13 de junio de 2013 16:12 hs

Se dispersó un alto volumen de ganado lechero en la zafra de otoño que concluye en estos días. Los vendedores consideraron que las subastas fueron evolucionando de menos a más, mejorando los precios de todas las categorías a medida que transcurrían las semanas, y con colocación de casi la totalidad de la oferta que se subastó en los diferentes remates.

El Observador Agropecuario consultó a dos de los principales vendedores de ganado lechero, Ruben Urchitano y Federico Di Santi, quienes analizaron en detalle lo ocurrido en la zafra.

Urchitano opinó que esta zafra fue muy buena, similar a la de l año 2012 para las categorías mayores –ganados recién paridos, próximos a parir y en producción–. Consideró que hubo muy buena demanda, que absorbió toda la oferta disponible, que era mucha, considerando que se realizaron muchas liquidaciones de tambo.

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El consignatario destacó además la ayuda del buen tiempo, que acompañó muy bien la zafra, “en todos estos meses vivimos una primavera que alentó a los productores a comprar nuevos vientres en producción o próximos a parir, para producir más leche y cerrar bien sus cuentas”, señaló.

Explicó que sí se resintieron los precios de las terneras, que fueron inferiores a los de 2012. Urchitano recordó que el año pasado las terneras cotizaban a US$ 600 y US$ 650 y este año el precio fue de US$ 400 y US$ 450. Explicó que esto se debe fundamentalmente a que no se están realizando negocios de exportación de terneras Holando a China y esto afecta al mercado.

Federico Di Santi consideró que la zafra fue de menos a más. Repasó que a mediados de marzo hasta los remates realizados en junio hubo un incremento importante de los valores de los ganados próximos a parir y en producción. Señaló que esta evolución se debió a la suba del precio de la leche fluida y a la buena oferta forrajera que generó el buen clima.

Reconoció que fue una zafra de un volumen mucho mayor al esperado en lo previo y que tuvo un muy buen desenlace con un alto porcentaje de ventas en todas las actividades comerciales.

El empresario recordó que al comienzo de la zafra las vaquillonas próximas a parir cotizaron entre US$ 1.300 y US$ 1.400 y en abril, cuando ocurrió el quiebre en el mercado, los precios de la categoría se ubicaron en US$ 1.600, con picos máximos de US$ 2.000.

En cuanto a los ganados en producción explicó que en marzo se vendían a US$ 1.200 y en abril a US$ 1.600; y las piezas de cría pasaron de venderse de US$ 700 a más de US$ 1.000.

Explicó que en la suba de precios también pesó la calidad de la oferta. De todos modos Di Santi opinó que el resultado de la zafra fue mejor al esperado.

El consignatario también destacó la buena comercialización de toros en esta zafra, con colocación total y muy buenos precios.

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