Mientras los productores esperan que las lluvias de comienzos de febrero sostengan el potencial de rendimiento en un mercado en que se consolidaron los US$ 500 por tonelada, en el trigo casi no hay operativa en la medida que no existe demanda del exterior.
En los primeros días de la semana la soja avanzó en Chicago debido a las previsiones de lluvias de escasa entidad en Argentina y por los retrasos en la salida de la cosecha brasileña.
El miércoles las referencias locales llegaron a los US$ 515 por tonelada aunque la operativa siguió siendo acotada en la medida que los productores prefirieron esperar por el nuevo episodio de lluvias antes de comprometer más volumen físico.
El grueso de los cultivos de verano está en la fase crítica de floración que es cuando aumentan los requerimientos de agua. El alto desarrollo de las plantas –con muchas hojas– incrementó la evapotranspiración de los cultivos en jornadas con muy altas temperaturas.
En cuanto al trigo hay muchos operadores que están fuera del mercado ya que no tienen referencias externas para marcar precios.
Según la publicación especializada Monitor Agrícola, los molinos brasileños estarían abastecidos hasta el mes de marzo.
A principios de ese mes el gobierno argentino decidirá si libera más cupo exportable de trigo luego de limitar las ventas externas a 2 millones de toneladas entre enero y febrero ante la caída en la producción del cereal.
Si no se abren más exportaciones habría oportunidad para que Uruguay pueda colocar su producción en el mercado brasileño.