22 de junio de 2019 5:00 hs

Por Juan Samuelle, enviado a Punta Negra, Maldonado

Sucede cada vez más. Varios productores que poseen en sus predios espejos de agua para diverso uso –como dar de beber al ganado o regar cultivos– deciden recriar allí diversas especies de peces, entre ellas el pejerrey, dándole a ese emprendimiento innovador un uso variado que puede ser recreativo, para cuidar a ese ecosistema o gastronómico.

La bióloga Claudia Turra y el gastrónomo Pier Candoni, dedicados desde hace varios años a la acuicultura, dirigen Acuicultura Punta Negra, emprendimiento que se desarrolla en un predio del Instituto Nacional de Colonización, en la colonia Victoriano Suárez –a mitad de camino entre la ruta Interbalnearia y la costa sobre el Río de la Plata, próximo al camino Los Arrayanes–.

En una actividad iniciada en 2001, hay dos segmentos productivos, el de los peces ornamentales y el de los peces para siembra en tajamares. En el segundo de esos casos, el destino es repoblación, control de vegetación en cuerpos de agua, promoción de equilibrio en esos ámbitos y pesca para esparcimiento y/o consumo.

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Para dar lugar a la siembra en tajamares se trabajó inicialmente con carpa hervíbora, conocida popularmente como salmón siberiano, una especie exótica pero no invasora, muy eficiente como controladora de vegetación en tajamares para riego, pero también comestible.

Posteriormente, en ese caso con fines principalmente de pesca para esparcimiento y/o consumo, se avanzó en la producción de bagre y a ello se le añadió ahora la de pejerrey, una experiencia que esta empresa acuícola añadió en la etapa comercial en marzo de este año. Previamente hubo un trabajo extenso que se desarrolló durante unos tres años, para ajustar cada detalle del manejo y para que una vez activada la comercialización no hubiese contratiempos.

El pejerrey –Odontesthes bonariensis– es una especia sudamericana, originaria del Río de la Plata y muy presente también en zonas próximas como en el río Paraná, pero que se expandió tanto que se ha sembrado en lugares otrora impensados, como el Lago Titicaca en Bolivia y en lares asiáticos como en Japón.

Turra y Candoni ensayaron tres explicaciones para su expansión: el agradable sabor de la carne, lo atractivo que como presa resulta para el pescador y que es una de las especies denominadas eurihalinas, es decir que se adapta a un amplio rango de salinidad.

 

Juan Samuelle

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El experimento local

En Acuicultura Punta Negra, para iniciar la experiencia del manejo del pejerrey en sus tajamares al aire libre, inicialmente se recurrió a un pescador amigo de la zona de Laguna del  Sauce, para tomar algunos ejemplares vivos y trasladarlos, siendo esos los que fueron reproduciéndose y dando lugar a la población con la que luego se fue desarrollando este proyecto.

Los ejemplares se adaptaron, se logró que la reproducción fuera exitosa y en el marco de los manejos involucrados se recurrió para la alimentación a una ración balanceada elaborada por Erro.

Los acuicultores explicaron a El Observador que se trató de una adaptación nada sencilla, sobre todo al inicio porque el pez salvaje es más susceptible al estrés que le genera ser manejado por el humano. El pejerrey es una especie que se ve particularmente afectada si está en las condiciones de estrés que se dan cuando hay que manipularlo y trasladarlo.

Llevó algunos años tenerlos confinados en los tajamares de producción, adaptados de tal modo que la reproducción sea eficiente por estar en un ambiente próspero para ello. Eso se logró y hoy sin dificultades se dispone de tres tajamares con una población numerosa y en franca expansión.

Allí cada hembra de 150 gramos deposita unos 1.200 huevos en ramilletes, por ejemplo en las plantas que hay en el tajamar, desove que esta especie hace de modo adhesivo y en sitios llanos.

La cosecha se hace a demanda, cuando el cliente llega y formula el pedido. Se hace con el nuevo dueño de los pejerreyes presente porque es clave –para que sea eficiente la posterior adaptación al nuevo ambiente– que todo se haga rápido, dado que la supervivencia de los pejerreyes es corta, de no más de tres o cuatro horas, durante las cuales son trasladados en bolsas que contienen agua del tajamar original y oxígeno.

Ya son más de media docena los productores que han comprado lotes de diverso volumen y en todos los casos el proceso culminó de buen modo. Una vez en el nuevo espejo de agua la supervivencia del lote es completo para pejerreyes entregados con 15 a 20 centímetros de largo, en una etapa de su desarrollo que establece que pueden defenderse y además reproducirse.

Hay casos de comercialización de pejerreyes como larvas, lo que no sucede en el caso de este emprendimiento, que no hace reproducción en incubadoras dado la fragilidad del pejerrey en esa etapa de su vida.

Un detalle es que Acuicultura  Punta Negra no vende peces en forma minorista, al consumidor. Solo para que otro siga con el proceso de engorde y reproducción y les de el fin que desee.

Lo que se comercializa son lotes de machos y hembras, de 30 ejemplares aunque la cantidad varía mucho y hay quienes han llevado cientos. Y el inicio del invierno es un buen momento para adquirir y trasladar, pues hacerlo en días de temperatura elevada es un factor de estrés que se aconseja evitar. Incluso, dado que uno de los momentos ideales para el desove es de agosto a noviembre (el otro, menos extenso, es en marzo), es aconsejable llevarlos con cierta antelación de modo que haya un período de adaptación al nuevo ámbito previo al momento de mayor actividad reproductiva. 

Respecto a la comida, si se les brinda ración el crecimiento será más acelerado, no obstante es un pez carnívoro, come larvas de todo tipo y está naturalmente apto para buscar su alimento.

Finalmente, es importante a los efectos de que la experiencia sea positiva tener un asesoramiento a distancia o presencial sobre el lugar de instalación de los peces que se adquieran, pues tal vez sean necesarios ajustes, para lo cual se brinda asesoramiento por el 099 89 00 55.

 

Juan Samuelle

 

Usos variados

Sobre el perfil del cliente que ha optado en su momento por sembrar carpas o bagres y que ahora lo hace con pejerreyes, los acuicultores dijeron que hay diversos productores que poseen en sus predios ganaderos y/o agrícolas espejos de agua –tajamares, embalses o lagos— y quieren añadirles peces no para una explotación acuícola económica, sino con fines recreativos y alimentarios. “Alguno busca pescar con amigos, otros enseñarle al nieto, alguno disfrutar de la experiencia de pescar y cocinar esa pesca y otros buscan equilibrar ese ecosistema y tener por ejemplo carpas que se alimentan de vegetación que podría obstruir filtros o cañerías”, dijeron. Otros clientes son dueños de chacras o estancias turísticas, donde el fin es solo recreativo. Y mencionaron el caso de un tambero que logró crecimientos muy acelerados en carpas, bagres y pejerreyes al alimentarlos con el barrido de la ración utilizada para las lecheras.

 

Juan Samuelle

 

Otros atractivos
Pier Candoni, con varios años de experiencia como gastrónomo, explicó que el pejerrey se distingue por brindar una carne blanca, muy suave, con poca grasa, uniforme y compacta. Da la impresión al manipularla puede fragmentarse, pero no sucede, es una carne muy consistente. “Es muy fácil de filetear”, añadió, mencionando otro aspecto clave para quien cocina. Además, es totalmente versátil, admite cualquier tipo de preparación: frito, al horno, a la plancha y en ceviche, por ejemplo. Otra ventaja es que el pejerrey fresco “no tiene ni olor a pescado”, resaltó. Las combinaciones con otros alimentos complementarios son infinitas. Y hay un detalle que no es menor: las espinas, en el caso de  fritar el filet y por ser tan finas, “pasan desapercibidas”.

 

Juan Samuelle

 

La cifra

$ 339 por kilo es el precio de los lomos de pejerrey frescos en el local de Frescomar, en el Mercado Agrícola Montevideo.

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