportación con alto valor agregado que es capaz de absorber ganado de países vecinos, tal y como lo hace la industria textil que importa lana y no afecta al precio que reciben los productores.

En cualquier caso, esta primera apertura sería con un impacto mínimo sobre el precio de la hacienda pero marcaría el antecedente, la jurisprudencia de que importar es posible. 

En términos cuantitativos parece difícil que la importación llegue a 50 mil novillos o vacas por año, algo que dudosamente tendría alguna incidencia en el mercado. 

Ganadería pierde participación en el mercado interno

Habilitar en forma piloto una importación de gordo para faena por un trimestre agosto/octubre permitiría evaluar por un tiempo el nuevo marco, el funcionamiento de cuarentenarios y el eventual impacto en lo sanitario y en lo comercial.
Al mismo tiempo vale la pena no perder de vista el fuerte aumento que está teniendo en el mercado local la carne importada, y la disminución que lleva en los últimos meses el mercado doméstico de carne vacuna. Entre o no entre ganado del exterior, la cadena cárnica uruguaya sigue perdiendo participación en el mercado interno.
El consumo de carne vacuna empezó a caer antes de la pandemia. Y de lo que se consume, cada vez es más proporción de cortes importados. En algún momento la reactivación económica, la normalización de la vida social y precios accesibles por la carne pueden revitalizar el consumo. El 14 de este mes los carniceros lanzan una campaña al respecto.
Tal vez en algunas zonas del interior la importación podrían ayudar a revitalizar el consumo interno. Operarían en el nuevo mercados 14 frigoríficos, de los más pequeños de Uruguay, algo que tendría poca relevancia sobre el precio o cualquier flujo comercial. Marcaría un antes y un después: a partir de 2020 podemos ser importadores. Pero ese cambió difícilmente se verá en alguna gráfica relevante del sector. 
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Importación en pie ganadería Faena Agroindustria cárnica Member

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