Cuando vino la época de sembrar trigo, cebada y colza, al comienzo del otoño, los cultivos de invierno eran la cenicienta del menú agrícola. Venían de un año Niño, muy lluvioso, y consecuentemente los problemas de rendimiento –y especialmente– de calidad habían sido graves. El trigo y la cebada miraban desde relativamente lejos la revolución del consumo de China y de los biocombustibles que incendiaban los mercados del maíz y la soja.
La oportunidad del trigo y el desafío de la renta
La campaña de cultivos de invierno no tuvo un buen comienzo porque eran la cenicienta de la agricultura, pero el trigo logró un área interesante y, si el clima es normal, recuperará el sitial perdido