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13 de noviembre de 2011 19:29 hs

Fue el protagonista de la tarde, aunque lejos de cómo le hubiese gustado a él: Antonio Pacheco, “el Tony”, jugó su primer partido frente a Peñarol como jugador de Wanderers, y se fue con el sabor agridulce de una gran victoria para su equipo, que complica al club de sus amores.

La tarde comenzó con emociones, luego de la ovación que recibió el delantero de parte del Centenario entero cuando entró a la cancha. Incluso recibió un segundo homenaje: una placa recordatoria, de manos del kinesiólogo Germinal López, que le agregó sugestivas palabras: “esto no es nada comparado con lo que nos has dado”.

En la cancha también tuvo un buen rendimiento, y lo más destacable fue el gran pase que le metió al ecuatoriano Mercado, de tres dedos, para poner el 2-0.

Pero lo insólito llegaría en el segundo tiempo: un hincha se coló en la cancha y corrió hasta la mitad del campo. Agredir o insultar al Tony? Nada de eso: el fanático sacó una bandera, se la regaló y lo abrazó. El jugador, mientras ingresaba la policía –de lentísima reacción- lo abrazó y escoltó hasta la puerta de América y Ámsterdam para ganarse la penúltima ovación de la tarde, que se redondeó cuando fue sustituido a los 36 minutos de uno de los partidos más inolvidable de su carrera.

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