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La odisea de la Sub 20 que regresó a Uruguay con alcohol en gel en potes de shampoo

En medio del torneo en Argentina se declaró la pandemia de coronavirus y la incertidumbre sobre el cierre de frontera; ¿cómo fue el retorno a Uruguay?

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19 de marzo de 2020 a las 05:03

Fue un instante. Un abrir y cerrar de ojos. Reunidas en una sala recibieron la noticia: la Organización Mundial de la Salud declaró la pandemia de coronavirus. Los temores invadieron. El rumor de un inminente cierre de fronteras era cada vez más insistente. Los teléfonos sonaron incesantemente. Las jugadoras de la selección femenina sub 20 de Uruguay podían quedar varadas en San Juan, Argentina, donde estaban disputando el Sudamericano debido al avance del coronavirus. El plantel había llegado Argentina el 2 de marzo, cuando la enfermedad se empezaba a manifestar en Sudamérica.

De la noche a la mañana las chicas debieron cambiar su rutina. Desde el simple beso para saludarse y de compartir el mate, a tomar distancia del que estaba al lado. Pero acaso ese sea un simple detalle con la incertidumbre y los temores que vivieron cuando se habló del cierre de la fronteras.

“Fue rarísimo porque fue sorpresivo. En el transcurso del campeonato se declara la emergencia sanitaria por el Covid-19 como pandemia y eso generó una gran incertidumbre”, comenzó diciendo a Referí la jefa de sanidad de la selección, Amalia Romero.

En plena disputa del Sudamericano, la Conmebol tomó como primera medida de prevención terminar la primera ronda jugando los partidos a puertas cerradas. Y posteriormente se suspendió el torneo dejando la segunda ronda en línea de espera.

“Cuando se declaró la pandemia la Conmebol nos comunicó una serie de medidas comunes para todas las delegaciones. Las básicas. Entonces reunimos al plantel para hablar del tema”, contó Romero.

En una sala de la concentración celeste las jóvenes jugadoras uruguayas recibieron las recomendaciones de la médica para evitar la propagación del virus.

“Allí les recordamos a las chicas las medidas. La importancia del lavado de manos, de cubrirse la boca con el codo si iban a toser, evitar contacto a la hora del saludo. En la parte deportiva se les informó de que los partidos pasaban a jugarse a puertas cerradas y las precauciones en el vestuario donde quedaban prohibidos los alimentos”, agregó la jefa de la sanidad celeste.

El hecho es que las chicas debieron adaptarse al cambio de hábitos hasta en los entrenamientos. Se terminaba el detalle de prestarse la campera, compartir el mate y las botellas donde tomaban agua o jugos. No podían utilizar más la piscina donde realizaban las tareas de rehabilitación luego de los partidos. Tampoco chocar las manos y, a la hora de los saludos, evitar el beso.

¿Y el festejo de gol?

Cuando el plantel recibió la noticia de que los partidos pasaban a jugarse a puertas cerradas, quedaban dos fechas para el cierre de la primera ronda del Sudamericano sub 20 femenino.

El primero de ellos fue ante Brasil. Luego de los himnos los equipos pasaron al saludo. Y allí se registró el primer hecho llamativo: las jugadoras se saludaron con los codos para evitar el contacto cercano.

Cuando una jugadora caía lesionada la doctora Romero ingresaba a la cancha con guantes y alcohol en gel.

Pero claro, había un detalle que era inevitable: el gol. ¿Cómo impedir a las chicas que festejen? Allí el contacto fue inevitable. Espontáneo.

“Y... El gol fue lo complicado de controlar. Los goles se festejaron sí, y bueno, esa fue la parte más compleja, pero es algo natural. De todos modos entre nosotros, en la delegación, no se presentó ningún síntoma que era lo que yo controlaba día a día. Me preocupaba que no hubiese chicas con fiebre ni con dificultades respiratorias”, expresó la jefa de la sanidad celeste.

La doctora Romero reveló a Referí que en ese período de tiempo se registró el primer caso de coronavirus en la ciudad de San Juan donde disputaban el campeonato. “Eso llevó a las autoridades sanitarias a tomar medidas más drásticas, toda la ciudad comenzó a tomar precauciones. Nosotros hicimos mucho hincapié en el lavado de manos antes de comer, en el baño, en cada momento que tuvieran acceso a los entrenamientos, a la salida y en el retorno a la concentración”, contó Romero.

La incertidumbre del regreso

El sábado 14 de marzo las chicas celestes golearon 6-0 a Perú y se prepararon para emprender el regreso a Uruguay en medio de un panorama de nerviosismo e incertidumbre.

“Para el regreso intentamos prepararnos en todos los aspectos. Se hablaba del cierre de frontera y teníamos incertidumbre con respeto a la vuelta. Sabíamos que se instrumentaba un protocolo en el aeropuerto con la firma de una declaración jurada y se recomendaba el aislamiento preventivo”, expresó la doctora Romero.

Claro que todo esto puede resultar sencillo a la vista u oídos de los adultos, ¿pero cómo lo tomaron chicas que no superan los 20 años y que eran invadidas permanentemente por el tráfico de información que se genera por estos tiempos?

“Sí, en algún momento había temor porque llegaba mucha información desde Uruguay. Las familias de las chicas estaban preocupadas. En las redes a veces la información no es verídica, siempre hay como hilos de información que no son de buena fuente entonces tuvimos mucho diálogo, justamente para quitar dudas y escuchar las inquietudes de las jugadoras”, contó Romero.

La jefa de la sanidad celeste reveló a Referí que ninguna de las chicas se quebró emocionalmente. “No porque, a pesar de la situación de alarma, tratamos entre los adultos de transmitir tranquilidad a las chiquilinas”.

Viajar de tapabocas

Confirmado el viaje de regreso, Amalia Romero preparó al plantel con determinadas recomendaciones. “A cada una de las chicas se les entregó un frasco pequeño de alcohol en gel para utilizarlo en cada momento. Al despechar las valijas, al subir al avión, para cuando descendieran”, reveló la doctora.

Asimismo, se dejó librada a la decisión de cada una de las jugadoras la opción de viajar con tapabocas.

“Si bien los barbijos no estaban indicados de manera formal, como en los aeropuertos nos íbamos a encontrar con un flujo importante de personas y sobre todo con gente que no sabíamos de dónde podía provenir, y como además de eso, la distancia entre los asientos del avión es cercana, muchas jugadoras decidieron ponérselo. Allí les tuvimos que enseñar a colocarse el barbijo y los cuidados de higiene que debían tener”, relató la doctora Romero.

En la sala de embarque se pudo ver a varias chicas uruguayas con el tapabocas.

La idea de Pizarro

Antes de salir del hotel se generó la duda sobre cómo llevar el alcohol en gel sin dejar de acatar la norma que impide ascender al avión con determinados elementos.

Fue entonces cuando se le ocurrió a la jugadora Esperanza Pizarro vaciar los potes de shampoo que les dejaban en los baños de las habitaciones del hotel y rellenarlo con alcohol en gel.

“Esperanza nos trasladó esa idea que nos pareció notable porque los frascos son pequeños y de ese modo pueden ser aceptados arriba del avión. Fue así que los retiramos todos y los rellenamos de alcohol en gel para que cada jugadora viajara con un pote”, contó la doctora Romero.

Al arribar a Montevideo a cada chica se le entregó una declaración jurada que debían firmar donde se les preguntaba si venían de una zona de riesgo, si tenían síntomas o si habían estado en contacto con alguna persona con síntomas de coronavirus. Las jugadoras no fueron sometidas al control de la temperatura corporal.

La doctora Romero dijo que el plantel fue liberado y las chicas no se encuentran en cuarentena pero, de todos modos, ella sugirió algunas recomendaciones.

“Les pedí que sigan las recomendaciones y que colaboren evitando concurrir a lugares con mucho público y que mantuvieran limitada la comunicación social. Un aislamiento preventivo porque ninguna de ellas llegó con síntomas y no veníamos de país en zona de riesgo. Entonces la recomendación es más que nada preventiva”.

La doctora Romero asume que se vio enfrentada a una experiencia nueva en la carrera. Además de ejercer su oficio le tocó otra tarea más compleja: la de asumir un rol de contención y transmitir tranquilidad a chica menores de 20 años que vivieron un momento de incertidumbre.

Y lo asumió con compromiso: “En ese momento el deporte quedó en un segundo plano. Había un objetivo más grande que era el control del virus y disminuir los riesgos”.

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