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Larrañaga: el FA "tiene más miedo a los militares que a los delincuentes"

El precandidato promueve un “cambio radical” en seguridad, educación y descentralización; una idea que se contrasta con el concepto de “evolución” que abrazó Lacalle Pou

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12 de febrero de 2019 a las 20:18

Por María Eugenia Fernández y Martín Natalevich

Jorge Larrañaga se pone los guantes blancos para hablar de sus correligionarios, con los que competirá en la interna nacionalista. Aunque defiende sus ideas con el mismo énfasis de siempre, prefiere evitar el choque con los intendentes y Verónica Alonso que lo abandonaron y apenas lanza su discrepancia con la idea de la “evolución” que anima la campaña de Luis Lacalle Pou. En cambio, Larrañaga fija sus críticas en el FA para hablar de cambio radical en seguridad, educación y descentralización. Cree que es inevitable aplicar una regla fiscal para el próximo período y defiende con pasión su caballo de batalla para esta elección: un cambio constitucional que, entre otras cosas, permita que los militares tengan funciones policiales.  

Hace más de un año parecías liquidado con la pérdida de algunos dirigentes importantes. Sin embargo, la gente que te conoce te define como una persona resiliente. ¿Te sentís cómodo con esa caracterización?

Es lo que heredé de mis padres. La enorme voluntad para sobreponerme a las dificultades. La voluntad es lo que hace al ser humano. Eso me parece central y es una característica que siempre me ha adornado. Yo tenía una situación especial cuando perdimos en la última instancia electoral y a los diez días me saqué el polvo del porrazo, me eché un poco de agua en la lastimadura, y me puse en el frente de la lucha y de la batalla para defender a mi partido y a los principios por los que lucho.

Después de perder la interna en 2014  dijiste que nunca más ibas a volver a subir las escaleras del directorio del Partido Nacional. ¿Qué sentías en ese momento?

Sentía decepción porque recibí un resultado que no esperaba. Y dije lo que sentí en ese momento, humanamente. Después, con el transcurrir de los días, fui recibiendo la comunicación de mucha gente de todos los partidos y recibí el pedido de los compañeros intendentes del Partido Nacional. Comprendí que tenía que seguir luchando y así fue que terminé en la primera línea. Porque el deber para mí es muy fuerte.

Pero cuando lo dijiste, ¿sentías que no ibas a volver a ser candidato?

Sí, sentí que quizás me podía estar alejando de la actividad política. Me fui para la campaña, para mi chacra allá en Río Negro, y conversando con el silencio, recibiendo mensajes, decidí que debía dar un esfuerzo más.

Lacalle Pou dijo la semana pasada en entrevista con El Observador, que en algún momento de la campaña 2014 se sintió muy optimista respecto a la posibilidad de ganar y que después lo shockeó bastante el hecho de no poder hacerlo. ¿Tú también veías con tanto optimismo la posibilidad de ganar o sentías que esa posibilidad no era tan real?

No puedo comunicar lo que sentía en ese momento. Quizás, ahora en perspectiva, no tenía tal certeza. Obviamente hay cosas que uno tiene que reservarlas para sí. Y mucho más cuando uno está en la intensidad de la brega. Quizás teníamos la expectativa de pasar a la segunda vuelta sin que el Frente Amplio tuviera mayoría parlamentarias. Cuando llegamos al Hotel Columbia las encuestas más o menos lo establecían, pero después no fue así.

Tuviste la particularidad de integrar fórmula con Lacalle Herrera, con el padre, y con Lacalle Pou, el hijo. ¿Con quién te has sentido más cómodo de los dos?

No, no lo voy a decir. No voy a dar una opinión de esta característica.

En abril de 2018 un grupo de intendentes integrado por Sergio Botana, Eber da Rosa, Dardo Sánchez, Enrique Antía, anunció que salían de Alianza Nacional. ¿Qué sentiste en ese momento?

Fue la decisión de un grupo de compañeros, básicamente tres: Botana, da Rosa y Sánchez, porque Antía era de un sector coligado que no integraba Alianza Nacional. Pero fue su camino y yo respeto las decisiones de  los compañeros más allá de compartir muchos años. Uno tiene la obligación de mirar hacia adelante, examinar que hizo mal, que hizo bien.

¿Hiciste algo mal ahí?

Creo haber sido un compañero de los compañeros. Entiendo que en definitiva alguien de nuestro sector pueda pretender llevar adelante un proceso político distinto. Lo entiendo y punto. Qué pasa, se han ido como tantas veces se ha publicado la noticia, entonces es una suerte de cantidad de veces repetidas.

Pero llama la atención que se haya ido un grupo coordinado y con dirigentes que eran importantes. Eber da Rosa en algún momento era un dirigente muy cercano a ti, no sé si llamarlo tu mano derecha pero…

(Interrumpe) Bueno, pregúntele a ellos.

No, lo que te pregunto a ti…

(Interrumpe) Con nosotros compartieron un proyecto, estuvieron en el parlamento, estuvieron en el directorio en representación de nuestro sector, y esa es la realidad de lo que pasa. Después son avatares de la vida política que se dan y bueno, yo no tengo que explicar ni tengo que justificar ni tengo que arrepentirme de cosas que hice o no hice. Y no formulo comentarios en contra de nadie, esa ha sido mi conducta y mi forma de definirme. 

En esta elección se habla mucho de gobierno de coalición y es algo de lo que hablaste. ¿Creés que es algo que se tiene que armar desde ahora? ¿Cómo estás trabajando para ese gobierno de coalición?

Desde el año 2015, 2016, lo expresé en una charla de ADM en el Radisson, esto que también había dicho antes de la otra elección. Creo que tenemos que ponernos de acuerdos sobre puntos lo antes posible, si es entre la interna y la primera vuelta, bueno será así. Pero es necesario concebir que el primero de marzo será un día brutal, porque ahí el gobierno que se instale ya tendrá que haber tenido definiciones sobre cómo construir mayorías parlamentarias que sustenten ese gobierno.

¿Sobre qué puntos creés que es necesario acordar desde ahora?

El tema del empleo, la educación, la política internacional, el gasto público, el tema del déficit fiscal. Tenemos que actuar sobre el gasto. Y en ese sentido nosotros creemos que debemos aprobar una regla fiscal. No basta con intenciones, tenemos que aprobar una regla fiscal que, por ejemplo, topee el gasto en un 2% anual real, en cuanto a que no pueda crecer por encima de ese parámetro. Si se hubiera cumplido la regla fiscal del primer gobierno del FA, en 2016 el país hubiera tenido un bolsón de 5 mil millones de dólares. Ahora, ¿qué pasa? Hicieron de la regla fiscal un chicle, la fueron estirando en función de las necesidades y de los espacios presupuestales que andaban buscando. Digo regla fiscal y, si quieren como compromiso para combatir el gasto, la firmamos antes de la elección o cuando quieran. Una regla fiscal supone el mecanismo, el instrumento para buscar abatir el déficit fiscal. Eso me parece absolutamente prioritario. Quien no esté dispuesto a firmar una regla fiscal y que su modificación esté sujeta a mayorías parlamentarias especiales para que sea un compromiso fuerte, me parece que le va a estar mintiendo a la gente con respecto a su intención de bajar el gasto.

¿Dónde serían los recortes puntualmente?

No les voy a dar todos los contenidos de los recortes. Le quiero decir que nosotros no vamos a estar bajando las políticas sociales.

Yo le pregunto cómo lo piensa hacer

En los gastos de funcionamiento, topeándolos. Que no crezcan más de un 2% real anual los gastos discrecionales. Ahí le estoy dando un marco: sueldos, inversiones y gasto en funcionamiento. Esto no supone recortar políticas sociales.

No, está bien, eso queda claro, pero yo le preguntaba dentro de esos gastos discrecionales de los que usted hablaba, si ya tiene un estudio pormenorizado que muestre de qué manera sería posible...

(Interrumpe) Tenemos todos los análisis y por supuesto. Yo administré 10 años un gobierno departamental, y le puedo asegurar que siempre hay lugares en donde poder abatir el gasto, estoy absolutamente convencido.

¿Dentro de ese plan de reducción fiscal hay lugar para modificar la estructura impositiva?

Creo que no es sencillo. En lo que refiere al empleo, ya estamos en contacto para lograr impacto social con el empleo y el salario mínimo. Hemos hecho algún contacto con el Pit-Cnt y nos vamos a reunir el miércoles con las cámaras empresariales, con Cambadu, con la cámara de comercio, porque tenemos que discutir las amenazas que hoy tiene el trabajo: la inteligencia artificial, la robótica, la tecnología, va a suponer enormes desafíos y pérdidas de puestos de trabajo. En Uruguay venimos perdiendo 40 mil puestos de trabajo en los últimos años. La lucha va a ser por el empleo. En los consejos de salario tenemos que discutir la productividad, tenemos que discutirlo. Y que esa productividad en el marco de la tributación del IRPF no esté gravada. O que por ejemplo, que la hora extra tribute por el 50% de lo que debería tributar para que no sea un desaliento para el trabajador y que le pueda servir al empleador, para generar trabajo e inversión. Políticas activas para las pymes, pequeñas y medianas empresas, hoy el estado es un peso insoportable.

Para esta campaña planteás un cambio radical sin maquillaje ¿A qué te referís?

No es solo desde ahora, ya lo había propuesto en el 2014 cuando fui precandidato en aquella instancia preelectoral. No le mientan a la gente, en algunos casos por parte del Frente Amplio, cuando están diciéndole que vamos a militarizar las calles. Sé de algunas comisiones que se están formando y diciendo que vamos a militalizar las calles como si los tanques van a desembarcar frente al diario El Observador. Siempre con los prejuicios. Tenemos un gobierno que aparentemente le tiene más miedo a los militares que a los delincuentes. Es una cosa increíble, porque penalizan y censuran nuestra iniciativa que tiene un respaldo de 400 mil ciudadanos.

¿No estás usando el miedo como una forma de hacer política?

No señor. Nosotros hicimos esa campaña para describir el objetivo que tenemos como sociedad: vivir sin miedo. Y ahora nosotros hablamos “Sin miedo Larrañaga va” porque es un compromiso de la persona, del precandidato para con el país. Es un compromiso de Larrañaga para luchar sin miedo contra la inseguridad. 

Qué pensás de esta frase: “Manejar el miedo y el hartazgo de la gente para una reforma constitucional no es ni jurídica, ni política, ni cívicamente aceptable”.

Sí la dije yo y quizás fui extremadamente duro. Y si vamos al caso siento haberlo expresado en esos términos tan duros.

¿Sabés cuando lo dijiste? ¿Lo tenés claro?  

Sí, con respecto a la baja de la edad de imputabilidad.

¿No creés que esta frase, tan contundente en lo conceptual, se choca de alguna forma con tu campaña “Vivir sin miedo”?

No. Aquella era una medida puntual y esto es un conjunto de medidas. Vamos a entendernos: La situación que hoy vivimos no tiene nada que ver con la situación que vivíamos en aquel momento. Tenemos 382 homicidios en el año que pasó, tenemos el desastre de las rapiñas. En las calles mandan las rapiñas, de la misma forma que en las cárceles mandan los delincuentes.

Tu propuesta de cambio radical, en la que diste al menos dos temas que es necesario aplicar: la seguridad y la educación...

(Interrumpe) Y le puedo agregar descentralización y desarrollo local. Creo que el país hay que removerlo con un gobierno nacional fuertemente descentralizado.

Pero el FA creó las alcaldías, generó más descentralización.

Sí, perfecto. Creó un tinglado. Lo que hicieron son carpas, donde iba el presidente y los ministros y después que se levantaba la carpa.

Ahí te referís al consejo de ministros abierto, son cosas diferentes.

Eso que llaman el gobierno de cercanía. Estoy hablando de cómo ejercer el gobierno nacional. Las agencias de desarrollo regional,combinando lo público y lo privado. Lo nacional y lo departamental. Siendo un fuerte respaldo al desarrollo local. 

¿Eso no es crear más burocracia?

No, no es más burocracia.

Proponés cambio radical en descentralización, seguridad y educación. ¿Eso no es una respuesta a la propuesta de Lacalle Pou de evolucionar?

Con toda franqueza. Soy una persona que nunca me he definido en función de los demás. De cambios vengo hablando desde la elección anterior.

¿Con este concepto de cambio radical?

Sí, porque el cambio es cambio.  

Cambio radical es un cambio total del status quo. 

Bueno sí, no es gradualismo. Porque yo creo que en la educación y seguridad no caben los gradualismos.

¿Y evolucionar es un gradualismo?

¿Y qué significa etimológicamente evolucionar? Un cambio gradual. Yo no estoy de acuerdo con eso. No me haga entrar, no sea pícaro. No me haga aparecer pronunciándome sobre una palabra que tiene todo el derecho a aparecer como proyecto y propuesta. 

¿Cómo tomás los dichos de Verónica Alonso que dijo que serías un buen ministro del Interior? 

Yo voy a ser un buen presidente de la República. 

Esta nota forma parte de un ciclo de entrevistas de El Observador a los precandidatos a la Presidencia

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