Así, la Comisión Europea ha mejorado su proyección de crecimiento para este año, que es ahora de un 4.3 %, debido a la aceleración de la campaña de vacunación contra el virus, el progresivo levantamiento de las restricciones a la movilidad y el aumento de las exportaciones por la mejora de la economía mundial. En adición, se espera que sobre fines de año comience la reactivación del turismo y estén disponibles los primeros desembolsos del fondo “Próxima Generación”, aprobado hace un año para estimular el crecimiento de las economías más dañadas por la pandemia.
No obstante, la crisis del último año seguirá afectando a las finanzas públicas, con un déficit fiscal promedio en este año del orden del 8 % del PBI, que se espera se reduzca a la mitad el año que viene. Como consecuencia, la deuda pública habrá de superar al 100 % del PBI en este año y el que viene. A la vez, hay apoyos explícitos e implícitos de los gobiernos a grandes empresas, como las aerolíneas, que podrían agravar esta proyección.
Es previsible, por lo tanto, que en los próximos meses, los socios inicien la consideración del cronograma de reducción de los programas de estímulo vigentes, para dar paso a una reforma de las reglas fiscales para entrar en vigencia después del 2023.
También está en proceso un debate al interior del BCE sobre la mejor oportunidad para iniciar el repliegue del importante programa de expansión monetaria en ejecución. Es que en lo peor de la crisis de la pandemia del año pasado, el BCE expandió dos veces su plan de compra de bonos, para dar forma a un programa de emergencia que permitió mantener una cierta normalidad en los créditos a los gobiernos, empresas y familias.
La inflación, que fue negativa en los meses finales del año pasado, es ahora de un 1.6 % anual. En particular, el BCE estima que el reciente aumento de los precios mayoristas es transitorio.
Por tanto, la autoridad monetaria ya ha anunciado que habrá de mantener su programa expansivo hasta marzo del año que viene, para comenzar a desarmarlo una vez que la crisis se haya superado. No obstante, ante los primeros signos de reactivación de estos meses hay opiniones, por ahora minoritarias, a favor de un adelanto de ese anuncio para el tercer trimestre del año en curso.
Entretanto, está en marcha el proceso de implementación del fondo solidario europeo para ayudar en especial a los países más afectados por la pandemia. Hace un año Emmanuel Macron y Angela Merkel impulsaron la idea de este fondo, financiado por la emisión de una deuda común. Dos meses después, esta iniciativa fue aprobada por los 27 países miembros por un monto de 750.000 millones de euros, que será financiado, por primera vez en la historia de la UE por un déficit fiscal comunitario como instrumento de emergencia para impulsar a las economías de los países miembros.
Así, desde fines del mes pasado está en marcha el proceso por el que la Comisión Europea y los países habrán de pronunciarse sobre los planes de cada socio para el uso de los fondos comunes. Por tanto, será recién a partir de setiembre que comenzarán los primeros desembolsos de los fondos correspondientes.
La CE desea orientar a los países hacia un uso del fondo con prioridad para la inversión en el sector digital y los proyectos de cuidado del medio ambiente, además de promover una serie de reformas económicas y administrativas que permitan aumentar el potencial de crecimiento productivo y contribuir a la sostenibilidad fiscal de largo plazo.
A vía de ejemplo, el plan de Italia es de 220.000 millones de euros, en su casi totalidad financiados por los fondos de la UE. En particular, está prevista una inversión en infraestructura, digitalización, medio ambiente, educación pre escolar, escuelas de enfermería, investigación y salud, además de reformas para modernizar a la administración pública. También hay 26.000 millones de euros adicionales para otro uso prioritario, que es el de mejorar las vías de transporte entre el sur y el norte del país.
En atención a la credibilidad que en la actualidad tiene el gobierno de unidad nacional de Mario Draghi, los mercados internacionales están dispuestos a financiar el déficit fiscal de este año, que será de un 11.8 % del PBI, el mayor nivel desde la década del noventa. La relación entre la deuda y el PBI será entonces del 160 %, la mayor desde el nacimiento de la república después de la segunda guerra mundial.
Por su parte, el gobierno de España tiene un programa de 140.000 millones de euros financiado con el fondo europeo, que se espera tenga un efecto transformador al estilo del que siguió a la integración del país a la UE en 1986.
En principio y tal como lo pide la CE, la inversión habrá de orientarse a favor del transporte eléctrico y la digitalización, a los que se agregará, entre otros, la industria farmacéutica. En cuanto a las reformas, se ha anunciado que las tres más importantes serán en el sistema de retiros, el mercado laboral y el balance fiscal, aunque hasta ahora sin mayores detalles.
Por tanto, en la medida en que estos planes de inversión y reformas también estén presentes en los otros países del sur europeo, como Portugal y Grecia, la reactivación de la zona euro estará acompañada por un andar más homogéneo del proceso de integración iniciado treinta años atrás.