5 de septiembre 2012 - 18:13hs

A las 8 de la mañana de ayer, 180 funcionarios no médicos del Hospital Español llegaron junto a una delegación de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP) a ocupar el centro de salud. Unos 100 entraron al hospital para trabajar en guardia gremial, otros comenzaron a lacrar las instalaciones y el resto se quedó en la explanada del hospital.

Afuera la Vela Puerca sonaba a todo volumen, pero no impedía que Reina, una de las manifestantes, se hiciera notar con el sonido constante y sin ritmo de su bombo. Al principio todos la alentaban con palmas, cánticos, chifles y maracas. Mientras, César Pisciotano, el presidente de la Comisión Interna del Español, arengaba a los manifestantes por el micrófono.

“El hospital está ocupado, pero los trabajadores garantizamos que todos los usuarios están bien atendidos, y ASSE debe garantizar un salario que permita venir a trabajar tranquilo”, decía Pisciotano.

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El dirigente explicó a El Observador que si bien en ese hospital no están de acuerdo con la FFSP en el pedido de ingreso de más personal, adhirieron al reclamo porque son “orgánicos”. Pisciotano explicó que su principal demanda es salarial: “Hay compañeros trabajando por $ 8.500. Entendemos que con ese salario sumergido no se puede y no queremos que ingrese más gente para cobrar ese salario de hambre”.

A eso de las 9 llegó la gerente asistencial de ASSE, Alicia Ferreira, acompañada por una abogada de ASSE. Mientras se dirigían a la puerta sin hacer comentarios, Pisciotano tomó el micrófono: “Vienen a explicar que es ilegal luchar por salario, ¡que vayan a gestionar!”.

Con la llegada de Ferreira comenzaron a surgir incertidumbres y confusas interpretaciones sobre la esencialidad, decretada por el gobierno la noche anterior. Martín Pereira, dirigente de la Federación, aseguraba que el área jurídica del gremio les había dicho que podían ocupar a pesar del decreto. Poco rato después se empezó a comentar que Ferreira, reunida con los directores del hospital, había indicado suspender el lacrado.

Es que la jerarca de ASSE traía la orden del presidente José Mujica de impedir la ocupación y de mantener el control del centro. “Perfecto, ustedes se quedan en la dirección y nosotros ocupamos el edificio, pero el control lo tenemos nosotros”, contestaron los sindicalistas.

En realidad, en el hospital se trabajó como cualquier día: se atendió a todos los pacientes, incluso a los que de policlínica. En las salas de espera ni se oía el bombo de Reina. Técnicamente no hubo ocupación, por eso tampoco hubo desalojo.

Al mediodía quedaban menos manifestantes en la explanada del hospital. Dos enfermeras se quejaban del bombo y comentaban su deseo de que parara de sonar, pero Reina seguía. “Voy a seguir tocando hasta el final. Todos me dicen que pare, pero no lo voy a hacer”. A eso de las 19 horas, ante las gestiones realizadas en el PIT-CNT, los manifestantes que aún estaban se fueron del centro de salud por su voluntad.

Además del Español, los hospitales de Artigas, Ciudad del Plata y el Portal Amarillo intentaron ocupar a partir de ayer de mañana. No llegaron a hacerlo en el Vilardebó y en Colonia, ya que tenían previsto empezar en la tarde.

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