La crisis que instaló el coronavirus en Uruguay y el mundo obligó a dejar las agendas de lado y a atender una situación de emergencia de repercusiones, todavía, insospechadas.
La magnitud de la crisis es incalculable y lo cierto es que cada día surge una nueva derivación que tiene que ser atendida desde el Estado, con los obvios costos que eso implica. No voy a abundar en precisiones sobre las repercusiones económicas a nivel local porque es el plato de cada día, pero me propongo en esta edición de Rincón y Misiones poner sobre la mesa algunos conceptos que siempre que hay necesidades económicas vuelven a aparecer.
Las medidas
El presidente Luis Lacalle Pou mencionó días atrás que el costo de las medidas económicas de emergencia implementadas hasta el momento, y para cuya financiación se recurrirá al Fondo Coronavirus que se creará por ley -entre otras cosas con los aportes del impuesto temporal a los salarios públicos mayores a $ 80 mil y a las jubilaciones elevadas-, ronda los US$ 400 millones.
Ya se están pagando miles de seguros de paro, miles de subsidios por enfermedad, se reforzaron los recursos para la atención sanitaria, para los refugios de personas en la calle, se aumentaron las transferencias monetarias para las familias que atiende el Mides y la asistencia alimentaria, y hasta se amplió el presupuesto en seguridad para atender las situaciones de violencia doméstica derivadas del aislamiento social. El gasto estatal se acumula aún a un ritmo mayor al de los casos de coronavirus
Hay un combo de conceptos económicos que muchas veces se manejan de forma aislada y si no se tienen conocimientos mínimos de cómo funcionan las finanzas estatales son difíciles de asir e interrelacionar.
Uno de ellos, y que cada tanto resurgen en las declaraciones de figuras públicas, es el que refiere al uso de las reservas del Banco Central.
El antecedente más cercano fue el reclamo del PIT-CNT de recurrir al uso de las reservas para atender la emergencia social derivada del freno económico, como alternativa o complemento al impuesto a los salarios públicos y a las jubilaciones elevadas.
De hecho, la negativa a usar las reservas para atender situaciones coyunturales o necesidades de inversión fue también una constante mientras el Frente Amplio fue gobierno, pese a que existieron pedidos en ese sentido, tanto desde sectores de su propia fuerza política como de quien hoy preside el país, en ese momento líder opositor.
En general, quienes recurren al “uso de las reservas” como un latiguillo habitual en situaciones de crisis o de necesidades financieras lo hacen con desconocimiento de su naturaleza, o peor aún, conociendo cabalmente de qué se tratan. En este último caso, el argumento busca más que nada poner al administrador de turno en una posición de mezquindad por sentarse sobre millones de dólares supuestamente de libre uso en lugar de recurrir a ellos para atender las necesidades de la ciudadanía.
Cómo se componen
De acuerdo al último dato publicado por el Banco Central, los activos de reserva en resguardo de la autoridad monetaria totalizaban US$ 15.340 millones al 31 de marzo.
¿Es lógico usar las reservas ahora?

En el contexto actual, la respuesta es No. Uruguay tiene una buena reputación crediticia y acceso prácticamente irrestricto a los mercados de capitales. Además, tiene líneas de crédito contingente de bajo costo con organismos internacionales (de hecho ya solicitó US$ 1500 millones, de los cuáles US$ 400 millones ingresaron a la caja) y negocia una ampliación por US$ 1.000 millones más.
Si bien con la coyuntura actual del mundo el riesgo país aumentó en las últimas semanas y está en los 300 puntos básicos, los costos de acceso al financiamiento externo siguen siendo históricamente bajos en un contexto donde las tasas de referencia de la Reserva Federal de EEUU tienden a cero. Además, los bancos centrales de todo el mundo, y particularmente el de Estados Unidos, están inyectando toneladas de dinero en sus economías para estimular su funcionamiento y es esperable que la plata barata inunde el mundo por un buen tiempo. ¿Para qué romper la chanchita si se puede captar deuda a bajo costo?
La repercusión será un mayor endeudamiento y más intereses que pagar, está claro, pero los ratios actuales no son tan pesados como en el pasado. Al cierre del año pasado la deuda bruta de Uruguay ascendía a poco menos de US$ 30.000 millones, equivalente a 51,3% del PIB, cuando durante la crisis de 2002 llegó a superar el 100%.
Una posición sólida en reservas es un mensaje también a los prestamistas de la capacidad de pago del país y de la tolerancia a soportar un shock de iliquidez, lo que baja el costo de endeudamiento. No es lo mismo prestarle a alguien que tiene opciones financieras que a alguien que te pide plata desesperado y como último recurso. El riesgo es otro.
El déficit fiscal es otra variable que se verá deteriorada en el corto y mediano plazo, porque al 5% del pib acumulado a febrero, se deberán añadir los gastos imprevistos de la actual crisis y una caída aún mayor a la que ya se venía registrando de los ingresos estatales por el bajón económico. Pero como te conté hace un par de semanas, la situación global llevará a una mayor tolerancia tanto de los prestamistas como de las instituciones de calificación de riesgo a que el encauzamiento de las cuentas públicas a niveles sostenibles a largo plazo demore más de lo estimado, o incluso empeore temporalmente en el contexto actual.
Además

Con las medidas de cuarentena que han adoptado casi todos los gobiernos latinoamericanos a causa del covid-19 (a excepción de Brasil), se ha detectado un marcado aumento en el uso de algunas aplicaciones de mensajería y otros servicios de telecomunicación. Y es que, en la era digital, la obligación de tener que permanecer dentro de casa no excluye la posibilidad de socializar de manera remota. Así lo refleja la enorme cantidad de descargas que ha experimentado la aplicación Zoom Cloud Meetings, una plataforma desarrollada en Estados Unidos que permite realizar videollamadas y mantener reuniones virtuales.
Como muestra este gráfico de Statista, Zoom ha registrado nada menos que 1,4 millones de descargas en Google Play Store en Brasil del 25 de marzo al 1 de abril de 2020, lo que la convierte en la app más descargada de esa semana en el país carioca. Según estimaciones de la base de datos de Priori Data, esta aplicación de videos ha sido instalada 745.700 veces en México en los últimos siete días a través de la plataforma de Google, ubicándose en segundo lugar de las más demandadas en este país, después de TikTok. En el mismo periodo, Zoom también fue la aplicación más descargada por los usuarios chilenos, argentinos y colombianos.
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