Juan Samuelle
Chinchillas en jaulas individuales, utilizadas para las calificaciones.
Cambio en el foco del negocio
Pazos, en su diálogo con El Observador, indicó que “seguimos haciendo stock de pieles por si surge algún pedido y a la espera de algún cambio, pero hemos puesto la prioridad en abastecer al mercado de mascotas”, que a diferencia del de las pieles tiene muy buena demanda.
La chinchilla es un roedor oriundo de la cordillera andina. En Uruguay su cría se realiza en cautiverio. No están dadas las condiciones para que se establezca y viva en el ámbito externo porque, además de otros agentes que pueden depredarla, nunca sobrevive en condiciones de temperaturas superiores a los 30 °C. Sí puede hacerlo en ámbitos de temperatura regulada, por ejemplo en los hogares.
Estos animales, considerados también de compañía, bien atendidos pueden vivir de 10 a 12 años, más que otros roedores.
Pazos se encarga de todo el proceso productivo, desde la reproducción hasta la entrega a los pet shop a los que abastece, lo que sucede cuando el animal tiene cuatro meses. “Antes no conviene, son animales que se estresan fácilmente, por ejemplo con todo lo que implica el destete y además trasladarlo del criadero a otro ambiente incide, por lo tanto para que soporte bien los picos de estrés esperamos a que tenga unos 120 días de vida”, detalló.
Después, dijo, todo es sencillo, aunque hay que tener algunos cuidados y sobre eso asesora a los interesados en estos animalitos a través del correo [email protected]. Un consejo, básico, es tener presente que se trata de un roedor, lo que implica considerar que si estará suelto en la casa, fuera de una jaula, va a roer un cable o un mueble por ejemplo.
En relación a lo alimenticio, un aspecto positivo es que recientemente el molino El Ombú, ubicado próximo a Young, comenzó a elaborar una ración específica para chinchilla “de muy buena calidad” y eso simplifica el manejo. Esa ración posee mucho más proteína y fibra que grasa en relación, por ejemplo, a la ración de conejo. La base en cuanto a materias primas son granos de maíz, trigo y soja. Además, ese molino, a propósito de otro insumo alimenticio utilizado, produce también alfalfa peleteada, cuyo manejo es mucho más higiénico que utilizar la de fardo. Cada chinchilla consume por día 30 gramos de ración y el costo de la misma es unos $ 70 por kilo, por lo que el costo alimenticio puede establecerse en unos $ 70 al mes.
Un detalle no menor es que siempre debe disponer de agua y eso hay que controlarlo especialmente cuando la mascota llega al hogar, porque suele venir acostumbrada a tomar agua de un dispensador, denominado chupete, por lo que hay que enseñarle dónde está el agua, lo que se hace de una manera sencilla: poniéndole el bebedero delante y moviéndole el agua con un dedo.
Juan Samuelle
La ración, específica para chinchilla, la elabora un molino próximo a Young.
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Alfalfa, parte de la dieta aconsejada.
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Viruta, para las camas de las jaulas.
Un animalito extremadamente limpio
Por otra parte, es un animal “extremadamente limpio”, dijo. La higiene se la realiza ella misma, sola. El animal disfruta mucho de baños en marmolina, un polvo blanco que se adquiere en los pet shop. Lo aconsejable es ponerle una bandeja con el producto (la cantidad que cabe en una taza) cada día durante algunos minutos y ella se revuelca allí y eso es lo que le mantiene la piel en excelente estado. Además, solo es necesario un cambio cada pocos días de la cama, que se hace con viruta, para quitar de la jaula con ese cambio la orina y el excremento.
Sobre el aspecto social, puede vivir un ejemplar solo, pero también se pueden tener dos o más juntos, solo que habría que evitar la convivencia en espacios reducidos de dos hembras porque son muy territorialistas, lo que se evita teniendo juntos dos machos o un macho con una hembra.
El manejo de la temperatura, como se dijo, es clave en el verano cuando en su ambiente no debe haber más de 27 °C, no así en invierno porque no tienen problema si hay incluso registros “bajo cero”.
Sanitariamente, dijo, “no son complicados” y solo hay que tener cuidado con lo que se le da de comer. La chinchilla necesita gastar sus dientes, que crecen constantemente, precisa roer y en ese sentido la ración elaborada tiene los ingredientes presentados de tal modo (pellets) que permiten ese desgaste, no así algunos alimentos que la gente suele darles como nueces, avellanas, maní o pasas de uva, “que obviamente les encanta y lo comen, pero no les hace bien, incluso no tienen el porcentaje de calcio adecuado”.
El manejo reproductivo en el criadero establece tener en cuenta que la chinchilla, que adquiere su tamaño definitivo a los seis meses, suele parir dos o tres gazapos por parto. La hembra entra en celo cada 28 días, aunque el celo principal sucede en invierno, para una parición de primavera. La gestación lleva 111 días.
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En el criadero La Amistad hay 120 madres en producción.
No hace ruido ni genera mal olor
“La gente está optando más por tener en su casa animales que salgan de lo tradicional, que son el perro y el gato. Nos ayudó todo esto de las redes sociales, hay más datos, hay más información a la que se accede. La chinchilla sin dudas está siendo más pedida, tiene varias ventajas que lo explican, no genera mal olor como pasa con el conejo o el cuis, no hace ruido, ocupa poco espacio y demanda una baja inversión. Además, es una compañía por muchos años, muy agradable para muchos, incluso sé de casos en los que por más que es un animal se establece una comunicación muy afectiva entre el humano y este animalito”, dijo.
En La Amistad, actualmente, hay 120 madres en producción, de las tres variedades que existen en función de la tonalidad del pelo: negro, gris o beige. Se trata de un criadero formalmente establecido, habilitado para su actividad, registrado en el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. “Se cumple con todas las exigencias, incluso nosotros en su momento criábamos conejos y tuvimos que dejar porque sólo podíamos dedicarnos a una de las explotaciones”, recordó.
Este criadero comenzó su actividad en 1996 y, como se indicó, es uno de la media decena que existen. “No hay más porque el bajón en la venta de pieles desestimuló a la gente”, reconoció Pazos.
El criador explicó que más allá del éxito en su uso como mascota, la chinchilla es un animal pelífero y si bien acá ese negocio se complicó, sí está muy vigente en mercados de alta demanda de pieles de máxima calidad, como Estados Unidos y países europeos.
“Está todo el tema ecológico –admitió–, pero la actividad industrial sigue, hay demanda de pieles y la piel de chinchilla tiene muchas ventajas que mantienen su vigencia, por ejemplo la durabilidad, el pelo no se cae cuando está el tapado confeccionado, dura mucho más que los realizados con otras pieles.
Volviendo a lo comentado al inicio de esta nota, mencionó que hay mercados como Chechenia o Serbia, por ejemplo, “que naturalmente fueron productores y por diversos motivos, entre otros las guerras, dejaron de producir, pero ahora reactivaron la actividad y tienen mucho conocimiento para hacerlo, hay esfuerzos muy importantes de capitales alemanes, españoles e italianos que invierten allí para abastecerse”.
En Uruguay no hay mercado para vender tapados con pieles de chinchilla. Tampoco en Brasil, básicamente por un tema de temperaturas y hábitos de vestimenta. Sí hay un mercado, aunque pequeño, en Argentina. No obstante, los grandes demandantes son europeos y estadounidenses.
Pazos mencionó que para confeccionar un buen tapado de piel, de alta gama, se necesitan al menos 100 pieles clasificadas. Importan la calidad y uniformidad de las pieles. “Un tapado top puede llegar a valer US$ 50.000 o más y uno estándar puede costar alrededor de US$ 10.000 o US$ 20.000”, dijo.
“Lo que ha caído es la demanda acá, en el sur de América. El precio no, una buena piel cruda se coloca en torno a US$ 30, con variaciones según las calidades”, comentó el criador, que ha comercializado a compradores españoles y brasileños que a su vez negocian a industrias peleteras de todo el mundo, una de ellas ubicada en Nápoles, Italia.
“Compradores hay, incluso hemos estado en contacto con brasileños, españoles, croatas y húngaros, también canadienses y hay un empresario serbio que viene mucho a Argentina, pero bueno, el mercado está muy ofrecido de pieles, esperemos que eso cambie”, dijo.
Finalmente, Pazos, quien está al frente de un emprendimiento de porte familiar, destacó que el aprovechamiento en el criadero es total. A los ejemplares primero se les busca un destino como animal de compañía. Si no se da, a los 11 meses se faenan y la piel, tras el tratamiento adecuado, queda en stock en una cámara frigorífica. La carcasa del animal, a su vez, se deriva a una ONG de Canelones, registrada en la intendencia, que la utiliza como carne fresca en su emprendimiento de recuperación de aves rapaces. Y las camas viejas son entregadas a un granjero que dirige una huerta orgánica.
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Otro de los ejemplares del criadero ubicado en la zona de Paso Carrasco.
La cifra
1.800 pesos es lo que suele costar una chinchilla en un pet shop.
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Pieles en el proceso de alistado previo a quedar en stock en la cámara frigorífica.
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Las pieles listas, a la espera de compradores.
Premio del BROU a la exportación innovadora
En 2014 el criadero La Amistad recibió el premio (un trofeo) del Banco de la República Oriental del Uruguay otorgado a la actividad exportadora más innovadora. “De 2013 a 2015 fueron años de intensa actividad en la producción y exportación de pieles de chinchilla, pero eso declinó y ahora el negocio está muy caído”, lamentó Urbano Pazos.