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La imprecisión de los árbitros en el Mundial

La percepción del tiempo es una de las grandes falencias que tienen los jueces de fútbol

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19 de junio de 2018 a las 04:50

La percepción de la temporalidad, del paso del tiempo, no es la misma cuando uno está en el consultorio del oncólogo esperando un resultado o en el del dentista mientras le arreglan una caries, que cuando está de luna de miel por siete días en una playa disfrutando de una felicidad inmensa. En las primeras situaciones, el tiempo pasa muy lento; en la segunda, muy rápido.

Durante el segundo tiempo del partido de México y Alemania disputado el domingo, el tiempo para los mexicanos parecía no pasar, contribuyendo en mucho a esa sensación de lentitud el asedio de los alemanes buscando el empate. Para estos, en cambio, el tiempo se iba rapidísimo, y aún más en los 10 últimos minutos, en que surgió la sensación de agonía temporal pues la pelota no entraba al arco.

Una de las cosas más extrañas de la vida, al menos de la vida de aquellos apasionados por el fútbol, es el tiempo asociado a la vivencia en intensidad de los 90 minutos de juego. Pero hay incluso más. A diferencia de otros deportes populares, como el básquetbol, el tiempo del fútbol no está tan reglamentado por el cronómetro. Parece que sí, pero la precisión no es absoluta y la FIFA, tan interesada en que los errores humanos desaparezcan para que no tengan incidencia en el resultado (por eso la introducción del VAR), todavía no ha hecho nada para corregir la imprecisión de los árbitros a la hora de decidir la cantidad de minutos o segundos que deben agregarse al final reglamentario del partido.

El ejemplo del domingo viene al caso. El árbitro iraní Alireza Faghani solo agregó tres minutos, cuando en verdad no deberían haber sido menos de cinco; seis hubiera sido lo correcto. ¿Cómo un árbitro puede tener un "error" de percepción de la temporalidad del juego? No es la primera vez que esto pasa en juegos trascendentes.

En la Copa Libertadores vemos de forma regular partidos en que el árbitro para hacer la de Pilatos solo agrega tres minutos, cuando debería haber agregado nueve. En este aspecto, la Premier inglesa es única: no pasa sábado o domingo sin que haya un partido con seis o siete minutos de prórroga. Quizá sería buen momento para tratar de eliminar las subjetividades en la lectura del tiempo perdido que debe reponerse.

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