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La profesora de Artigas que innovó y cambió la educación de un poblado

Cecilia Paz trabaja en el liceo de Pintadito (“el mejor trabajo del mundo”) y está nominada entre 50 profesores de todo el planeta

Cecila Paz junto a sus alumnos del liceo Pintadito de Artigas recibe la premiación de la fundación Reaching U

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23 de marzo de 2020 a las 05:00

En el liceo de Pintadito, en Artigas, bien al norte de Uruguay, los alumnos de tercero escucharon una pregunta en sus primeras clases de 2019: ¿Qué problemas hay en el barrio, la ciudad y el mundo?. Los estudiantes pensaron en las adicciones a las drogas, la basura, los animales sueltos. Pero hubo una respuesta que no se hubiera dicho en la mayoría de los liceos del país: el acceso al agua potable.

En ese lugar –una zona vulnerable sobre la ruta 30, a casi cinco kilómetros del centro de Artigas– hay un cerro y el agua llega con dificultad a las casas.

La que lanzó la pregunta fue Cecilia Paz, docente de Idioma Español del liceo, y ese era el puntapié para comenzar a trabajar con la modalidad de aprendizaje basado en proyectos. Pintagüita, el nombre elegido para el plan, mantendría enganchados a los 17 alumnos durante todo el año. Este modo de enseñar la llevó a ser la docente uruguaya de 2019, según la organización Reaching U, una fundación que apoya la educación en lugares vulnerables, y a ser reconocida con nominaciones en el exterior.

Paz tiene 33 años y una familia vinculada a la docencia: su abuelo fue maestro en la escuela agraria de la zona y dos hermanas dan clases. Ella es una convencida de que la educación ayuda a transformar vidas. “Les trasmito a mis alumnos que, si vamos a la escuela, si elegimos una carrera –sea para ser profesional o para practicar un oficio– hay que estudiar, no nos queda otra”, dijo segura de que ese es el camino de la superación, de lograr una mejor calidad de vida, un mejor puesto de trabajo. Comenzó a estudiar para ser docente en 2006, pero su carrera tuvo un par de interrupciones para tener a sus hijos. En 2008 nacieron mellizos y reenganchó en 2011, cuando volvió a dejar de estudiar. En 2015, al fin, se recibió, pero desde antes ya ejercía: desde 2013 fue profesora en Artigas y Salto. En 2016 nació su cuarto hijo.

El reconocimiento

Un alumno fue hasta la Intendencia de Artigas a buscar un mapa, pero allí no aparecía esta zona vulnerable del cerro. Entonces, con la ayuda de Google Maps y de la profesora geografía lo agregaron al plano entregado por la comuna. El proyecto ya no era exclusivo de idioma español.

La profesora de biología los ayudó a que un tanque reciclado tenga una canilla que le permita a las familias que deben cargar bidones porque no tienen acceso al agua en el hogar, racionalizar el uso.

En educación social y cívica aprendieron que Uruguay es el primer país en declarar el acceso al agua como un derecho fundamental. Así, cuando los estudiantes se quedaban sin agua, podían llamar a OSE y reclamar fundamentando con la Constitución. Paz destacó que esto ayuda a formar adolescentes “críticos y reflexivos”.

El 2019 fue un año de investigación. Los estudiantes tenían la meta de saber cómo mejorar la calidad de vida de quienes viven arriba del cerro. Entonces, charlaron con los vecinos, revisaron libros, hicieron entrevistas a las autoridades. Pero también encontraron soluciones como lograr que OSE perfore un pozo para instalar una bomba y así acceder más fácilmente a este recurso natural tan preciado en el mundo.

Paz destacó el rol activo que tuvieron sus alumnos y dijo que el suyo pasó a ser el de coordinar entrevistas, llevarlos de un lado a otro. “Yo servía de nexo”, definió. Los estudiantes se apropiaron del proyecto y comenzaron a dar charlas en el comedor del lugar, en los centros de niños CAIF y a trabajar en red con OSE.

Antes de conocer la modalidad, las clases de idioma español de Paz eran tradicionales: análisis de textos, oraciones, enunciados, preguntas, respuestas. Pero un curso en Rivera al que fue con una compañera le abrió la mente porque aprendió sobre el aprendizaje basado en proyectos. “Ese día volvemos con ideas, con preguntas para pensar, con el alumno en otro rol. Empezamos a innovar”. Y halagó al director del liceo, Romell Trivel, que les permite trabajar con libertad, con autonomía.

Trivel comentó que “la línea” del este nuevo liceo, que inauguró su edificio en 2018, siempre fue la de apoyar a los docentes, estudiantes y familia. Y destacó que cuando llegó Paz interpretó inmediatamente el sentido. “Es una persona de un corazón del tamaño del mundo. Muy solidaria. Su trabajo va más allá del aula”, dijo.

La madre de un estudiante se enteró del premio de la fundación Reaching U al Docente Uruguayo y nominó a Paz, quien siguió todos los pasos para poder participar. Tras quedar seleccionada entre los mejores cinco, fue la ganadora del premio que otorgaba US$ 5.000.

Los impulsos continuaron. Al conocer el premio Global Teacher Prize (de la Fundación Varkey), los alumnos de Paz la nominaron y ella está en proceso para ser la ganadora mundial. La profesora fue seleccionada para la lista de los 50 candidatos a ganar el premio que otorga un millón de dólares. Fue elegida entre 12.000 postulaciones de más de 140 países.

En octubre viajará a Londres para la ceremonia final y será su segunda salida al exterior. En 2019, tras ganar el premio uruguayo, viajó a Buenos Aires para un evento llamado Transformando escuelas. “Lo máximo que había salido era a Quaraí (ciudad de Brasil fronteriza con Artigas)”.

“Esto me motivó más todavía porque la educación es un camino de superación”, dijo sobre estas nuevas experiencias que vive.

El 2020 es el año de la acción para el proyecto sobre el agua potable. “Ya investigamos, ahora tenemos que llevarle la solución a los vecinos. Ellos van a seguir trabajando y se van a sumar otros gurises”, contó Paz. Al proyecto también se sumará la ayuda de la escuela agraria en la construcción de bombas manuales.

Cuando en una de las primeras clases de 2020 Paz consultó a sus nuevos alumnos qué problemas le preocupaban la respuesta fue: “Queremos seguir trabajando con el proyecto del año pasado”.

La lucha por el liceo

El liceo de Pintadito comenzó a funcionar el 10 de marzo de 2014 en salones de la escuela de ese lugar, pero el reclamo de los vecinos por un centro de secundaria tiene 30 años. “Las familias no tenían los medios para ir a estudiar a la ciudad. Había que ir en ómnibus y no había plata para el boleto”, narró Trivel.

Hace seis años, entonces, comenzó a estudiar la primera generación de Pintadito que pudo acceder en el lugar a estudios secundarios. Ese lugar está en un “contexto desfavorable” y la mayoría de las familias no tienen un trabajo fijo.

En 2018 se inauguró el edificio propio del liceo que, en tres años de funcionamiento, no tiene rayas ni en las paredes ni en los bancos. “Hay un gran sentido de pertenencia”, explicó el director.

El liceo, dijo Trivel, es un centro de referencia para la comunidad. Tienen una “línea de acción” muy potente, hacen un trabajo integrado entre profesores, alumnos y los familiares. En este sentido, hay talleres que trabajan con reciclaje y huerta orgánica, expresión artística y robótica.

En 2016, cuando la profesora volvió de Salto a Artigas, tomó todas las horas en Pintadito porque era el último que los docentes elegían. “Mi hermana, que había sido adscripta, me dijo que era el mejor lugar del mundo para trabajar”, dijo. Y Paz lo comprobó.

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