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Vega mostró ante la prensa uruguaya con tenedores e imanes a Dahiana y Yenny

Nacional > rechazo científico

La mentira de los imanes y la vacuna que llevó César Vega al Parlamento

Ninguno de los componentes de la vacuna anticovid, que son públicos, provocan atracción magnética, de acuerdo con la evidencia científica internacional

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29 de julio de 2021 a las 20:55

La foto que muestra objetos metálicos adheridos al cuerpo de una persona tuvo su propia versión en el Parlamento uruguayo este jueves. Es que el diputado del Partido Ecologista Radical Intransigente (PERI), César Vega, presentó a personas a las que se le adhieren objetos de metal y que dicen están vacunadas con Pfizer contra el coronavirus. A nivel mundial, la ciencia es enfática en que las vacunas no generan magnetismo que haga posible esas imágenes.

Roselyn Lemus Martin, investigadora en vacunas y tratamientos contra covid-19 y doctora en biología molecular por la Universidad de Oxford, dijo a la Associated Press (AP) que la información es falsa.

Quienes presentaron este tipo de situaciones e inundaron las redes sociales con advertencias de que diversos fármacos contienen materiales magnéticos entre sus componentes, son mayormente quienes integran grupos antivacunas.

Las dos mujeres a quienes Vega mostró ante la prensa uruguaya con tenedores, imanes y monedas, tienen un argumento a revisar, que la ciencia comprobó: estos objetos se pueden adherir por la humedad de la piel, por grasa o sudor.

La piel está recubierta de un manto lipídico, de grasa, que genera protección. En las pieles secas será más difícil que se produzca cualquier tipo de adhesión, pero en pieles más grasas o hidratadas, por el simple contacto por presión, es posible que objetos con superficies muy lisas se queden pegados.

Pero esto no solo ocurrirá con metales sino también con papeles, con plásticos o con otros objetos de superficie lisa. 

Tic verificador

Vega mostró ante la prensa uruguaya con tenedores e imanes a Dahiana y Yenny

La prueba del talco ratifica las declaraciones científicas y consta en poner a prueba a las personas que dicen estar “imantadas”.

Marian García, doctora en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid con grado en Nutrición Humana y Dietética publicó un video en el que acumula argumentos para explicar que la "imantación vacunal" no existe. Entre ellos, hizo la prueba casera que consiste en lo siguiente: un metal y un imán deben ser embadurnados de polvo de talco. Al intentar unirlos, a pesar de tener talco, seguirán atrayéndose.

Sin embargo, cuando alguien se coloca talco en el brazo donde se aplicó la vacuna u otra zona del cuerpo, acerca el objeto metálico e intenta pegarlo, ya no será posible. El talco hace que los objetos no se peguen porque absorbe la humedad que favorece la adhesión.

Es así que las vacunas no poseen metales magnéticos en cantidades suficientes como para poder lograr que un imán se adhiera a la zona de inyección de la vacuna, o a otra parte del cuerpo. Según coinciden los especialistas, se necesitaría introducir una proporción grande de material magnético debajo de la piel para lograr ese efecto.

Si se tiene en cuenta que las dosis de la vacuna del coronavirus tienen un volumen de 0,3 a 0,5 mililitros, no es posible que haya tanto metal en la pequeña dosis de la vacuna.

En esa línea, Jordi Sort, físico que lidera el Grupo de Materiales Inteligentes de Nanoingeniería, Nanomecánica y Nanomagnetismo en la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (Icrea), señaló al medio especializado Newtral que para que una moneda se pegase sobre el brazo haría falta introducir un implante debajo de la piel “con una cantidad suficiente de material ‘magnético’ para que atrajera un imán”.

“Imaginemos que ponemos unas cuantas partículas de hierro sobre un papel y que por debajo acercamos un imán. La cantidad de partículas de hierro que se necesitaría para compensar el peso del propio imán (y que este no se cayera por el peso de la gravedad) sería bastante grande", añadió. 

Discursos

Grupos anitvacunas utilizaron a su favor un discurso de que la Universidad de Almería (UAL) publicó un estudio que concluye que encontraron derivados del grafeno en la vacunas de Pfizer. Eso fue desmentido: "Es rotundamente falso que la UAL haya realizado un estudio científico con los resultados que están siendo publicados", señaló, en un hilo de Twitter.

Además, como institución académica ratificó que las vacunas son un "instrumento científicamente incuestionable para luchar contra el coronavirus". En la práctica, Pfizer –vacuna aprobada por la Agencia Europea del Medicamento (EMA), entre otras– no contiene en la ficha técnica grafeno o ningún tipo de metal pesado o propiedades magnéticas. 

Algunas vacunas chinas contra el covid-19, así como varias que se usan contra otras enfermedades, tienen pequeñas cantidades de aluminio. ¿Cuál es la explicación? En su web, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) aclara que las sales de aluminio se agregan a algunas vacunas como adyuvante (un facilitador o suplemento), que se usa para mejorar la respuesta inmune. 

Pese a esta información, que es pública, se ha investigado extensamente y no se detectan efectos dañinos, añade el organismo.

¿Metal en las vacunas?

Negacionistas o grupos antivacunas apuntan que la sustancia grafeno se utiliza en las dosis anticovid.

El grafeno no está entre los componentes de la vacuna contra el coronavirus y no puede magnetizar. La Dirección de Servicios Técnicos del Consejo General de Farmacéuticos afirmó que "el grafeno no forma parte de ninguna de las vacunas autorizadas hasta la fecha frente a la covid-19 ni de ningún otro medicamento autorizado, incluyendo vacunas frente a otros microorganismos".

La comunidad científica explica qué sucede con objetos que pueden adherirse a la piel y rechazan que se trata de las vacunas. Para Lemus Martin, “ninguna de las vacunas (contra el covid-19) posee ingredientes metálicos. Algunas contienen aluminio sí, pero esas cantidades no son tóxicas y además la cantidad de sustancia metálica necesaria para inducir una respuesta magnética es mucho mayor en comparación con la mínima cantidad encontrada en los adyuvantes”, explicó la especialista. “Necesitaríamos algo así como un gramo de hierro para poder sostener un metal en nuestro brazo, lo cual indudablemente es imposible”.

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