Luego de cinco ejercicios consecutivos de incremento en la faena, el de 2019 terminará con un nivel de actividad un 6% por debajo que un año atrás, la más baja desde 2014, con 2,22 millones de animales.
En ese escenario, la caída en la exportación en pie junto con una buena parición esta primavera llevará a un mayor stock de novillitos que cumplan dos años en setiembre de 2020. Pero aun así será muy difícil que el nivel de faena el próximo año no vuelva a bajar.
Federico Stanham, presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), comentó en el programa Tiempo de Cambio de radio Rural que “en 2020 y en 2021 la faena bajará” y que esa ctividad “verá recién una recuperación en 2022”.
“Salvo que haya un aceleramiento muy importante en los tiempos de terminación de los animales en 2020, una mejor parición no impactará en la faena de ninguna manera en los próximos dos años”, complementó.
La exportación en pie sigue activa, aunque con menos negocios, lo que podría frenar la caída en el stock de novillitos en el último trimestre de 2020.
En lo que va de 2019 se exportaron 154.022 animales, un descenso de 63% respecto al récord histórico del año anterior (417.547). Eso lleva a que crezca el stock de novillos de uno a dos años.
A eso se suma una buena parición esta primavera. En 2019 la preñez fue cinco puntos superior a la del año anterior, alcanzó un 80,6%, según el relevamiento del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).
Con 4,25 millones de vacas de cría y considerando una diferencia de 10% entre la preñez y el destete –que sería de 70,6%–, la producción de terneros y de terneras alcanzaría a unos 2,95 millones.
También cabe esperar una buena parición en la próxima primavera, ya que los buenos precios de este año llevarán a un aumento en las vaquillonas entoradas, por lo que el total de vientres puestos en cría puede situarse en 4,3 millones y de ese modo la parición nuevamente puede quedar por encima de 2,9 millones.
Stock faenable, en mínimos históricos
Pero el stock faenable –novillos de más de dos años y vacas de invernada– está en mínimos históricos. Totalizó 1,38 millones de animales al cierre del ejercicio 2018/19, el mínimo desde que comenzó la serie (1974).
Los que vienen serán al menos dos años complicados para la industria frigorífica, al menos hasta que los terneros que nazcan en esta primavera sean novillos aptos para la faena, es decir en 2022.
Antes, en el segundo semestre de 2021, empezará a darse una cierta recuperación por el crecimiento del stock de novillitos de uno a dos años que se dará el año próximo, dada la menor salida de terneros en pie de este año.
Así, 2020 y 2021 serán todavía dos años de faena muy baja, pero ya en el segundo semestre de 2021 se empezará a notar una recuperación gradual de la actividad. Pero falta mucho, dos años prácticamente para que la industria empiece a contar con más materia prima.
La escasez se ha ido acentuando en el segundo semestre del año. En el primer semestre del año la faena fue de 1,20 millones de cabezas, 4.000 cabezas más que las faenadas en el mismo período de 2018.
Estuvo caracterizada por un incremento de 12% en la faena de vacas (481.102 cabezas) que compensó la caída de 7% en la faena de novillos (551.735), mientras que la faena de vaquillonas se mantuvo relativamente estable, en 143.526 cabezas.
En el segundo semestre la tendencia cambió. Se faenarán –a falta de una semana– muy poco más de un millón de animales, una caída de 11% respecto al mismo período del año pasado. Impulsada por una faena de novillos 10,5% inferior y por un fuerte descenso en la faena de vacas a (-18%).
La faena de vaquillonas subió casi 7% interanual a 158.549 cabezas. Por un lado, presumiblemente incide una retención de vientres, pero por otro las vaquillonas se han convertido en una categoría de producción de carne de calidad en continuo crecimiento.
En lo que va del año –del 1° de enero al 21 de diciembre– se llevan faenados 2,20 millones de cabezas, casi 124.000 menos (-5,3%) que los 2,32 millones del mismo período del año pasado.
Faena de novillos: la más baja en 10 años
La faena de novillos resultará la más baja en 10 años. Los novillos de dos a cuatro dientes fueron los únicos que aumentaron su actividad (5%), mientras que los novillos de ocho dientes fueron los que más bajaron (-20%).
“El mayor descenso de faena se da en novillos de más edad –boca llena y seis dientes–, mientras que los novillos de dos a cuatro dientes aumentan. Parecería que la merma de disponibilidad de faena no es tan importante en las categorías más jóvenes”, explicó Stanham.
La faena de hembras –vacas y vaquillonas– también bajó respecto a la del año pasado y se consolidó como la más baja en cinco años. Del total de la faena el 52% o 1,15 millones son hembras, 846.354 vacas y 302.075 vaquillonas, una caída de -3,3% y un aumento de 3%, respectivamente, respecto al mismo período del año pasado.
Año a año la faena de vaquillonas aumenta. En parte por la Cuota 481 que ha captado una proporción creciente de hembras, una valorización de un producto de calidad casi igual al novillo, pero también por un mayor interés por esta categoría en negocios por fuera de la Cuota 481.
En 2015 la faena de esta categoría creció 27% o 51.000 cabezas respecto a lo que sucedió en 2014 y alcanzó las 235.254 cabezas, en 2016 se superaron las 250.000 y este año se superaron por primera vez en la historia las 300.000 cabezas.
La restricción complica a la industria, pero promueve a la cría. El alivio para la industria en formato de mayor oferta está a 18 meses de distancia.
La facturación por exportación crece
Una menor faena no impide que la facturación por exportación crezca. El boom de la exportación de carne a China lleva a que el precio de exportación de la carne de un salto de 10% este año de algo más de US$ 3.500 por tonelada a US$ 3.900 este año y así, aún cuando el volumen exportado no crece, las ventas por carne vacuna se aproximarán a US$ 1.800 millones frente a poco más de US$ 1.600 millones.
Producción: Cecilia Pattarino
Juan Samuelle